Fez tiene también tiene su particular Palacio Real, pero no está abierto al público porque sigue siendo la residencia oficial, otra más, del rey de Marruecos. Conocido como Dar el-Makhzen, es uno de los símbolos del gran poder que tiene también aquí la monarquía. Sin embargo, su impresionante arquitectura, con una gran fachada con enormes puertas doradas, y su importancia histórica lo convierten en un punto de referencia imprescindible para aquellas personas que visitan la ciudad.
El Palacio Real de Fez, con siglos de cultura y poder entre sus muros, se utiliza también para ceremonias presididas por el rey de Marruecos. Sobresalen sus monumentales puertas que dan acceso al interior del edificio y que están adornadas con azulejos zellige, una muestra más de la excelencia artística de Marruecos. Las puertas son de bronce dorado y cada una tiene un tamaño distinto y se corresponde con uno de los siete días de la semana. El palacio está ubicado muy cerca del Barrio Judío (Mellah) y da fe de la larga historia de Fez y de su protagonismo como antigua capital imperial.
- Una historia unida a la monarquía marroquí
- Un estilo arquitectónico que invita a soñar
- Visita al palacio y consejos
- Qué se puede ver en el interior del Palacio Real de Fez
- Visitas en los alrededores
Una historia unida a la monarquía marroquí
La historia de este Palacio Real de Marruecos, uno de los más célebres del país, está unida para siempre a la monarquía alauita. De hecho, el edificio rezuma historia por los cuatro costados. Hay que decir que el origen del Palacio Real se remonta nada menos que al siglo XII, cuando fue encargado por el sultán mariní Abu Yusuf Aq’qub.

En torno al Palacio, hay un enorme patio con una fuente central de mármol y cuenta con habitaciones decoradas con todo lujo de detalles, entre los que se encuentran espacios tan singulares como el Salón de las Cuarenta Columnas y la Cámara del Sultán, además de tener espectaculares jardines.
Un estilo arquitectónico que invita a soñar
La cautivadora arquitectura árabe de este palacio es todo un espectáculo para quienes valoran la destreza de los técnicos que pusieron en pie edificios como éste. En el Palacio Real de Fez destaca su patio de mármol, enmarcado por arcos y columnas, y decorado con azulejos, mosaicos y tallas. Es una auténtica joya arquitectónica que invita a soñar.
Hay que conformarse con visitar el Palacio Real de Fez por fuera y disfrutar de su impresionante fachada rosa y blanca que llama la atención desde cualquier punto de la ciudad, al estar situado en lo alto de una colina del casco antiguo.

El Palacio Real es una gran estructura rectangular con cuatro torres en cada esquina. Está realizado en piedra arenisca roja y la entrada principal está flanqueada por dos torres.
Visita al palacio y consejos
Hacer una visita al Palacio Real de Fez es muy recomendable, aunque el acceso al interior esté tan limitado. Y es que el Palacio Dar el-Makhzen, con sus edificios, jardines y patios, es un magnífico testimonio de la opulencia y grandeza de la monarquía marroquí.
Llegar al Palacio Real de Fez es bastante fácil, ya que se encuentra muy cerca de la plaza principal de la ciudad y existen muchos carteles y señales que indican el lugar exacto donde se encuentra.

Como sólo se puede visitar el exterior del palacio, no hay horario, ya que la fachada de este monumento da la bienvenida a los visitantes las 24 horas del día, los siete días de la semana. Y lógicamente, la entrada es gratuita.
Consuela saber que, al menos, podremos ver en el exterior del Palacio Real de Fez un total de siete puertas doradas, seis de las cuales son accesibles al público general y una que sólo utiliza la familia real. Todas ellas son un símbolo icónico de riqueza y realeza.
Qué se puede ver en el interior del Palacio Real de Fez
Aunque el público general no tiene acceso al interior del Palacio Real de Fez, hay que decir que la entrada principal conduce a un gran patio, con una piscina central, que está rodeado de arcadas que comunican con otros edificios, como la residencia real, las oficinas gubernamentales y las estructuras religiosas. Sobresalen por su belleza los jardines del palacio, divididos en secciones para árboles frutales, flores y verduras.
Visitas en los alrededores
Tras la visita del Palacio Real de Fez, merece la pena descubrir otros grandes atractivos de la ciudad imperial más antigua de Marruecos, fundada en el siglo VIII. Y es que pasear por sus estrechas callejuelas es como realizar un viaje en el tiempo. Hay que adentrarse en la Medina de Fes el-Bali, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, por ser una de las más grandes y antiguas del mundo, un laberinto donde hay zocos, talleres de artesanía y mezquitas centenarias. Otro espacio obligatorio para visitar es la Universidad Al Quaraouiyine, fundada en el año 859 por una mujer, Fátima al-Fihri, y considerada la más antigua del mundo aún en funcionamiento. Y, por supuesto, sería imperdonable no ver las Curtidurías de Chouara, donde se puede ver a los artesanos teñir el cuero con técnicas casi milenarias.
