Ubicados en lo más alto del Monte Sagrado Mtatsminda, en el corazón de Tiflis, se encuentran los restos de la Fortaleza de Narikala, uno de los iconos de la capital de Georgia y un destino imprescindible para quienes visitan la capital de Georgia. Con imponentes muros y torres antiguas, este espacio defensivo ha sido testigo, durante siglos, de la turbulenta historia de la ciudad.
La fortaleza de Narikala es un impresionante ejemplo de arquitectura defensiva medieval, con sus gruesas paredes defensivas y estratégicas torres de vigilancia. En su interior se conserva una pequeña iglesia, la de San Nicolás, que ha sido restaurada recientemente.
Pero, más allá de su importante estructura defensiva, la Fortaleza Narikala es todo un símbolo de resistencia, de soberanía y de identidad de Tiflis. Y es que, a lo largo de la historia, ha tenido un papel importantísimo en el control de las rutas comerciales y como centro de poder, ya que fue, en determinados momentos, la sede de gobernantes y comandantes militares.
- Historia de la fortaleza de Narikala
- Por qué visitar la fortaleza de Narikala
- Cómo subir a la fortaleza de Narikala
Historia de la fortaleza de Narikala
La historia de la fortaleza de Narikala está unida de forma muy estrecha a la de la ciudad de Tiflis, remontándose a los orígenes de la ciudad.
Origen de la fortaleza
Hay que situarse en el siglo IV para imaginar una primera ciudadela persa, construida para controlar las rutas comerciales y militares en el Cáucaso, que se fue ampliando con el paso de los años y que tenía el nombre de Shuris-tsikhe (fortaleza ingrata). Los muros originales fueron construidos con piedra caliza local, un material muy abundante en la zona.
Etapa árabe y origen de su nombre actual
Durante los siglos VII y VIII, los árabes establecieron su dominio en la región y fortalecieron más sus muros. Al parecer, ellos fueron los que le pusieron el nombre de Nari-Kala, que significa ‘fortaleza inexpugnable’. Su grandiosidad fue en aumento en el siglo X, cuando el rey georgiano David IV ‘el Constructor’ ordenó nuevas ampliaciones. Hasta que en el siglo XIII sufrió daños importantes debido a las invasiones mongolas.

Destrucción y estado actual
Durante los siglos XVII y XVIII, tanto los persas como los otomanos lucharon por su control dando fe de la importancia estratégica de la fortaleza en la región. En ese tiempo, esta construcción recuperó su lozanía, pero su belleza se destruyó definitivamente en el año 1827, debido a la explosión de un polvorín ruso. En la actualidad, la fortaleza Narikala es uno de los grandes atractivos turísticos de Tiflis, sobre todo por la vistas panorámicas que se disfrutan desde ella.
Conexión con siglos de historia
Visitar la fortaleza de Narikala es como sumergirse en el pasado de Georgia. Además de dominar la ciudad desde lo alto, también ocupa un lugar importante en el paisaje emocional y cultural de los ciudadanos de Tiflis. Representa una oportunidad de conectarse con siglos de historia y disfrutar del legado de generaciones pasadas. Es, en definitiva, el faro de la rica herencia cultural de Georgia.
Después del terremoto que destruyó prácticamente la fortaleza en el año 1827, no se ha reconstruido en su totalidad, si bien se puede ver el Templo de San Nicolás, que muestra en su interior frescos con escenas de la Biblia y de la historia de Georgia. También permanecen intactas las torres de piedra de Narikala.
Por qué visitar la fortaleza de Narikala
Con una arquitectura adaptada al relieve montañoso de Tiflis, la fortaleza de Narikala es también el gran mirador de la ciudad. Al encontrarse en lo alto de una colina, junto al Jardín Botánico Central de la Academia de Ciencias de Georgia, desde aquí se divisa una panorámica inigualable del casco histórico de Tiflis y de sus alrededores. Existen numerosas leyendas en torno a la fortaleza de Narikala. Por ejemplo, dicen que en algún lugar de este espacio hay tesoros escondidos y espíritus guardianes. Además, la fortaleza ha tenido una influencia muy importante y su reflejo en la literatura, la música y el arte georgianos.

Cómo subir a la fortaleza de Narikala
La manera más cómoda y rápida de llegar a la fortaleza de Narikala es tomando el teleférico en el parque Rike, en el centro de la ciudad. El trayecto, además, es un verdadero deleite escénico. Para los más aventureros, existen rutas de senderismo que conducen hasta la fortaleza y sus alrededores.
También se puede llegar a pie, dando un paseo (algo empinado) desde el casco antiguo y, por supuesto, en taxi o vehículo privado.

La entrada es gratuita y la fortaleza está abierta durante todo el año. La mejor hora para visitarla es por la mañana a primera hora o al atardecer. Esta segunda opción regala vistas espectaculares y una excelente luz para tomar fotografías. Como el terreno es irregular, es conveniente llevar calzado adecuado. La visita dura aproximadamente dos horas.
