A orillas de la ría de Arousa, Cambados despliega un encanto sereno que mezcla cultura vitivinícola, memoria marinera y una soberbia belleza patrimonial. Este municipio pontevedrés, conocido como la capital mundial del Albariño, conserva un casco histórico de pazos de granito, calles empedradas y plazas porticadas que evocan la nobleza gallega. Pero no solo de piedra vive Cambados: sus bodegas guardan algunos de los mejores vinos blancos del mundo, su calendario late al ritmo de fiestas tradicionales como la Festa do Albariño y su costa combina pequeñas playas familiares con paisajes de mariscadoras y bateas de mejillón. Una escapada a Cambados vale mucho la pena.

  1. Historia de Cambados
  2. Qué podrás ver en su casco histórico
  3. Bodegas y ruta del Albariño
  4. Fiestas y tradiciones
  5. Dónde comer
  6. Playas y visitas cercanas

Historia de Cambados: una villa marinera de nobles linajes

Los orígenes de Cambados se remontan a tiempos prerromanos, cuando los pobladores del litoral de la ría de Arousa levantaban castros para controlar el territorio. Durante la romanización, la zona adquirió importancia gracias al comercio marítimo y a la fertilidad de las tierras, aptas para el cultivo de la vid. No obstante, la villa tal y como hoy la conocemos comenzó a tomar forma en la Edad Media, cuando se consolidó como puerto pesquero y mercantil bajo el amparo de diferentes linajes nobles.

A partir del siglo XV, los pazos se multiplicaron en Cambados, dejando un paisaje urbano único en Galicia. Familias poderosas como los Figueroa, los Ulloa o los Montes de Mendoza erigieron casas solariegas, torres defensivas y residencias que todavía marcan la fisonomía del casco histórico. Esa impronta señorial se entrelazó con la vida marinera, creando una identidad dual: por un lado, la elegancia de los salones nobles; por otro, el bullicio de los puertos, donde el marisco y el pescado fresco daban sustento a la población.

Durante la Edad Moderna, Cambados vivió tanto momentos de esplendor como de dificultad. El auge del comercio atlántico benefició sus puertos, pero también atrajo ataques de corsarios y la inestabilidad propia de los conflictos en la costa gallega. En el siglo XIX, la filoxera devastó los viñedos europeos, y paradójicamente esa desgracia impulsó el valor de las cepas autóctonas, entre ellas el Albariño, que encontró en las tierras de Cambados un lugar ideal para crecer.

Hoy en día, el municipio se reconoce como conjunto histórico-artístico desde 2001. Caminar por sus calles es viajar en el tiempo, desde las ruinas medievales de Santa Mariña Dozo hasta las casas barrocas que aún conservan escudos nobiliarios. La historia no es aquí un recuerdo lejano, sino una presencia viva que se refleja en la arquitectura, en las fiestas y en la propia cultura vitivinícola que define a la villa.

Qué podrás ver en su casco histórico: pazos, iglesias y calles empedradas

El corazón de Cambados es su casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural. Recorrerlo es perderse entre plazas y callejuelas que conservan el aire señorial de los siglos pasados.

Pazo de Fefiñáns, una joya de la arquitectura gallega

Es el emblema de la villa y una de las construcciones civiles más sobresalientes de Galicia. Levantado en el siglo XVI por Don Juan Sarmiento Valladares, consejero del rey Felipe II, destaca por su impresionante plaza porticada, sus arcos de medio punto y la torre almenada que domina la entrada. Está en manos de los marqueses de Figueroa y sus descendientes desde el siglo XVII. El conjunto incluye una iglesia, un arco-puente y antiguas dependencias hoy vinculadas a bodegas de Albariño.

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Pazo de Fefiñáns

Iglesia de Santa Mariña Dozo, unas ruinas gloriosas

Situada en lo alto de una colina, esta iglesia gótica del siglo XV quedó sin cubierta tras la desamortización del XIX, dejando un esqueleto de arcos apuntados que se recortan contra el cielo.

Declarada Monumento Nacional, las ruinas de Santa Mariña de Dozo fueron elegidas como el tercer monumento funerario más importante de España en 2014, y han sido descritas por el escritor gallego Alvaro Cunqueiro como “el cementerio más melancólico del mundo”.

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Restos en ruinas de la antigua iglesia de Santa Mariña en la villa de Cambados, España

Plaza de As Rodas y barrio marinero de San Tomé

La plaza conserva el sabor marinero de Cambados con sus casas bajas de piedra y soportales. En el La Plaza de As Rodas conserva intacto el espíritu marinero de Cambados. Rodeada de casas bajas de piedra con balcones de hierro y soportales que ofrecen refugio del sol y la lluvia, este rincón parece sacado de otra época.

Los vecinos aún se sientan en los bancos a conversar, los niños juegan bajo los arcos y el aire trae el aroma de mar y vino que define la vida de la villa. En los días de mercado, los puestos de pescado fresco y marisco llenan la plaza de movimiento, recordando que Cambados nació y creció al ritmo del Atlántico.Desde la plaza, es fácil adentrarse en el cercano barrio de San Tomé, antiguamente independiente, aún se percibe el pulso de la vida ligada al mar: calles estrechas, barcas en la orilla y ermitas como la de San Tomé do Mar.

Torre de San Sadurniño, el guardián de piedra que custodia el alma marinera de la villa

En mitad de la ría, sobre un pequeño islote unido a tierra por un estrecho puente de piedra, se levanta este símbolo eterno de Cambados. Fue construida en el siglo VIII como fortaleza defensiva frente a las incursiones normandas y musulmanas, y a lo largo de los siglos desempeñó un papel clave en la protección del puerto y las rutas comerciales. Hoy apenas se conservan algunos muros y la base de la torre, pero su presencia continúa imponiendo respeto y evocando siglos de historia y batallas olvidadas.

El entorno que la rodea es de una belleza serena: las aguas tranquilas de la ría reflejan las ruinas al atardecer, y las garzas y cormoranes descansan sobre las piedras cubiertas de algas. Desde el paseo que lleva hasta el islote, el visitante puede disfrutar de una de las vistas más emblemáticas de Cambados, especialmente cuando la marea baja y el horizonte se tiñe de tonos dorados y rosados.

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Torre de San Sadurniño

Bodegas y ruta del Albariño: el alma líquida de Cambados

Visitar Cambados sin probar su vino Albariño sería incompleto. La villa acoge numerosas bodegas que combinan tradición y modernidad, muchas de ellas abiertas al público para catas y visitas guiadas. El Albariño, con su frescor, notas frutales y carácter atlántico, es el gran protagonista del territorio y ha dado fama internacional a la zona.

Entre las bodegas más reconocidas destacan Martín Códax, Condes de Albarei o Pazo de Fefiñáns, cada una con su propio recorrido histórico y enoturístico. Pasear por sus viñedos es descubrir cómo el clima húmedo, la cercanía del mar y los suelos graníticos se conjugan para dar origen a un vino único.

La Ruta del Vino Rías Baixas, de la que Cambados es epicentro, permite al viajero recorrer no solo bodegas, sino también pazos, miradores y pequeños pueblos donde la cultura del vino se vive con naturalidad. Aquí, el vino no es solo una bebida: es patrimonio, identidad y motivo de alegre celebración.

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Viñedos en la zona del Salnés cerca de Cambados, Galicia, España.

Fiestas y tradiciones: la exaltación del Albariño y mucho más

La Festa do Albariño, declarada de Interés Turístico Nacional, se celebra cada primer fin de semana de agosto y convierte Cambados en un hervidero de música, catas, desfiles y concursos. Nació en 1953 como una apuesta entre bodegueros para decidir quién elaboraba el mejor vino, y desde entonces se ha transformado en una de las fiestas enológicas más importantes de España.

Pero el calendario festivo de Cambados no se limita al Albariño. Destacan también la Semana Santa marinera en San Tomé, donde las procesiones recorren las calles más antiguas, o la romería de San Benito de Fefiñáns, que cada 11 de julio congrega a miles de devotos. La cultura popular se expresa asimismo en las danzas, los cantos tradicionales y las reuniones en torno al marisco y al vino, que marcan la vida social de la villa.

Dónde comer: mariscos, vinos y cocina atlántica

Cambados es un paraíso para los amantes del marisco y el pescado fresco. En el puerto de Tragove y en el barrio de San Tomé abundan restaurantes y tabernas donde probar almejas a la marinera, navajas a la plancha o el clásico pulpo a feira. El marisqueo es parte esencial de la vida local, y muchas de las raciones que llegan a la mesa proceden de las mismas aguas que se contemplan desde el paseo marítimo.

Entre los locales más destacados se encuentran Yayo Daporta, con estrella Michelin, que reinterpreta la cocina gallega con elegancia; A de Luis, famoso por su arroz con bogavante; y A Fonte do Viño, un clásico para degustar tapas de marisco acompañado de Albariño.

Playas y visitas cercanas: del litoral de Cambados a la ría de Arousa

Aunque Cambados no es un gran destino de sol y playa, ofrece rincones costeros de gran encanto, como la playa de A Mouta, junto a la Torre de San Sadurniño, o la de Santo Tomé, ideales para pasear, disfrutar de vistas a la ría y observar el trabajo de las mariscadoras. A pocos kilómetros, se encuentran arenales más extensos como la playa de A Lanzada, uno de los grandes iconos del litoral gallego.

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Hórreo es una construcción típica en tierras de labranza, Cambados, Galicia, España

Desde Cambados se pueden organizar excursiones a lugares de enorme interés: la isla de A Toxa, famosa por sus aguas termales y su capilla cubierta de conchas; O Grove, con su puerto pesquero y sus rutas en barco por las bateas de mejillón; o la villa de Combarro, célebre por sus hórreos frente al mar. La ubicación de Cambados, en pleno corazón de las Rías Baixas, convierte a la villa en un punto de partida perfecto para explorar la región.