En la Edad Media, este terreno de la ciudad de Valladolid ya se reservaba para espectáculos relacionados con el mundo taurino que fueron poco a poco evolucionando. No fue hasta el siglo XIX, concretamente en 1833, cuando se le dio una forma octogonal a esta plaza, muy al estilo de la de Granada, y la convirtió en una de las más conocidas de la ciudad. Pisando el jardín del albero, no podemos perder detalle de los 48 edificios que la delimitan con sus balcones adintelados de madera.

  1. Historia de la Plaza del Coso de Valladolid
  2. Qué podrás ver y por qué visitar la plaza más curiosa de todo Valladolid
  3. Qué hacer en la zona de la Plaza del Coso

Historia de la Plaza del Coso de Valladolid, unida siempre a la fiesta

El origen de la Plaza del Coso en Valladolid se remonta a la Edad Media, cuando ya hay constancia de un espacio en la ciudad vinculado a este tipo de ferias y espectáculos. Sin embargo, la estructura con su forma actual se levanta en 1833, convirtiéndola en la primera plaza de toros estable de Valladolid con una capacidad para 8.000 espectadores.

Su diseño en ese siglo la dota de un resultado muy característico, puesto que es octogonal, como pasa con la plaza de toros de Granada y pocas más.

En total son 48 edificios que conservan los balcones adintelados de madera, decorados con motivos arabescos y que fueron construidos, en su mayoría, entre los siglos XVIII y XIX, precisamente para presenciar los espectáculos taurinos.

Fue en los años 80 cuando el ruedo se empezó a convertir en un espacio residencial y los palcos se transformaron en las viviendas que podemos ver hoy en día.

Qué podrás ver y por qué visitar la plaza más curiosa de todo Valladolid

Lo primero que llama la atención de la que fuera la primera plaza de toros de Valladolid es su forma octogonal, muy poco habitual en los ruedos españoles, y que marca el espacio final que se ha reconvertido en una zona residencial.

Las fachadas de las viviendas siguen manteniendo su construcción en ladrillos y los corredores de madera recuerdan a una especie de corrala tradicional, con un pequeño parque interior con árboles y bancos para descansar.

Plaza del Coso
Plaza del Coso, una plaza histórica rodeada de casas tradicionales de madera, destacando el patrimonio cultural y arquitectónico

Lo que sí se mantiene vivo todavía son los antiguos balcones de los palcos, donde la aristocracia vallisoletana se sentaba a ver la lidia de los toros, y que ahora se han transformado en un espacio al aire libre para sus propietarios muy cotizados.

Aunque está muy cerca del Palacio de Fabio Nelli y del resto del centro monumental de Valladolid, la Plaza del Coso aún sigue un espacio medio escondido y poco señalizado que se trata casi como un lugar secreto para los viajeros que quieren descubrir la ciudad.

Hay que tener en cuenta que las fotos en este espacio son únicas por su forma y cómo está ahora cuidada. No hay que preocuparse porque es fácil llegar hasta allí si entramos por las calles de San Quirce y de San Ignacio.

También podemos optar por ir de tapas por los bares cercanos a la Plaza Mayor y sus calles aledañas.

Qué hacer en la zona de la Plaza del Coso, rodeada de iglesias, museos y bares

Lo primero que tenemos que hacer en la Plaza del Coso es descubrir su curiosa arquitectura en forma octogonal y disfrutar del ambiente tranquilo que se respira en lo que antaño fue un albero.

Podemos sentarnos en uno de los bancos, junto a los árboles, y repasar uno a uno los balcones de madera que conservan su artesanía y su esencia de esas tardes de fiesta.

Cerca de aquí encontramos el Museo de Valladolid, ubicado en el Palacio de Fabio Nelli, y que alberga las colecciones arqueológicas de restos íberos, romanos y visigodos que se han encontrado en la zona; además de buenos ejemplos de arte sacro y pintura de los siglos XVI y XVIII.

Plaza del Coso
San Pablo

También podemos visitar la Iglesia de San Miguel y San Julián, una de las más representativas de la ciudad con una fachada barroca muy elogiada por los visitantes.

A pocos minutos nos encontramos con la Plaza de San Pablo y la impresionante fachada-retablo de su templo, que merece la pena el desvío, sobre todo porque está pegada al Palacio Real y a la Plaza Mayor, con soportales, terrazas y ambiente casi siempre animado.

La entrada a la Plaza del Coso se hace por la calle San Quirce que conserva algún pequeño local donde tomar algo y el espíritu de las casas tradicionales vallisoletanas.