En el corazón del barrio de Malasaña, en la calle Fuencarral, se levanta uno de los museos más singulares de la capital: el Museo de Historia de Madrid. Ubicado en el antiguo Hospicio de San Fernando, un edificio barroco del siglo XVIII que en sí mismo merece una visita, este museo recorre la evolución de la ciudad desde que fue capital de la Monarquía Hispánica hasta el siglo XX. Sus colecciones reúnen maquetas históricas, obras maestras de artistas como Goya y sorprendentes objetos cotidianos que ayudan a entender cómo se vivió y se transformó Madrid a lo largo del tiempo.

Historia del edificio y del museo: del Hospicio de San Fernando a guardián de la memoria madrileña

El edificio que hoy acoge el Museo de Historia de Madrid fue concebido en 1720 por el arquitecto Pedro de Ribera, uno de los grandes exponentes del barroco madrileño. Su monumental portada de piedra, con relieves alegóricos dedicados a la caridad y a la ciudad, es una de las obras maestras de este estilo en la capital. Originalmente, el inmueble se construyó para albergar el Real Hospicio de San Fernando, una institución benéfica destinada a acoger a huérfanos y personas desfavorecidas, que funcionó hasta bien entrado el siglo XIX.

El paso del tiempo transformó la función del edificio. A comienzos del siglo XX se decidió dedicarlo a museo, y en 1929 se inauguró el Museo Municipal, que más tarde pasaría a llamarse Museo de Historia de Madrid. Durante la Guerra Civil el edificio sufrió daños, pero logró conservar sus colecciones más valiosas. En 2002 cerró sus puertas para una ambiciosa restauración que duró más de una década y permitió reabrir en 2014 con un nuevo discurso museográfico, adaptado a un público más amplio y centrado en explicar la historia urbana y cultural de Madrid. Hoy, el visitante encuentra un museo que no solo custodia objetos, sino que interpreta la ciudad como un organismo vivo, en constante transformación.

Exposiciones permanentes y temporales: un recorrido por siglos de historia urbana

El museo organiza su colección permanente en tres grandes secciones, siguiendo un criterio cronológico. El primer ámbito se centra en el Madrid de los Austrias y los Borbones, desde que la villa fue elegida capital en 1561 por Felipe II hasta finales del siglo XVIII. Aquí destacan mapas, planos y grabados que muestran cómo la ciudad fue expandiéndose, pasando de ser una villa castellana a convertirse en una corte europea.

El segundo espacio aborda el Madrid del siglo XIX, marcado por la llegada del liberalismo, la desamortización, la industrialización y el crecimiento urbano. Pese a todos los avances, el cronista decimonónico Mesonero Romanos seguiría refiriéndose a Madrid como un “poblachón manchego”. La sección incluye objetos cotidianos, retratos de la burguesía emergente, mobiliario, vestimenta y obras pictóricas que ilustran tanto los avances técnicos como las tensiones sociales de la época.

El recorrido se completa con una mirada al Madrid contemporáneo, centrada en las primeras décadas del siglo XX. Aquí se pueden encontrar fotografías antiguas, carteles publicitarios, piezas relacionadas con las primeras exposiciones universales y objetos que dan cuenta del cambio de ritmo de la vida urbana. Además de esta colección permanente, el museo acoge regularmente exposiciones temporales sobre temas muy diversos: desde la cartografía histórica hasta muestras dedicadas a artistas madrileños, fiestas populares o la evolución arquitectónica de la ciudad.

Obras y contenido destacado: de Goya a la maqueta de León Gil de Palacio

Entre las piezas más valiosas del museo se encuentra la maqueta de Madrid realizada por León Gil de Palacio en 1830, una reproducción a escala 1:864 que permite observar con precisión cómo era la ciudad antes de las grandes transformaciones del ensanche. Esta obra, concebida con fines militares, es hoy una joya patrimonial que atrae tanto a investigadores como a curiosos.

El museo también conserva una de las colecciones más interesantes de pintura madrileña, con cuadros de Goya, Maella, Bayeu y otros artistas que documentan la vida de la corte y la ciudad. La pintura de Goya ‘La Alegoría de la Villa de Madrid’ es uno de los símbolos del museo: un lienzo alegórico encargado en 1810 para representar a la ciudad como matrona coronada, sosteniendo el escudo municipal y rodeada de símbolos cívicos.

Otros contenidos destacados incluyen una notable colección de abanicos del siglo XIX, piezas de cerámica de talleres madrileños, relojes, carruajes y objetos cotidianos que ayudan a reconstruir la vida en la capital. Todo ello se presenta con un enfoque didáctico, combinando vitrinas tradicionales con recursos interactivos y audiovisuales que enriquecen la experiencia de la visita.

Entradas, horarios y ubicación: lo práctico de la visita

El Museo de Historia de Madrid se encuentra en la calle Fuencarral, 78, muy cerca de la plaza de Barceló y a un breve paseo de Gran Vía. El edificio cuenta con acceso adaptado para personas con movilidad reducida y está rodeado de una animada zona de comercios, bares y librerías, lo que convierte la visita en una buena excusa para pasear por uno de los barrios más vivos y divertidos de la ciudad.

La entrada es gratuita para todo el público, lo que lo convierte en una opción accesible para quienes quieran conocer más a fondo la historia de Madrid. En cuanto a horarios, el museo abre de martes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas, permaneciendo cerrado los lunes y algunos festivos señalados. Para quienes deseen aprovechar al máximo la visita, el museo ofrece visitas guiadas y talleres educativos, ideales para familias y escolares.