Sólo su nombre evoca un espacio universal. La plaza del Castillo de Pamplona es, como los Sanfermines y el vino de la tierra, un símbolo de la capital de la Comunidad Foral de Navarra. Es el corazón de la ciudad y el lugar de cita de propios y extraños. Se encuentra rodeada de magníficos edificios cargados de historia y de establecimientos hosteleros que son toda una tentación para el que pisa este territorio.

Es, desde luego, el lugar ideal para comenzar una visita turística por Pamplona y descubrir todos los encantos que encierra esta tierra que tan universal hizo el escritor estadounidense Ernest Hemingway. De hecho, en la plaza del Castillo se encuentra el Hotel La Perla, donde el autor de “París era una fiesta” se hospedaba en sus frecuentes visitas a la ciudad. En definitiva, hablamos de una de las plazas más emblemáticas, bonitas e imprescindibles de España.

  1. Qué puedes ver y hacer en la zona
  2. La Plaza del Castillo durante los Sanfermines
  3. Curiosidades de la Plaza del Castillo
  4. Mejores restaurantes y bares en la zona
  5. Historia de la Plaza del Castillo de Pamplona

Qué puedes ver y hacer en la zona

Está claro que la Plaza del Castillo es la más monumental y abierta de Pamplona. En su entorno están los grandes edificios históricos de la ciudad. En el lado sur de esta plaza porticada y peatonal, se encuentra el Palacio de Navarra; en su lado norte, el antiguo Casino, y en su lado este, el Palacio de Goyeneche. En el centro de la plaza hay un quiosco de música de 18 metros de altura y en uno de sus extremos, se puede ver una estatua dedicada al rey Carlos III el Noble.

Edificio del Palacio de Gobierno de Pamplona

Desde comienzos del siglo XXI, la Plaza del Castillo es peatonal y cuenta con un “parking” subterráneo que suscitó, en su momento, una gran polémica social y política en Pamplona, que se avivó al descubrirse importantes elementos arqueológicos. Se encontraron restos de unas termas romanas, de una necrópolis musulmana con 200 enterramientos, un tramo de la muralla medieval e incluso un menhir.

Lo primero que tenemos que hacer para tomarle el pulso es pasear la propia plaza sin prisas: mirar los soportales, sentarnos en una terraza y ver cómo cambia el ambiente con las horas y disfrutar del famoso quiosco de música.

Desde ahí, podemos seguir hacia el casco antiguo por las calles que salen de la misma plaza, porque ahí es donde mejor se entiende el centro histórico de la ciudad y aparecen algunos de sus puntos más conocidos.

Entre lo que no podemos perdernos de este espacio está, sin duda, el Café Iruña, clave para entender el entorno de Hemingway y su amor por Pamplona. Es uno de los espacios más emblemáticos para tomar algo y conectar la plaza con la imagen literaria de una ciudad que conquistó a muchos escritores.

También podemos detenernos en algunos edificios que la hacen tan monumental: el Palacio de Navarra, el antiguo Casino y el Palacio de Goyeneche.

La Plaza del Castillo es la salida perfecta para recorrer el casco antiguo de la ciudad puesto que enlaza fácilmente con la catedral, el Ayuntamiento y la Plaza de Toros.

Si tenemos más tiempo también podemos llegar a las murallas renacentistas y la Ciudadela y hasta volver a la plaza, y sus alrededores, para vivir la Pamplona más gastronómica.

Los bares y restaurantes de la propia plaza y de calles como San Nicolás, Mercaderes o Espoz y Mina ofrecen un plan perfecto para seguir rondando este lugar.

La Plaza del Castillo durante los Sanfermines

Durante Sanfermines, la plaza se transforma en uno de los escenarios más vibrantes de la fiesta, donde la gente se reúne, conversa, baila, escucha música y vive la celebración a pie de calle.

La Plaza del Castillo funciona como un punto de encuentro y conecta de forma natural con calles como Estafeta y San Nicolás, tan protagonistas de estas fiestas. 

En Sanfermines, el espacio se convierte en un escenario donde tienen lugar muchos de los conciertos que se programan pero también la pasarela perfecta para ver a los gigantes y kilikis, actuaciones de txistus y gaitas, y el trasiego continuo de personas con pañuelo rojo.

Curiosidades de la Plaza del Castillo

La Plaza del Castillo guarda varias curiosidades que explican por qué es el gran centro social de Pamplona. Su nombre viene de la fortaleza que hubo en la zona de la bajada de Javier, construida en 1310 por Luis Hutín, y que durante siglos fue un espacio con varios usos: militar, un mercado y hasta punto clave en la vida cotidiana de los pamplonicas. 

Otra de sus señas de identidad es el quiosco central, que hoy preside la plaza y actúa como uno de sus iconos más reconocibles, mientras que en sus soportales se concentran cafés históricos como el Café Iruña y el Hotel La Perla, muy ligados a la presencia de Hemingway en la ciudad. 

De hecho, la plaza ha sido durante mucho tiempo una especie de salón de estar para pamploneses y visitantes, un lugar donde siempre pasa algo y donde todo el mundo se encuentra.

También tiene un subsuelo muy interesante. Las obras del aparcamiento y la reurbanización sacaron a la luz restos arqueológicos de distintas épocas, como termas romanas, enterramientos musulmanes, restos medievales y parte de la muralla primitiva de Pamplona que demuestran que siempre fue un lugar importante para la urbe. 

En Sanfermines, además, la plaza cambia por completo de ritmo y se convierte en uno de los escenarios más animados de la fiesta, con música, encuentros y ambiente continuo.

Mejores restaurantes y bares en la zona

En la Plaza del Castillo convergen las principales calles del centro histórico de Pamplona. Y, al tratarse de una zona tan turística, los restaurantes abundan en el entorno de la plaza. Los hay para todos los gustos y para todos los bolsillos. Eso sí, conviene asesorarse bien. Algunos de los establecimientos con más prestigio en la misma plaza son los siguientes:

  • La Tasca de Don José
  • Bar Restaurante Baviera
  • el Torreón del Castillo
  • Gure Etxea
  • El Quince Plaza
  • Napargar
  • El emblemático Café Iruña

En los alrededores de la plaza, se encuentran, entre otros:

  • El Asador Katuzarra (San Nicolás, 34)
  • La Olla (Avenida Roncesvalles, 2)
  • Iruñazarra (Mercaderes, 15)
  • Bar Gaucho (Espoz y Mina, 7)
  • Europa (Espoz y Mina, 11)
  • Bar Ulzama (San Nicolás, 12)

Historia de la Plaza del Castillo de Pamplona

Con 14.000 metros cuadrados de superficie, la Plaza del Castillo tiene una historia jalonada de hitos importantes. El origen de su nombre está en la fortaleza que se encontraba situada en la zona de la Bajada de Javier y que fue levantada por Luis Hutín en 1310, quien tomó la plaza como patio de armas. En la Edad Media, además de su función militar, fue mercado (a partir de 1324) y en el siglo XIV se utilizó para cultivar hierbas y trigo, hasta que quedó convertida en un descampado. Fue en el siglo XVII cuando se fue incorporando a la vida urbana de la ciudad y comenzaron a construirse viviendas.

Debido a su singularidad, durante un tiempo se convirtió en el espacio de ocio y espectáculos perfecto. Aquí se celebraban en el siglo XV fiestas y justas para festejar las efemérides de la Corona o de los mandatarios de la ciudad. Y aquí se celebraron corridas de toros desde 1384 hasta 1844, año en el que se edificó una plaza taurina estable. Ya en el siglo XIX los cafés ocuparon parte de la plaza y muchos de ellos todavía siguen en pie.

El quiosco del centro de la plaza del Castillo data de 1943 y se levantó en el lugar donde hubo otro anterior de madera desde 1910 y donde antes había una fuente dieciochesca de la Beneficencia de Luis Paret. Sólo se conserva la estatua principal de esta fuente, la Mariblanca, que fue trasladada a los jardines de la Taconera.