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Las basílicas e iglesias de Roma, un rico legado cristiano

Roma tiene muchos perfiles y contrastes que atrapan al viajero. Esta ciudad cautiva con su legado histórico y también con su riqueza religiosa. Es muy frecuente ir paseando por sus calles y encontrarse de repente con una pequeña capilla donde recuperar el silencio y una inspiradora sensación de trascendencia. La experiencia espiritual aguarda a quienes la anhelan en un entorno donde los tiempos se entrelazan. A cada paso, una basílica o una iglesia obligan a parar el ritmo, a meditar. En total, unas 900 edificaciones religiosas al alcance del visitante.

En Roma hay iglesias y basílicas célebres, de obligada visita. Por ejemplo, la basílica de San Pedro, la de San Pablo Extramuros, o la de Santa María la Mayor. Pero también las hay más pequeñas, recogidas y misteriosas. Deslumbran las  edificaciones lujosas y conmueven las sobrias. En muchas de ellas aguardan retazos de Historia y obras de arte de gran valor. En una ruta por la Roma religiosa es aconsejable dejarse llevar por la curiosidad y por el descubrimiento constante.

 

 

Principales basílicas e iglesias de Roma

Basílica de San Pedro

Visitar la basílica de San Pedro del Vaticano es un ritual para todo católico y un motivo de interés para cualquier turista. En este majestuoso y famoso templo, el Papa celebra los más importantes acontecimientos religiosos. La basílica se levanta sobre la tumba del apóstol San Pedro y alberga las tumbas de otros Papas. Fue mandada a construir por Constantino en el siglo IV. De 1506 a 1626 se acometió una importante reconstrucción. En ella participaron arquitectos como Bramante, Miguel Ángel y Carlos Maderno.

San Pedro, Roma

Impresionante basílica de San Pedro, el Vaticano.

La fachada resulta espectacular, con sus cinco puertas de entrada y las esculturas de los apóstoles que la adornan. El interior del edificio es el de mayor tamaño de todas las iglesias cristianas en el mundo y tiene capacidad para unas 20.000 personas. Al recorrerlo, el visitante se siente como dentro de un museo. La imagen de  La Piedad, de Miguel Ángel; el Baldaquino de Bernini y la estatua de San Pedro en su trono, esculpida en época medieval, son algunos de sus tesoros. La impresionante cúpula, diseñada por Miguel Ángel, deja boquiabiertos a los viajeros. Merece la pena subir hasta lo alto y admirar las bellas panorámicas de la plaza de San Pedro, el Vaticano y la ciudad de Roma.

Santa María la Mayor, un rico legado y una leyenda

Interior de Santa María la Mayor.

Interior de Santa María la Mayor.

La basílica de Santa María la Mayor es la más mayor de Roma dedicada al culto a la Virgen María. Según cuenta la leyenda fue la mismísima santa quien determinó su ubicación. La señal fue una copiosa nevada, en pleno mes de agosto, en la colina del Esquilino, donde se levanta. Ante tal prodigio, el Papa Liberio (siglo IV) trazó sobre la superficie blanca el perímetro de la iglesia. Por esta razón también se conoce como Santa María de la Nieve.

Sobre la basílica de Liberio se levantó la actual, que fue erigida por el Papa Sixto III en el siglo V. Es la única de las basílicas mayores que conserva su estructura paleocristiana, tal como fue ideada en su momento. El mismo papa encargó los 42 valiosos paneles con escenas bíblicas que adornan la nave central. En su interior alberga la tumba de Bernini, además de alguna de sus obras, y la capilla Sforza, última obra diseñada por Miguel Ángel. En su fachada principal llama la atención el campanario medieval, de los más estilizados de Roma.

Basílica de San Juan de Letrán (San Giovanni in Laterano), la más antigua

La basílica de San Juan de Letrán, la primera que se construyó en Roma, es la más antigua del mundo. Se levantó en el siglo IV, cuando cesaron las persecuciones a los cristianos, por mandato del emperador Constantino. Y, durante 1.000 años, hasta que los Papas se trasladaron al Vaticano, fue la sede principal de la Iglesia Católica.

San Giovanni in Laterano

Monumental interior de San Giovanni in Laterano.

Reconstruida por Borromini en el siglo XVII, cuenta en su interior con el tesoro del Fresco del Jubileo, obra de Giotto. Es muy interesante la elegante capilla Corsini, de Alessandro Galilei, quien también diseñó la fachada principal, y el bello claustro cosmatesco, obra realizada por la familia de los Vassalleto en el siglo XIII.

San Pablo Extramuros, lejos del centro

Después de San Pedro, la basílica de San Pablo es la más grande de la ciudad. Se denomina Extramuros porque está fuera de las murallas originales de la antigua Roma. Es la más alejada del centro, pero merece la pena acercarse a la vía Ostiense para visitarla. Fue erigida en el siglo IV, por orden de Constantino, en el lugar en el que murió San Pablo. Sus dimensiones originales eran mucho menores, pero se fue ampliando. Hoy sorprende al visitante con sus grandiosas dimensiones y su recargado interior.

San Pablo Extramuros

San Pablo Extramuros.

Un trágico accidente ensombrece su historia. Se trata del incendio que acaeció el 15 de julio de 1823. Llenó de tristeza a los romanos y los cardenales no se atrevieron a dar la noticia al Papa Pío VII, gravemente enfermo. La restauración del templo duró todo un siglo. Se conservan valiosos vestigios de la construcción original. El magnífico Ciborio de Arnolfo di Cambio, del siglo XIII, se salvó milagrosamente. La puerta bizantina, del siglo XI, fue restaurada tras el incendio. En el año 2006 se abrió un hueco que permite ver la pared de mármol del sepulcro de San Pablo.

Iglesia Santa María sopra Minerva

Muy hermosa y visitada, la iglesia Santa María sopra Minerva es la única de estilo gótico de la Ciudad Eterna. Tiene planta longitudinal y tres naves separadas por una sucesión de arcos y columnas. Se encuentra en la tranquila plaza Minerva, donde destaca un obelisco que descansa sobre el lomo de un elefante de Bernini.

La sencillez de su fachada dice poco de los tesoros que guarda en su interior. Sorprenden, sobre todo, sus elegantes naves de crucería y el colorido de sus bóvedas. La que también cautiva es la capilla Carafa, realizada en honor a Santo Tomás de Aquino. Está decorada con frescos de Filippino Lippi, auténtica joya de la pintura renacentista. No menos sorprendentes resultan el Cristo resucitado de Miguel Ángel, y distintas piezas de Bernini.

Santa María del Popolo, un lugar deslumbrante

Santa María del Pueblo

Mural en el interior de Santa María del Pueblo.

Esta pequeña iglesia, en la plaza del Popolo, es un encantador lugar de culto. De estilo renacentista, fue construida en el siglo XV por el papa Sixto IV y sufrió modificaciones en el siglo XVII. Artistas como Rafael, Bernini o Caravaggio decoraron sus interiores, por lo que el lugar resulta deslumbrante.

Los techos de Santa María del Popolo son más bajos de lo habitual y están desnudos. Es una de sus peculiaridades. En contraste, la decoración de las distintas capillas, llama la atención. Entre sus maravillas destaca la capilla Cerasi, con dos lienzos de Caravaggio, y la capilla Chigi, diseñada y decorada por Rafael.

Trinita dei Monti y otras iglesias que sorprenden en Roma

Entre las muchas iglesias que hay en Roma, el viajero debe elegir entre aquellas especialmente llamativas por su valor arquitectónico y artístico. A cada paso, se encuentra con templos que le sorprenden y despiertan su curiosidad. Es difícil resistirse a entrar en la de Trinita dei Monti, en la parte alta de la célebre escalinata de plaza de España. Data del siglo XVI y está decorada con frescos de artistas destacados.

En pleno centro de la capital italiana destaca también la iglesia de San Ignacio de Loyola, en la plaza del mismo nombre. De estilo barroco, impresiona con su cruz latina, situada en el centro. Su decoración interior es muy profusa y llama la atención la especial perspectiva de los frescos de la bóveda y su cúpula falsa.

En el popular barrio del Trastevere el paseante se encuentra con Santa María en Trastevere, una iglesia medieval. En gran parte fue construida en el siglo XII, con mármol de las termas de Caracalla. Los bellos mosaicos internos de Pietro Cavallini son uno de sus principales reclamos y también la increíble cúpula de la capilla Avila, con sus cuatro ángeles.

Plaza de Espña, Roma

La popular Plaza de España en Roma con la Iglesia de la Trinita dei Monti en lo alto.

 

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