Monumentos como la Alcazaba, el Castillo de Gibralfaro, el Teatro Romano o el mercado de Atarazanas, nos trasladan a un fértil pasado. Numerosos museos como el Picasso, el Thyssen o La Térmica, centro abierto a las últimas tendencias del arte, muestran la efervescencia de una ciudad que apuesta por la cultura.
Descubre qué ver en Málaga, dónde el viajero no deja de descubrir atractivos en una ciudad que se abre al mar Mediterráneo, tranquila, luminosa y dinámica.
1. Alcazaba de Málaga, viaje a un pasado de esplendor
Si hay un lugar en Málaga que deslumbra a los visitantes es la Alcazaba. Se encuentra en el centro histórico de la ciudad, sobre las faldas del monte Gibralfaro. Fue construida en el siglo XI por el rey de taifas bereber de Granada Badis ben Habús y su recinto ocupa una extensión de 15.000 metros cuadrados. Se puede visitar subiendo a pie o en ascensor desde la calle Guillén Sotelo, frente al Ayuntamiento.
El exterior de la Alcazaba (Ciudadela) es una roca, áspera e inexpugnable. En el interior sorprenden patios, jardines y estanques de gran belleza. El recinto está protegido por el Castillo de Gibralfaro, construido en lo alto de la colina en el siglo XIV. El conjunto ha sufrido ataques, terremotos e incendios a lo largo del tiempo. Y ha tenido distintos usos: prisión, hospital y zona de viviendas en su parte baja. En los años 30 del siglo XX comenzaron los trabajos de rehabilitación y el recinto fue declarado Patrimonio histórico de España (en la actualidad, Bien de Interés Cultural).
En el recorrido por sus espacios hay que hacer paradas en la Plaza de Armas, el sitio donde se instalaron los cañones de artillería tras la conquista cristiana. Se encuentra junto a la Torre de la Vela y, a través de la Puerta de la Coracha, conduce al corredor amurallado que conecta con el castillo. También destaca la Torre del Homenaje, del siglo XV, y el Palacio, donde se encuentran las dependencias que habitaron los reyes taifas y posteriormente los nazaríes.
Su decoración recuerda a la Alhambra de Granada. Cuenta con rincones tan bellos como el Patio de los Naranjos y el de los Surtidores, con una fuente central y arcos originales de la época califal. Desde este patio se accede a la Torre de la Armadura Mudéjar y a la Torre de Maldonado, que ofrece una bella panorámica de Málaga.

2. Catedral de Málaga, de mezquita a templo cristiano
La Catedral de Málaga es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad andaluza. Su historia es la de una transformación, ya que pasó de mezquita a templo cristiano en tiempos de la reconquista. Esta joya del Renacimiento es conocida por los malagueños como “La Manquita”, un apelativo que hace referencia al estado inconcluso de una de sus dos torres, la sur. Los fustes de las columnas inacabadas se han convertido, con el paso del tiempo, en una de las señas de identidad de la construcción. Lejos de restarle interés, le han otorgado un singular carácter.
La Capilla Mayor es el espacio más relevante de la catedral. Pero hay otros muchos rincones que llaman la atención en este espacio religioso. Una buena manera de concluir la visita es ascender hasta sus cubiertas para contemplar algunos de los rincones más especiales de la ciudad, como el castillo de Gibralfaro, la Alcazaba o el puerto.

3. Gibralfaro, un lugar con vistas
El Castillo de Gibralfaro es uno de los rincones más visitados de Málaga. Y también de los más simbólicos. Su imagen figura en el escudo de la ciudad, otorgado por los Reyes Católicos en 1494. Recibe su nombre del faro que había en la cúspide (Jabal-Faruk) y regala una de las vistas más espectaculares que se pueden ver de la ciudad. Hacerse una idea del entorno desde aquí es muy recomendable para quienes visitan el lugar por primera vez. Gibralfaro es un espléndido mirador desde el que contemplar las siluetas del puerto, la catedral y la Plaza de Toros.
Subido a esta atalaya el visitante puede forjarse una idea de la configuración del casco histórico. Durante los días claros, incluso es posible divisar algunos montes de la cordillera del Rif, en África, y el estrecho de Gibraltar.
El castillo está situado detrás de la Alcazaba, con la que se comunica, y dispone de dos líneas de murallas y ocho torreones, entre los que se encuentran la Torre Mayor, con 17 metros de altura, y la Torre Albarrana o Torre Blanca, una de las más visibles, que conserva en su interior un aljibe. También es muy singular el Pozo de Airón, excavado en roca viva y con una profundidad de 40 metros, que se halla en la parte superior.
En el Patio de Armas, donde se encontraban los barracones destinados a la tropa y las caballerizas, se celebran en verano recitales de música de diferentes estilos: jazz, étnica, clásica, flamenco. Actualmente, en su parte superior, en el que fuera el antiguo polvorín, se encuentra el Centro de Interpretación Gibralfaro. Aquí se puede contemplar una exposición que repasa toda la trayectoria del castillo.

4. Teatro Romano de Málaga, historia de un descubrimiento
Situado en el centro histórico de la ciudad, el Teatro Romano de Málaga se encuentra a los pies de la Alcazaba. El edificio conserva gran parte del graderío o cavea, la orchestra y la scaena originales, aunque hubo que realizar considerables obras de restauración en algunas zonas.
El recinto permaneció oculto durante siglos. No fue hasta 1954 cuando emergieron los primeros restos de una antigua muralla. Sucedió durante los trabajos para la recuperación de la Casa de la Cultura, el edificio que estaba situado justo encima del teatro.
Este interesantísimo recinto data de los primeros años del Imperio Romano, coincidiendo con la época de Augusto. Actualmente está gestionado por la Junta de Andalucía y ha sido declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento Artístico. Junto al Teatro Romano se alza otra construcción muy interesante: el Centro de Interpretación del Teatro Romano. Se trata de un edificio moderno, formado por un gran cubo de acero, madera y cristal. En él se puede realizar un recorrido virtual sobre las labores de excavación que se llevaron a cabo. También se recrea la vida y costumbres de la época en la que el teatro acogía los más destacados dramas romanos.

5. Museo Picasso, todas las etapas del genio malagueño
Málaga es una ciudad que apuesta por la cultura. Sus monumentos y su oferta museística cada vez atraen a un mayor número de viajeros. El Museo Picasso es uno de los centros más atractivos de la ciudad andaluza. Se ubica en el casco antiguo, en el palacio nazarí de Buenavista. Imposible un espacio más adecuado para albergar la ecléctica y rompedora obra del creador, nacido en Málaga un 25 de octubre de 1881.
En la fundación del centro resultó fundamental el interés y generosidad de Christine y Bernard Ruiz-Picasso, nuera y nieto del artista. Cumpliendo la voluntad del pintor, ambos cedieron a Málaga las obras que componen la colección permanente. El Museo Picasso de Málaga se une a otros museos dedicados al pintor en distintos puntos de la geografía española.
Adquiere un significado especial porque se encuentra en su ciudad natal y porque recorre toda su trayectoria. A través de 166 obras, repartidas en 11 salas, los visitantes pueden observar la evolución de Picasso. Aquí hay muestras de sus primeros trabajos y de las célebres fases azul y rosa. Y no faltan obras de sus etapas cubista y surrealista.

6. Calle Larios, la arteria comercial más disputada
La calle Marqués de Larios ―popularmente conocida como calle Larios― vertebra el centro histórico de la ciudad de Málaga, conectando el puerto con la Plaza de la Constitución. Considerada una de las calles decimonónicas más bellas de España, en la actualidad la calle Larios ostenta el tercer puesto en el ranking de calles más caras de España.
Es también una de las vías comerciales más activas de la ciudad, por lo que aquí las marcas franquiciadas compiten a la hora de conseguir un local libre. Bulliciosa y acogedora a partes iguales, la calle Larios toma parte activa en la vida social y cultural de Málaga. Mientras que en Navidad la calle se viste de gala, en agosto se convierte en uno de los principales puntos de encuentro de la Feria de Málaga.

7. Puerto de Málaga
La llegada del siglo XXI trajo para Málaga la recuperación de su puerto como un espacio para el disfrute de ciudadanos y visitantes más allá de la actividad comercial o del trasiego de pasajeros. De esta forma, la ciudad se abrió al mar en pleno centro, convirtiendo la iniciativa en un agradable lugar para el paseo, la gastronomía, las compras, el arte y la práctica deportiva.
El origen estuvo en el rediseño y apertura del Muelle 1 y el Palmeral de las Sorpresas, a la que han seguido las del Muelle 2 y, más recientemente, la del Muelle Heredia, junto al artístico barrio de Soho.
Dentro de los nuevos espacios portuarios, brilla con especial fuerza el Centro Pompidou, uno de los grandes pilares del arte en Málaga. También el Club Mediterráneo que, desde 1873, es la referencia en la ciudad para los amantes de los deportes náuticos, pero también de otro tipo de actividades al aire libre.
Y, hoy por hoy, uno de los grandes atractivos del puerto de Málaga son sus buenos restaurantes.

8. Playa de la Malagueta, un baño en el centro de la ciudad
Málaga es una de esas ciudades que cuenta con el regalo de una playa muy céntrica. Se encuentra en el popular barrio del mismo nombre. Abarca más de 1.200 metros de extensión, está a poca distancia del puerto y destaca por su animado ambiente. A la Malagueta se acude a darse un refrescante baño y a comer en alguno de los chiringuitos de la zona. El área fue un antiguo enclave de pescadores. También había astilleros y una gran zona industrial ocupada por fábricas azucareras y bodegas.
Con la construcción de Plaza de toros de la Malagueta y el Hospital Noble, el barrio comenzó a resurgir y empezaron a levantarse las primeras viviendas. En la actualidad está totalmente desarrollado, con infraestructuras de primer nivel y con preciosos rincones por los que perderse. Entre ellos destaca el Paseo de Reding. En él llaman la atención algunos ejemplos de casas con carácter burgués y se ubican edificios tan emblemáticos como la Plaza de Toros o el Palacio de la Tinta.

9. Plaza de la Constitución
Si la calle Larios es el eje que vertebra el casco antiguo de Málaga, la centenaria plaza de la Constitución es su centro neurálgico por excelencia. Ubicada en el centro de la vida social, cultural y política de la ciudad desde los tiempos de la reconquista, esta plaza conecta en escasos minutos con lugares tan importantes como la Catedral, el Teatro Romano o la Alcazaba.
Conocida de mil maneras a lo largo de su dilatada historia, la plaza adquiere su nombre actual tras la promulgación de la Constitución de Cádiz en 1812. Y es que, durante 500 años este espacio diáfano ha albergado instituciones tan notables como el Ayuntamiento de Málaga, la Casa del Corregidor, la cárcel o la Audiencia. Hoy en día, sin embargo, muchas han sido trasladas o, directamente, desaparecido.

En su lugar, hoy la plaza de la Constitución nos ofrece otros edificios interesantes como la Escuela de San Telmo o la Casa del Consulado. En un lateral de la misma también podemos contemplar la famosa fuente de Génova (o de Carlos V), una fuente de mármol datada, nada más y nada menos, que del siglo XVI
El otro gran atractivo de esta plaza son los festejos y celebraciones que recibe de manera habitual. La colocación de las casetas de la Feria de Málaga en agosto, o la toma de las doce uvas en Nochevieja son eventos que acontecen aquí, en la plaza de la Constitución.
10. Mercado Central (o Mercado de Atarazanas)
El Mercado Central de Málaga se conoce también como Mercado de Atarazanas. Es un lugar de alta actividad en pleno corazón de la ciudad. Se trata de un edificio de clara apariencia industrial decimonónica. Pero posee un pórtico central de estilo nazarí, decorado con detalles neoárabes. También llama la atención una enorme vidriera, situada en la fachada opuesta al pórtico central, que representa el puerto de Málaga y la ciudad durante el siglo XVI.
Actualmente este mercado cubierto está distribuido en dos zonas claramente diferenciadas. Por un lado, el mercado de abastos, donde comprar frutas y verduras, pescados y mariscos, carnes, chacinas y casquería, encurtidos y salazones. Por otro lado, los bares y puestos de tapas, que son la gran novedad después de la reforma. Otra de las novedades son las terrazas exteriores, situadas en el perímetro del edificio, y que lo convierten en un polo de atracción para aquellos que busquen lo mejor de la cocina típica malagueña.

11. Plaza de la Merced, epicentro de cultura y de la política
La de la Merced es, sin duda, la plaza del centro de la ciudad con más personalidad y la más querida por los propios malagueños. Un rectángulo rodeado por algunas de las casas y palacios con más historia de Málaga. Entre ellos el complejo de las llamadas Casas de Campo, actual sede de la Fundación Picasso Museo Casa Natal, espacio cultural del que hablamos de una forma detallada más adelante.
Antes de la llegada de los círculos de artistas, la plaza fue mercado público (en el siglo XV) y posteriormente, punto de encuentro para la burguesía del siglo XIX. En ese mismo siglo, en concreto en el año 1842, se colocó en el centro de la plaza el monolito como homenaje al general Torrijos que hoy sigue siendo una referencia de la Plaza de la Merced.
Aquí está también el Teatro Cervantes, sede de Festival de Cine de Málaga, entre otros eventos. Por tanto, es fácil deducir que la Plaza de la Merced ha sido a lo largo de la historia uno de los epicentros culturales de Málaga.

12. Museo Thyssen de Málaga, un recorrido por la pintura del XIX
El Museo Carmen Thyssen de Málaga es otro de los espacios museísticos que ha enriquecido la oferta cultural de la ciudad. La sede del centro de arte se ubica en el Palacio de Villalón, en pleno centro histórico, a un paso de la elegante calle Marqués de Larios y de la Plaza de la Encarnación. Se inauguró en 2011 y está dedicado a la pintura del siglo XIX.
La residencia de Villalón es un ejemplo de arquitectura civil renacentista. Fue erigida entre finales del siglo XV e inicios del XVI. Para acoger el nuevo espacio expositivo fue sometida a una intensa rehabilitación. El estudio RG+ASOCIADOS se ocupó de recuperar las trazas originales, anexionando al conjunto nuevos espacios. El objetivo de la obra fue integrar de manera lo más armónica posible las dependencias históricas de la residencia palaciega y los espacios contemporáneos.
El Museo Thyssen de Málaga presenta una colección diseñada con sumo cuidado por su dueña, ideal para analizar el devenir de la pintura española —y andaluza en particular—a lo largo del siglo XIX. La misma se articula mediante cuatro ejes bien diferenciados. El primero corresponde a los maestros antiguos. Reúne pinturas y esculturas que van desde el siglo XIII al XVIII, predominando en ellas la temática religiosa. Entre las obras más sobresalientes de este área destaca la Santa Marina de Francisco de Zurbarán.
El segundo tramo expositivo alberga obras de paisaje romántico y costumbrismo. Entra ya de lleno en la primera mitad del siglo XIX, en la etapa en la que los viajeros románticos que llegaban a España idealizaron el país y lo cargaron de imágenes estereotipadas de gitanas, toreros y arquitectura morisca, entre otros elementos. El tercer tramo se centra en el preciosismo y la pintura naturalista. Y el último nos acerca al Fin de siglo. Aquí destacan los lienzos de Ramón Casas, Joaquín Sorolla, Mariano Fortuny o Julio Romero de Torres, entre otros.

13. Museo Pompidou
Una de las más recientes novedades del panorama cultural malagueño la encontramos en el Museo Pompidou, la primera sede internacional del Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de Francia. Inaugurado en 2015 entre los muelles 1 y 2 del puerto de Málaga, este museo nos resultará familiar por el gigantesco cubo multicolor ―en realidad, una claraboya― que corona su edificio.
En su interior aguardan algunas de las obras del arte contemporáneo más prominentes del mundo, además de un gran número de piezas selectas traídas directamente del Centre Pompidou París. En total, 6300 metros cuadrados dedicadas exclusivamente a acoger tanto colecciones semipermanentes como temporales, por no hablar del Espacio Público Joven, una sala de acceso gratuito con exposiciones-taller enfocadas a niños de entre 6 y 12 años.
Si bien el precio de su entrada resulta accesible para todos los públicos, os puede interesar saber que el Centre Pompidou de Málaga es de acceso gratuito la Noche en Blanco ―un sábado de mayo―, el Día Internacional de los Museos ―18 de mayo― y el Día Internacional del Turismo ―27 de septiembre―.
14. Barrio del Soho
Lo que desde principios del siglo XXI se viene conociendo como el barrio del Soho se corresponde con unas 20 hectáreas del Ensanche Heredia, situadas entre la Alameda Principal y el Muelle Heredia del puerto de Málaga. Este antiguo barrio comercial se ha transformado en uno de los rincones más creativos de la ciudad, donde conviven galerías de arte, tiendas de diseño, bares y restaurantes con personalidad propia. Entre sus principales referentes culturales destaca el Teatro del Soho CaixaBank, impulsado por el actor malagueño Antonio Banderas.
Uno de los grandes atractivos de este innovador barrio es el arte urbano, que decora numerosas fachadas con murales de artistas nacionales e internacionales de la talla de Obey o D*Face. Muchas de estas intervenciones surgieron del proyecto MAUS (Málaga Arte Urbano Soho), que convirtió las calles del barrio en una galería al aire libre. Un paseo por sus calles permite descubrir esta faceta más contemporánea de Málaga, a pocos minutos del centro histórico y del puerto.
15. Parque de Málaga
También se conoce como el Parque de la Alameda y, de hecho, es una prolongación de la Alameda Principal de Málaga. Con sus 30.000 metros cuadrados, es el gran espacio verde del centro de Málaga, ganado al mar a finales del siglo XIX y plantado con hasta 350 especies diferentes de flora tropical y subtropical.
Esto explica que sea uno de los mejores parques europeos en su género, aparte de uno de los lugares más agradables de la ciudad.
El parque, en paralelo al mar, se distribuye en geométricas calles y avenidas arboladas, en las que se abren placitas decoradas por fuentes y esculturas. Y es que el arte también tiene una gran importancia en este espacio, con obras tan destacables como las ninfas del Cántaro y la de la Caracola, las estatuas alegóricas del Verano y del Invierno y la llamada Dama Goyesca.
A lo largo del año, además, tienen lugar varias representaciones escénicas y actos de todo tipo en el auditorio Eduardo Ocón, construido en los años 60 del siglo XX en pleno corazón del parque.

16. El Pedregalejo
Situada al este de Málaga, la playa de Pedregalejo es uno de los rincones con más encanto marinero de la ciudad. Este antiguo barrio de pescadores conserva sus casas bajas y un animado paseo marítimo, junto al que se suceden pequeñas calas de arena protegidas por espigones. Además de disfrutar de un baño, merece la pena acercarse a sus numerosos chiringuitos para degustar los tradicionales espetos de sardinas, asados sobre las brasas junto al mar.

17. Playa del Palo
A continuación de Pedregalejo se encuentra El Palo, otro de los barrios marineros más tradicionales de Málaga. Sus playas, divididas en pequeños arenales, son especialmente frecuentadas por los vecinos y las familias de la zona. El paseo marítimo está salpicado de bares y restaurantes donde probar el pescado fresco y el típico pescaíto frito malagueño. Un lugar perfecto para descubrir una Málaga más auténtica, alejada del bullicio del centro turístico.
18. Teatro Cervantes, escenario del Festival de Cine de Málaga
El Teatro Cervantes es el más antiguo de Málaga. Fue inaugurado el 17 de diciembre de 1870, con una versión sinfónica de la ópera Guillermo Tell. El edificio, obra del arquitecto Gerónimo Cuervo, se caracteriza por su sobria fachada neoclásica. Cuenta con un elegante patio de butacas en forma de herradura y con cuatro pisos de altura. En su día llamó la atención por su gran capacidad (2.300 localidades, hoy reducidas a 1.171) y por la decoración interior, realizada por el pintor Bernardo Ferrándiz.
Un gran lienzo de este artista destaca en el techo del patio de butacas. Se trata de Alegoría de la Historia, Industria y Comercio de Málaga, una pieza alegórica que representa a una ciudad floreciente económicamente. En otra de las pinturas de Ferrándiz, el propio pintor aparece autorretratado en la figura de Mefistófeles, que abre la cortina a un mundo poblado por personajes dramáticos.
Pese al éxito que disfrutó en su momento, la trayectoria del Teatro Cervantes atravesó una etapa de decadencia. En 1950, sus propietarios modificaron su distribución y el diseño original. En 1984 el Ayuntamiento de la ciudad adquirió el edificio y emprendió una profunda reforma que recuperó su esencia. El éxito de la remodelación fue tal que el nuevo Teatro Cervantes obtuvo los premios Europa Nostra de la UNESCO y Mejor Rehabilitación Andaluza de 1987.
Desde su reapertura, el Cervantes ha mostrado en sus tablas todo tipo de espectáculos. Comedias, dramas clásicos, óperas, ballets, conciertos de jazz, flamenco, rock y musicales, constituyen su variada programación. Sin embargo, el evento que le ha granjeado más popularidad es el Festival Español de Cine de Málaga.
19. Jardín Botánico-Histórico La Concepción
La Concepción es mucho más que un jardín botánico o una zona de esparcimiento para los habitantes de Málaga. Es un auténtico emblema de la ciudad y un espacio del que se sienten muy orgullosos. Tiene sentido teniendo en cuenta la belleza, armonía y riqueza de este lugar desde los puntos de vista paisajístico y natural. En este sentido, baste indicar que acoge más de 50.000 plantas de unas 2.000 especies autóctonas, tropicales y subtropicales.
Con más de 150 años de historia a su espalda, este parque público fue originalmente la finca de recreo de una de las más adineradas familias malagueñas: los marqueses de casa Lorín. A partir de 1911 pasó a manos de los Echevarría Echevarrieta, que la ampliaron. Y luego, en 1990 la adquirió el Ayuntamiento de la ciudad que, para optimizar su gestión, creó el Patronato Botánico Municipal Ciudad de Málaga.
El Jardín Botánico-Histórico La Concepción se encuentra en la zona norte de Málaga, en el barrio de Ciudad Jardín, junto a uno de los principales accesos a la ciudad: la autovía A-45.
20. Paseo Marítimo de Málaga, entre chimeneas
El Paseo Marítimo de Málaga también es conocido como Paseo Marítimo Antonio Banderas. Tiene una extensión de 2,5 km y es uno de los indiscutibles lugares de encuentro de los malagueños. Aquí se puede tomar el pulso a esta ciudad que mira hacia el mar. El recorrido abarca la totalidad de la Playa de la Misericordia. Hacia el este se transforma en el Paseo Marítimo de Antonio Machado. Y al oeste está delimitado por un gran espigón. Se usaba para refrigerar con agua salada la antigua central térmica, y por ello es conocido como El Espigón de la Térmica.

El entorno está lleno de atractivos. La playa de la Misericordia es perfecta para darse un chapuzón, tomar el sol y comer algo en los chiringuitos y restaurantes de los alrededores. Tiene dos kilómetros de longitud y debe su nombre a un antiguo hospicio dedicado a la beneficencia. La Casa de la Misericordia estuvo activa hasta 1978. Desde 2012 es el espacio cultural más dinámico de la ciudad. Todo amante del arte contemporáneo debe acercarse a La Térmica en busca de las últimas tendencias.
Junto con las palmeras y los edificios, un conjunto de chimeneas dota de carácter al Paseo Marítimo de Málaga. En este enclave se ubicaba en el pasado la industria malagueña, con sus fábricas, hornos y chimeneas. Estas últimas definen hoy las señas de identidad de esta dinámica zona de la ciudad.
21. Plaza de toros
La Plaza de toros de Málaga, inaugurada en 1876 por el arquitecto Joaquín Rucoba, se encuentra situada a escasos metros del puerto, junto al Paseo de Reding. “La Malagueta”, como se la conoce popularmente, fue construida en estilo neomudéjar y su planta, compuesta de 16 lados, puede contemplarse desde el mirador de Gibralfaro. Declarado Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural, este coso taurino alberga desde su última restauración un Museo Taurino con colecciones que recorren el arte de la tauromaquia durante sus últimos seis siglos.

Afortunadamente, atrás han quedado los fatídicos días en los que La Malagueta sirvió como campo de concentración a los militares sublevados durante la Guerra Civil. En la actualidad, la plaza celebra multitud de festejos, entre los que destacan la “Corrida Picassiana” de la Semana Santa, la “Corrida de la Prensa” en junio, o las corridas de la Feria de Málaga en agosto.
22. Otros museos a visitar en Málaga
- Por si no fuera suficiente con uno, hay dos museos dedicados a Picasso en Málaga. Así, aparte del ya referido Museo Picasso del Palacio de Buenavista, en plena Plaza de la Merced se encuentra la casa donde nació el pintor en 1881. Hoy convertida en el Museo Casa Natal Picasso, permite acercarse a su infancia y a sus vínculos con la ciudad, donde vivió hasta los diez años. En sus salas se exponen objetos personales del artista y de su familia, además de obras, documentos y exposiciones temporales relacionadas con su trayectoria.
- Por su parte, el Museo de Málaga, en el Palacio de la Aduana, acoge las colecciones de lo que fueron el Museo de Bellas Artes y el Museo Arqueológico. Quizás los fondos de este último sean los más relevantes desde el punto de vista patrimonial, con unos 15.000 objetos desde la Prehistoria. En cuanto a la parte artística, el museo muestra parte de las más de 2.000 obras realizadas entre los siglos XV y XX.
- Muy recomendable es también la visita a la Colección del Museo Ruso, en el antiguo edificio de Tabacalera, que desde su inauguración en 2015 ha enriquecido la oferta cultural de Málaga. Su programación expositiva ha evolucionado con los años y actualmente comparte instalaciones con MEET (Málaga Espacio Expositivo Tabacalera), un nuevo espacio dedicado a exposiciones de artistas y colecciones nacionales e internacionales. Conviene consultar las muestras disponibles antes de la visita, ya que la programación cambia periódicamente.
- En el mismo complejo de la antigua Tabacalera está el curioso Museo Automovilístico y de la Moda, que muestra unos cien vehículos fabricados por algunas de las más prestigiosas marcas históricas del sector. Junto a ellos cobran protagonismo numerosas piezas de alta costura que se pueden admirar en diferentes áreas temáticas.
- Por último, y aunque hay bastantes más en Málaga, es interesante la visita al museo Catedralicio, el del Arte Cofrade y de Cofradías, el de Arte Flamenco Peña Juan Breva y la casa del escritor e hispanista Gerald Brenan en Churriana.
Cómo moverse por Málaga
Las distancias en el centro histórico y comercial de Málaga son bastante asequibles para moverse a pie o bicicleta. La principal dificultad es la ascensión al Castillo de Gibralfaro, conectado con la zona del Teatro Romano y la Alcazaba a través del paseo de Don Juan Temboury, que tiene casi 1,5 kilómetros. Se recomienda evitar esta subida a pie durante los días y horas más calurosos del año. La alternativa es el taxi y resto de opciones de vehículos con conductor, o tomar el bus número 35, con parada tanto en la Alameda como en el Parque de Málaga.
De hecho, el transporte público colectivo es una muy buena opción para moverse por Málaga y llegar a los puntos de interés más alejados del centro. Así, además de la red de líneas de autobuses urbanos de la EMT está el metro, que tiene dos líneas. Éstas van desde las Atarazanas a la zona universitaria y, haciendo transbordo en la estación de El Perchel, hasta la zona Oeste de la ciudad.
Por las limitaciones de tráfico en muchas de las calles y plazas del centro de Málaga, así como por la falta de plazas de aparcamiento, se desaconseja moverse en vehículo privado. Excepto si éste es una moto, de las que hay una gran abundancia circulando por la ciudad.
Por último, los trenes de las dos líneas de Cercanías de Renfe que hay en la provincia paran en nueve estaciones dentro del municipio de Málaga. Además de al centro, llegan al aeropuerto internacional y a la estación de alta velocidad María Zambrano.
