Entre gigantes de roca rotos por un valle, Fataga emerge como uno de los pueblos blancos más bellos del sur de Gran Canaria. Sus casas tradicionales y calles empedradas conservan la esencia de una tierra que vive mirando al mar y a la montaña al mismo tiempo. En este caserío la vida sigue a un ritmo diferente y el tiempo es un invento de quienes quieren romper su encanto.

  1. Historia de Fataga, el ‘Valle de las mil palmeras’, una por cada niño
  2. Qué ver en Fataga y en su casco histórico
  3. Miradores y rutas de senderismo
  4. Dónde comer en Fataga y probar su cerveza artesanal
  5. Qué ver en los alrededores

Historia de Fataga, el ‘Valle de las mil palmeras’, una por cada niño

Fataga era un asentamiento guanche muy importante al sur de la isla, antes de la llegada de los peninsulares. De hecho, se conservan importantes restos de estas viviendas tradicionales y también petroglifos de lo que se conocía como “Adfatagad”.

En este cañón gigante se libraron importantes luchas durante esos años entre los aborígenes y los conquistadores ya que el valle es un punto estratégico clave al contar con un importante manantial, la llamada Fuente Grande, que es una reserva de agua básica para la vida en la zona.

Tras la conquista, el pueblo se mantuvo como zona de paso para arrieros, pero también como un núcleo agrícola lleno de huertos y palmeras. Es más, cuenta una tradición que los habitantes de Fataga empezaron a plantar uno de estos árboles por cada niño que nacía, llegando a ser un vergel en el ‘Valle de las mil palmeras’.

Qué ver en Fataga y en su casco histórico: calles empedradas y molinos

La mejor forma de visitar Fataga es perderse por sus calles estrechas y empedradas sin perderse ni un detalle de las tradicionales casas canarias que nos salen al paso y que siguen manteniendo sus balcones de madera y un ambiente mágico.

Una de las más bonitas del pueblo es la Casa Honda, el ejemplo perfecto de los valores de la arquitectura tradicional de las islas.

La Iglesia de San José es el corazón del pueblo y casi del valle. De estilo sencillo, es muy representativa de los templos canarios y guarda la esencia del sur de Gran Canaria.

También podemos visitar el famoso Molino de Agua de Fataga, que es uno de los mejores ejemplos de muelas de agua que podemos ver en la isla y que muestra la importancia que este elemento vital ha tenido en el nacimiento y el desarrollo de Fataga.

Cerca de la plaza de San José se encuentra el estudio del famoso escultor Luis Alemán Montull, autor de Las Actividades Primitivas Canarias. En el pueblo, justo en esa misma plaza, Montull ha dejado su huella con el Monumento a la Mujer Artesana.

Muy cerca está la Galería de Arte Antigua Escuela, que es un espacio reservado para el arte local que merece mucho la pena.

fataga
Fataga

Miradores y rutas de senderismo: el Camino de Santiago canario

Uno de los lugares más espectaculares de Fataga es el Mirador de la Degollada de las Yeguas, desde donde no solo se consiguen unas vistas increíbles del valle sino que también llega hasta las Dunas de Maspalomas. La profundidad del cañón sobrecoge en este mirador con los imponentes Riscos de Tirajana al fondo.

Por este profundo barranco se pueden hacer varias rutas a pie y hasta hay tramos muy interesantes para hacerlos en bicicleta. Los amantes del senderismo pueden apostar por una ruta circular a Tunte, de unas cuatro horas y media de camino, y que recorre unos 14 kilómetros entre una vegetación única.

Sin embargo, una de las experiencias más bonitas es realizar parte del llamado Camino de Santiago canario, que une el sur de la isla con el Templo Matriz de Santiago de los Caballeros en Gáldar, situado en la parroquia más antigua de Gran Canaria.

Cuenta la leyenda que esta es la ruta que siguieron unos marineros gallegos para portar la imagen de Santiago para construir una ermita en los altos de Tirajana que ahora ha desaparecido. Lo que sí está claro es que la ruta Fataga-Tunte es una de las más espectaculares para recorrer.

Dónde comer en Fataga y probar su cerveza artesanal

Fataga mantiene viva la tradición de Gran Canaria también en la cocina por lo que tenemos que probar todo lo que este vergel ofrece, como sus potajes, su carne de cabra o sus increíbles croquetas. Además, los platos deben ir acompañados de un buen vino de alguna bodega de la zona como la del Frontón de Oro o de una cerveza artesanal Jaira.

Una de las mejores opciones para disfrutar de la gastronomía canaria es el Restaurante El Albaricoque, que ofrece cocina casera y postres con mermelada de albaricoque local.

También podemos reservar en El Labrador, con un ambiente más rústico y unas sabrosas croquetas de pulpo, o en otros de los locales más sencillos que hay por el centro como el Grill Fataga.

Qué ver en los alrededores: la historia de los guanches

A tres kilómetros de Fataga se ubica el poblado aborigen de Caserones donde podemos visitar las famosas casas hondas. Se trata de un conjunto de al menos 10 viviendas con planta circular que mantienen el alzado original de sus paredes. Lo curioso de estas construcciones es que a veces tuvieron que excavar en la tierra para conseguir salvar las inclinaciones del terreno. En este punto se encontró una enorme lápida con petroglifos que está en el Museo Canario.

Cerca se encuentra la necrópolis de Arteara, el mayor cementerio guanche de la isla por el número de tumbas, unas 800. La visita arranca en un interesante Centro de Interpretación.