Su posición estratégica convirtió a Peñafiel en uno de los lugares más importantes durante la Reconquista: en el faro contra el Islam o en la Peña más fiel de toda Castilla. Desde esta altura, los campos de cereales parecen una alfombra y las viñas, que lo han hecho tan famoso como corazón de la Denominación de Origen Ribera del Duero, su joya más preciada.

  1. Historia de la localidad de Peñafiel
  2. Qué ver en Peñafiel
  3. Dónde comer en Peñafiel
  4. Qué ver en los alrededores

Historia de la localidad de Peñafiel, la frontera de Al-Ándalus

Fue Sancho García, el conde de Castilla, el que gritó en 1013 que ese castillo y esas tierras eran “la Peña más fiel” del reino, bautizando a un pueblo que ya se conocía como Penna Fidele (Peñafiel) desde el año 943, según se conserva en una cita documental de la época.

El castillo medieval que corona la loma se convirtió en un lugar privilegiado desde el que se oteaba una reconquista que obligó a retroceder ante la espada cristiana a las tropas del famoso Almanzor.

Los arduos trabajos de caballeros y nobles hicieron que la frontera de Al-Ándalus retrocediera cada vez más, alejándola del río Duero.

Por este castillo pasaron reyes poderosos y, sobre todo, el infante don Juan Manuel, el conocido autor de los cuentos del ‘Conde Lucanor’, considerada una de las obras literarias más importantes de España.

Qué ver en Peñafiel, un pueblo con corazón medieval

Castillo de Peñafiel

Es la fortaleza más importante sobre la que ha pivotado toda la vida de Peñafiel desde hace más de un milenio. La importancia de este castillo es que está ubicado en un cerro desde el que se controlan tres valles: el del Duero, el del Duratón y el del Arroyo Botijas.

La primera construcción es del siglo X aunque su aspecto actual se debe al empeño de Don Juan Manuel de devolverle su lustre entre los siglos XIV y XV.

Se trata de una de las fortalezas mejor conservadas de España y que fue clave en la guerra contra los árabes ya que durante mucho tiempo la frontera de Al-Ándalus se situó frente al río Duero. La pelea la ganaron los cristianos, que con el castillo como punta de lanza consiguieron vencer a las tropas de Almanzor.

Lo ideal para su visita es subir hasta arriba con el coche, ya que caminando hay mucha pendiente. Las vistas desde arriba alcanzan la mayoría de los campos de vides.

Peñafiel

Museo Provincial del Vino

En la torre del homenaje del Castillo de Peñafiel, que es Monumento Nacional desde 1917, se encuentra el Museo del Vino. Es el torreón más grande de la provincia y el elegido para homenajear a una tradición que ha marcado la historia de una región.

Entre sus paredes y de forma interactiva se habla de algunas de las denominaciones más importantes del país como Ribera del Duero, Rueda, Cigales y Toro, pero sobre todo se explica cómo se cultivan las vides, los oficios ancestrales que han avivado la tradición, el surgimiento de las bodegas y hasta los peligros a los que se enfrenta esta tierra.

Plaza del Coso de Peñafiel

La fiesta taurina se ha celebrado en Peñafiel desde la Edad Media en la Plaza del Coso, un espacio rectangular de 3.500 metros cuadrados delimitado por casas tradicionales.

Lo mejor de este espacio son, sin duda, los balcones decorados en distintos motivos arabescos de madera que exigen detenerse un tiempo para no perderse detalle.

En la actualidad, son 48 viviendas que siguen conformando el escenario de las fiestas de Santa María y San Roque, donde aún se sueltan toros, y de la Bajada del Ángel el Domingo de Resurrección.

Peñafiel

Casco histórico y bodegas

Dentro del casco histórico de Peñafiel podemos ver monumentos históricos como la Torre del Reloj, campanario de la desaparecida iglesia de San Esteban, o la Casa Museo de la Ribera, donde se hacen representaciones de las antiguas tradiciones de la zona.

La primera bodega que se instaló a los pies del castillo fue Protos, aunque enseguida se unieron muchas más que han convertido a este municipio en el corazón de una de las rutas enológicas más importantes de España.

Solo en la provincia de Valladolid hay cinco Denominaciones de Origen, lo que nos habla de la riqueza vinícola de esta tierra. En Peñafiel podemos visitar bodegas como Pinna Fidelis, Peña Falcón o Pago de Carraovejas, entre otras.

Honra a la tumba del infante Don Juan Manuel en el Convento de San Pablo

El ciudadano más ilustre de Peñafiel es, sin duda, Don Juan Manuel, el autor del famoso libro El conde de Lucanor. Sus restos reposan en una capilla de estilo plateresco del siglo XVI en el Convento de San Pablo, un centro religioso que fue el Alcázar en época de Alfonso X el Sabio.

En su iglesia se encuentra el famoso sepulcro del noble escritor, aunque tenemos que saber que sus restos descansan en una urna adyacente.

Peñafiel

Iglesia de Santa María

Esta iglesia acoge el Museo comarcal de Arte Sacro que merece la pena visitar. El templo consta de tres naves cubiertas con una bóveda de crucería de finales del siglo XIV.

Esta construcción se realizó en el lugar donde se levantaba una iglesia románica y cuenta con un antepecho de coro y tribunilla del órgano de estilo plateresco muy llamativo.

La torre es ya más tardía, del siglo XVII, pero sigue atrayendo la vista de quienes visitan la iglesia de Santa María.

Dónde comer en Peñafiel, entre la carne y el vino

Dos cosas tenemos que probar si estamos en Peñafiel: su increíble lechazo y un buen vino. Para el lechazo tenemos que acercarnos a Asados Mauro, un clásico con un horno de leña donde se asan las carnes más ricas.

Otro de los lugares míticos es El Lagar de San Vicente, una antigua bodega que conserva su esencia original. Tiene una cueva comedor que suele abrir los fines de semana y que hace que comer un asado aquí sea todo una experiencia. Cerca del pueblo encontramos un restaurante precioso pegado al río Duratón, Molino de Palacios, y el restaurante Conde Lucanor, ubicado en el hotel Convento de las Claras, que fue un edificio religioso ahora restaurado.

Qué ver en los alrededores: más castillos y vino

Los alrededores de Peñafiel merecen un tiempo para ver uno de los pocos pueblos de España con dos castillos, Curiel del Duero, a 6 kilómetros, o el Monasterio cisterciense de Santa María de Valbuena, del siglo XII, que es la sede permanente de Las Edades del Hombre. Situado a 19 kilómetros es donde nacieron los primeros viñedos de Ribera del Duero en la Edad Media, así que se trata un buen punto para seguir visitando bodegas y Denominaciones de Origen.

Un poco más lejos, a 30 kilómetros, están los castillos señoriales del Valle Esgueva como Villafuerte o Encinas y el castillo encantado de Trigueros del Valle.