Esta localidad, situada al sureste de la isla de Gran Canaria, era en tiempos de los aborígenes un lugar casi sagrado donde realizaban enterramientos y distintos ritos. Las investigaciones han mostrado la intensa actividad en Agüimes en esa época, pero también los cambios tras la conquista castellana. Hoy es un destino interesante por su historia, su cultura y su naturaleza.
- Historia de la localidad de Agüimes
- Qué podrás ver en tu visita
- Gastronomía y restaurantes locales
- Fiestas y tradiciones marcadas por las danzas, romerías y la música
- Naturaleza y actividades cercanas entre barrancos y cuevas
- Playas en los alrededores, de Arinaga al Cabrón
Historia de la localidad de Agüimes, un hervidero antes de la llegada de los peninsulares
Agüimes cuenta con una rica historia mucho antes de la llegada de los europeos puesto que era un lugar de asentamiento de los aborígenes. Se han encontrado vestigios de enterramientos y lugares de culto en cuevas y barrancos, sobre todo entre Guayadeque y Temisas, que demuestran su importancia.
Con la llegada de los castellanos, a finales del siglo XV, la ciudad fue fundada como villa sobre el antiguo poblado. Los Reyes Católicos se la entregaron a la Iglesia por su colaboración y se convirtió en Señorío Episcopal bajo el Obispado de Canarias hasta 1837 cuando, con la desamortización, recuperó su carácter civil.
Su economía se basó durante siglos en ser centro agrícola y ganadero, aprovechando las aguas de los manantiales cercanos que se distribuían con molinos, lo que ayudó a que su población aumentara rápidamente entre los siglos XVI y XVII. En sus tierras crecen el trigo, la cebada, la caña de azúcar y la papa.

Qué podrás ver en tu visita: un centro a la altura de su historia
Agüimes se levantó sobre el antiguo poblado aborigen y aún conserva en su casco histórico los ejemplos más auténticos de una villa tradicional con casas solariegas de fachadas coloridas, plazas con motivos tradicionales y la iglesia de San Sebastián. Un conjunto bien conservado que le ha valido ser declarado Bien de Interés Cultural.
El centro neurálgico es la Plaza del Rosario, rodeada de edificios históricos y cafeterías. Cerca está la iglesia, de estilo neoclásico, en cuyo interior se guardan obras de arte sacro muy interesantes.
No podemos dejar de pasear por el barrio antiguo, lleno de callejones muy típicos y con casas tradicionales donde el patio asume todo el protagonismo en privado.
Para entender la importancia de esta localidad en la historia de Gran Canaria hay que visitar el Museo de Historia de Agüimes, y si queremos sentir in situ ese espíritu guanche lo mejor es ir hasta el Parque Arqueológico de Guayadeque, un espacio natural e histórico, famoso por las casas cueva y la riqueza de su flora y fauna.
Otra de las curiosidades de Agüimes es cómo ha llenado el pueblo de esculturas urbanas de bronce, a tamaño natural, con las que homenajea a personas populares o escenas tradicionales de su cultura.

Gastronomía y restaurantes locales, un homenaje al producto local
Todos los restaurantes de Agüimes mantienen su fidelidad a la cocina tradicional canaria y al uso de los productos locales como sus quesos, los vinos, el pescado fresco y la carne. Luego hay cocinas más creativas y otras más clásicas, pero el trato cercano y el ambiente que se respira marcan el servicio en cualquiera de estas mesas.
Entre los más tradicionales está el Taller Gastronómico El Guachinche, perfecto para probar la comida que hacían las madres canarias con platos como el bichillo, costillas con piñas, garbanzas, carne de fiesta, sancocho de habas o pote.
Si buscamos un lugar perfecto para carne, papas arrugadas y gofio, debemos reservar en el restaurante El Centro o ir a La Jícara Tasca, para recetas canarias reinterpretadas.
No podemos olvidarnos de las cafeterías, algunas con especialidades tradicionales como los churros de Yo’ Juan III o en lugares increíbles como El Patio de Carmencita.
Fiestas y tradiciones marcadas por las danzas, romerías y la música
La música y las danzas tradicionales marcan cualquier fiesta que se organiza en Agüimes y alrededores. El año arranca con la celebración al patrón, San Sebastián, que incluye procesiones y verbena y que prepara el gran Carnaval de Agüimes, uno de los más antiguos de esta zona. No podemos perdernos las murgas y comparsas y sobre todo el tradicional Entierro de la Sardina.
Los distintos barrios también se suman a estas celebraciones y por San Juan la zona antigua se llena de hogueras y música, igual que ocurre con Temisas con la floración de los almendros en una ruta única.
Pero las principales fiestas se organizan en honor a la Virgen del Rosario, en octubre, con grandes actos de folklore y música canaria alrededor de la plaza. En estos días se celebra una importante romería que reúne a vecinos y visitantes.
Naturaleza y actividades cercanas entre barrancos y cuevas
Agüimes es un destino ideal para los amantes de la naturaleza y las actividades al aire libre puesto que cuenta con un entorno privilegiado y muy protegido. Desde esta localidad de Gran Canaria se pueden organizar rutas de senderismo que conectan varios pueblos y miradores, barranquismo e itinerarios para bicicletas de montaña por caminos rurales.
Desde aquí se puede explorar el Barranco de Guayadeque, uno de los parajes más míticos de la isla por sus casas cuevas y los yacimientos aborígenes, y también la cercana Reserva Natural Integral de Los Marteles, perfecta para la observación de aves y la fotografía de paisajes volcánicos.
Además, Agüimes está cerca de la costa por lo que podemos programar actividades acuáticas en la Playa de Arinaga como windsurf, buceo y snorkel.

Playas en los alrededores, de Arinaga al Cabrón
Entre las zonas de baño más cercanas a Agüimes está la Playa de Arinaga, una de las más famosas de la zona por su oferta gastronómica y de actividades acuáticas. De hecho, muy cerca está la Playa de Vargas, que es famosa internacionalmente entre los aficionados al windsurf..
También podemos visitar la Playa de Cabrón, un arenal con aguas muy claras que es perfecta para el buceo ya que sus fondos marinos están llenos de vida.

