Cualquier imagen preconcebida que podamos tener de Almería se rompe cuando visitamos las Salinas del Cabo de Gata, el único humedal de toda la provincia que es el hogar de más de 100 especies de aves y una auténtica joya para los amantes de la naturaleza y del senderismo.
Declaradas Reserva de la Biosfera, es un lugar mágico para observar el elegante movimiento de los flamencos rosas, sobre todo en algunas épocas del año.
- Historia de las salinas, un espacio valorado por los romanos
- Dónde se encuentran y cómo llegar: en coche, autobús o en bicicleta
- Senderos y miradores: un paraíso para el caminante
- Qué ver cerca en el Cabo de Gata: una iglesia mágica y unas calas volcánicas
Historia de las salinas, un espacio valorado por los romanos
Ya en la época del Imperio romano, los habitantes de la zona del Cabo de Gata fueron conscientes de la importancia y el valor de estas salinas. De hecho, ya entonces se aprovechaba la insolación, los vientos y la cercanía del Mediterráneo para obtener un producto clave para el mantenimiento de los alimentos: la sal.
Sin embargo, no fue hasta el siglo XV cuando se empezaron a explotar estas salinas a mayor escala, consciente del alto valor que tenía esta sal.

Los siglos XVIII y XIX fueron los de mayor expansión: empezaron a construirse infraestructuras hidráulicas que iban canalizando el agua salada hasta las balsas de evaporación.
Estas construcciones dieron paso a la explotación industrial que se produjo durante todo el siglo XX y hasta 2009, cuando la Unión Salinera echó el cierre.
Desde hace unos años, concretamente desde 2016, las Salinas de Cabo de Gata vuelven a producir sal pero en un proyecto más ligado a la conservación del espacio que a la explotación.
Dónde se encuentran y cómo llegar: en coche, autobús o en bicicleta
Las Salinas de Cabo de Gata están dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, en la provincia de Almería.
Al único humedal de la zona se puede llegar perfectamente tanto en coche particular como en autobús y hasta en bicicleta puesto que sólo hay unos 30 kilómetros hasta Almería capital por una carretera bastante plana.
Concretamente, las salinas se encuentran entre el Faro de Cabo de Gata y La Almadraba de Monteleva, muy cerca de la carretera regional ALP-202, que conecta directamente con la capital.
Además, esta vía no sólo cruza las salinas, sino que pasa junto a los principales miradores de aves con los que cuenta esta Reserva de la Biosfera.
Para los que quieran utilizar el transporte público, hay un autobús de línea que une Almería con San Miguel de Cabo de Gata, aunque hay que consultar los horarios porque las salidas no son muy frecuentes. También hay que ser conscientes de que la parada está a dos kilómetros de las salinas, que hay que recorrer a pie o en bicicleta.
Senderos y miradores: un paraíso para el caminante
Este espacio natural protegido cuenta con más de 100 especies de aves que lo eligen en distintas épocas del año para que sea su hogar, entre ellas los flamencos rosas, los charranes o las garzas.
Esta diversidad hace que cada uno de los senderos que la recorren y sus miradores sean una oportunidad de sentir el humedal desde distintos puntos de vista.
Uno de los senderos más famosos es el de las Amoladeras, de seis kilómetros y circular, que parte del centro de visitantes del mismo nombre y permite ver las salinas desde un punto elevado.
También podemos optar por el propio sendero de las Salinas, que es un recorrido corto paralelo a la carretera regional y que conecta varios miradores que permiten realizar observaciones ornitológicas. Es el mejor para ver a los flamencos.

Otro de los caminos únicos es recorrer la Playa de Las Salinas, de cinco kilómetros de largo. Se trata de una senda que recorre el arenal salvaje y bastante solitario y permite observar aves sin perder el horizonte.
Entre los miradores más importantes están el de Las Salinas 1, cerca de la iglesia, donde se hay se puede observar los flamencos, o también el de Salinas 2, próximo al centro de interpretación, con paneles explicativos.
El tercero está ya hacia el Cabo de Gata y ofrece una vista panorámica increíble del humedal con el mar al fondo.
Lo mejor para poder conseguir observaciones ornitológicas buenas es llevar prismáticos todo el tiempo y acudir a estos miradores que están señalizados.
Hay que tener en cuenta que la experiencia es todavía más bonita al amanecer o al atardecer, que es cuando las aves están más en movimiento y la luz es más bonita.
Qué ver cerca en el Cabo de Gata: una iglesia mágica y unas calas volcánicas
Uno de los lugares donde se puede ver mejor este humedal es desde la Iglesia de Las Salinas, una construcción de 1907. Además del encanto del lugar, funciona como un mirador donde se aprecia perfectamente el contraste de las láminas de agua con las montañas volcánicas que rodean al cabo. También es perfecto para ver a los flamencos.

Muy cerca podemos visitar los pueblos marineros de San Miguel de Cabo de Gata o La Almadraba de Monteleva, que mantienen la esencia de la zona y, sobre todo, recorrer las calas volcánicas que rodean las salinas como la de Los Escullos, Mónsul o la famosa de los Genoveses, que son únicas.
