Si quieres saber más sobre ella, adéntrate en su historia y patrimonio arqueológico para descubrir por qué hace miles años los indígenas ya la consideraban la montaña sagrada de la isla de Fuerteventura.

  1. Montaña de Tindaya
  2. Rutas de senderismo en Tindaya y alrededores
  3. Tindaya, fauna y flora de Fuerteventura
  4. Tindaya, el pueblo
  5. Cómo visitar Tindaya. Información práctica
  6. El polémico proyecto de Eduardo Chillida

Montaña de Tindaya: arqueología, astronomía y leyenda

Un camino árido y pedregoso conduce hasta los pies de la montaña de Tindaya, que significa en guanche “Montaña Grande”. Un lugar mágico y lleno de energía donde, según los arqueoastrónomos, los aborígenes hicieron de su cima un templo al aire libre. En ella adoraban a los astros, invocaban a la lluvia para regar las cosechas, predecían la llegada de los solsticios y celebraban todo tipo de rituales. Tindaya era para los prehispánicos como un enorme reloj astronómico. Veamos a continuación cuál ha sido su papel a lo largo de la historia.

Hay constancia de que esta montaña ya fue habitada en la época prehispánica, porque en su cima se han encontrado unos enigmáticos dibujos rupestres tallados en la piedra. Son figuras que representan más de 300 pies orientados, curiosamente, hacia el Teide, en Tenerife, y el Pico de las Nieves, en Gran Canaria. 

Con el paso del tiempo, entre los siglos XVI y XVIII existía la creencia de que en Tindaya se ocultaban las brujas de Fuerteventura, lo cual generó multitud de leyendas. De hecho, a los pies de la montaña hay una cavidad conocida como el Bailadero de los Brujas, donde, según se dice, se llevaban a cabo los rituales de brujería.

Para contrarrestar la presencia satánica, se construyó una pequeña iglesia a los pies de la montaña, la Ermita de Nuestra Señora de la Caridad (en el siglo XVIII), como rechazo de los ritos paganos de Tindaya.

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Tindaya. Fuerteventura.

Rutas de senderismo en Tindaya y alrededores

Un aura de misticismo se percibe a medida que te aproximas a los pies de la montaña. Toda la extensión del Llano de Esquinzo, un terreno naranja, volcánico, árido y raso, como su propio nombre indica, invita al visitante a relajarse, pasear y observar desde la lejanía el esplendor del perfil de Tindaya. Existen múltiples rutas marcadas de senderismo que rodean la falda de la montaña, pero la recomendación es que vayas preparado con calzado cómodo, crema solar y agua, y te dejes llevar por la magia del lugar. ¡No te decepcionará!

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Camino de la Huesilla. Tindaya. Fuerteventura.

Aunque puede resultar tentador ascender la montaña para conocer de primera mano los grabados podomorfos rupestres, hoy en día, algunos problemas con la gestión del patrimonio lo impiden. Se prevé que en el futuro sea de nuevo posible ascender por el sendero con autorización y acompañado con un guía acreditado. Hasta entonces, sé respetuoso con el patrimonio y disfruta de sus alrededores.

No podrás subir hasta la cumbre de la Montaña de Tindaya porque está expresamente prohibido y conlleva multas de hasta 600.000 euros. Sin embargo, te indicamos algunas de las rutas de senderismo que podrás realizar para disfrutar del entorno:

Ruta Perimetral. Es una vuelta a la Montaña de Tindaya que permite apreciar este espacio desde todos sus ángulos. El itinerario circular mide 5,3 kilómetros y su dificultad es de fácil a moderada. Esta caminata se completa en poco más de una hora y permite vistas del paisaje árido de Fuerteventura.

Sendero PR-FV 9: Tindaya-Vallebrón-Tefía. Esta ruta está indicada para personas experimentadas, ya que su dificultad va de alta a difícil. Tiene una distancia de 17 kilómetros y se tarda en completarla más de cinco horas. Comienza en el pueblo de Tindaya y atraviesa el Morro de Tabaiba, la Montaña de la Muda y el entorno de la Montaña Quemada.

Ruta del Barranco de Esquinzo. Este recorrido es especial para aquéllos que quieran combinar los paisajes desérticos con los del litoral atlántico. Tiene 8 kilómetros de recorrido y una dificultad moderada. La ruta desciende por el Barraco de Esquinzo y finaliza cerca de la plaza salvaje de Esquinzo, antes de regresar.

Tindaya, fauna y flora de Fuerteventura

A Tindaya le faltan en su haber pocos títulos y declaraciones de protección, porque ya ostenta los de Paraje Natural de Interés Nacional de Montaña, Área de Sensibilidad Ecológica, Monumento Natural (por su estructura geomorfológica) y Reserva de la Biosfera de Fuerteventura.

Además, es el hábitat natural de una fauna y flora autóctona muy valiosa. Aves como la aguililla, el cuervo o el alcaraván conviven con lagartos atlánticos, musarañas, conejos, cabras y ardillas morunas. Plantas propias de montaña, como líquenes, matorrales y arbustos, coexisten con otras plantas endémicas de la zona, como la cuernúa o “diente de perro”, una planta de alta toxicidad pero muy interesante desde el punto de vista medicinal. La riqueza ecológica de Tindaya es un motivo más para visitarla.

Tindaya, el pueblo

Con menos de mil habitantes, el pequeño pueblo de Tindaya es el punto de partida para todos aquellos que decidan ascender, o recorrer sus alrededores. En este tranquilo lugar a las faldas de la montaña hay que visitar la ermita de Nuestra Señora de la Caridad, un pequeño tesoro de blanca fachada, que ha sido declarado Bien de Interés Cultural.

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Vistas del pueblo de Tindaya.

Quizás el momento más bonito y romántico del día en Tindaya es el atardecer: el contraste con el paisaje anaranjado del Llano de Esquinzo y la gama cromática de la puesta del sol tiñen todo de un rojizo intenso y contribuyen a darle ese halo de misterio que tiene toda la zona.

Para reponer fuerzas, hay varios restaurantes en la zona que se han ganado fama entre turistas y vecinos de Tindaya. Entre ellos, el restaurante Los Podomorfos ofrece un ambiente muy agradable, música en vivo y una cocina moderna. Disfruta de la comida o cena con unas vistas increíbles de esta montaña sagrada. Y si buscas alejarte un poco más, el restaurante Casa Vieja, a siete kilómetros de Tindaya, o el restaurante Mahoh, a diez kilómetros, ofrecen una cocina elaborada con productos típicos de la isla y apta para los paladares más exquisitos. Sea como sea, ¡disfruta de tu visita a este mágico lugar!

Cómo visitar Tindaya. Información práctica

La Montaña de Tindaya se encuentra en el municipio de La Oliva, en el noroeste de Fuerteventura. Si vas en coche desde Corralejo, has de tomar la carretera FV-1 hasta La Oliva y luego conectar con la FV-10 hasta Tindaya. El trayecto dura media hora. Si vas desde Puerto del Rosario, has de tomar la carretera FV-10 directamente y recorrer los 18 kilómetros que separan esta población de Tindaya.

Es importante saber que está terminantemente prohibido el ascenso hasta la cima de la Montaña de Tindaya, debido a su delicado valor arqueológico y geológico. La desobediencia está severamente castigada. La recogida de rocas también está prohibida y lleva aparejada sanciones económicas importantes.

Hay senderos habilitados para todo tipo de turistas y condición física, pero si deseas saber la disponibilidad de rutas oficiales guiadas o solicitar alguna autorización especial, debes ponerte en contacto con el Cabildo de Fuerteventura. 

El entorno de la Montaña de Tindaya es muy árido, no hay sombras y el viento sopla fuerte, así que debes llevar siempre protector solar, gorra y agua en abundancia. También usa calzado cerrado de montaña o zapatillas con un buen agarre para caminar por los senderos de tierra y piedras. Es esencial no abandonar ningún tipo de residuo, no hacer ruido y respetar los pasos restringidos.

El polémico proyecto de Eduardo Chillida

Durante los años 90, el escultor vasco Eduardo Chillida propuso hacer un vaciado en la Montaña de Tindaya para crear en su interior un cubo vacío de 50 metros de lado, equivalente a un edificio de 17 plantas, dedicado a la tolerancia. “Quiero crear un espacio vacío dentro de una montaña y que sea para todos los hombres”, manifestó el artista, que se inspiró en el verso del poeta Jorge Guillén “lo profundo es el aire”. 

Según el proyecto de Chillida, el espacio se comunicaría con el exterior a través de tragaluces orientados hacia el sol, la luna y el mar, permitiendo la entrada de luz natural. 

Aquel proyecto, que generó una gran polémica y enfrentó a los ecologistas y la sociedad civil con el mundo del arte, acabó siendo descartado definitivamente en 2019 y la Montaña de Tindaya mantiene hoy su aspecto original. En la actualidad, la Montaña de Tindaya está protegida bajo la figura de Bien de Interés Cultural por su incalculable valor arqueológico.