En una ciudad que oscila entre su ruidoso tráfico rodado y la brisa constante que llega desde la Corniche, existe un refugio de calma donde aislarse durante unas horas durante tu viaje.
Casablanca no es Marrakech ni Fez. Aquí no manda el silencio de la medina, sino el ruido constante de avenidas como el Boulevard d’Anfa, los tranvías atravesando la ciudad y una arquitectura que mezcla fachadas Art Déco, edificios administrativos franceses y torres contemporáneas. En ese contexto, encontrar un espacio de pausa no es un lujo accesorio, sino casi una necesidad. El Day Pass de Barceló Anfa Casablanca, ubicado en un barrio clave, funciona precisamente como ese refugio donde, durante unas horas, el ritmo cambia por completo. Piscinas escondidas entre edificios, restaurantes interiores que aíslan del bullicio exterior y servicios pensados para concentrar en un solo día descanso y gastronomía.
Qué incluye el Day Pass en Barceló Anfa Casablanca: piscina y almuerzo en el corazón del boulevard más dinámico de la ciudad
El Barceló Anfa Casablanca se sitúa en una de las arterias más reconocibles de la ciudad: el Boulevard d’Anfa. Esta avenida conecta la zona histórica con el barrio de negocios y está rodeada de cafeterías, bancos y edificios de oficinas, lo que convierte al hotel en un enclave plenamente urbano. No hay jardines exteriores ni aislamiento natural: el valor aquí está en lo que ocurre puertas adentro.

- El Day Pass permite acceder a partir de las 10:00h, un detalle importante porque en Casablanca el ritmo empieza muy temprano. La piscina del hotel, de carácter más bien íntimo y recogido, ofrece un contraste directo con el exterior: un espacio controlado, tranquilo, donde el sonido del tráfico queda diluido. No es una piscina de gran tamaño ni de resort costero, sino un pequeño oasis pensado para refrescarse, tomar el sol y disfrutar varias horas sin interrupciones.
- Uno de los aspectos prácticos más relevantes es la recomendación de acudir temprano. Dado que el espacio no es masivo, la disponibilidad de las mejores zonas —especialmente tumbonas bien ubicadas— depende directamente de la hora de llegada.
- El segundo eje del Day Pass es el almuerzo incluido en el restaurante del hotel. Aquí la propuesta no es informal: se trata de una comida completa, preparada por el equipo gastronómico, donde se priorizan platos frescos y elaboraciones cuidadas. Además, existe la posibilidad de informar previamente sobre alergias o intolerancias, lo que introduce un nivel de atención más personalizado.
Conviene tener en cuenta también qué no está incluido. Las bebidas alcohólicas quedan fuera del paquete, al igual que otros servicios del hotel, lo que delimita claramente la experiencia.
El perfil ideal de este Day Pass es claro: viajeros o residentes que buscan cortar unas horas con el ritmo de la ciudad sin salir de ella. En lugar de desplazarse a la costa o a zonas más alejadas, aquí todo ocurre dentro de un hotel que actúa como una cápsula de calma en medio de Casablanca.
