Es mucho y diverso lo que ver en Ávila en un día. El tamaño de esta ciudad, una de las que mejor ha sabido conservar la fisonomía y el urbanismo medieval en toda España, la hace más que asequible para una excursión de un día desde Madrid.
Resultan admirables los monumentos de Ávila, casi todos construidos con la característica roca granítica extraída de la cercana Sierra de Guadarrama. Pero, además, Ávila es una meca gastronómica de Castilla, gracias a la ternera avileña, el suculento chuletón y también las alubias de El Barco de Ávila.
- Ruta por Ávila en un día
- Muralla de Ávila, el cinturón perfecto
- Catedral de Ávila, la primera de estilo gótico en España
- Los Cuatro Postes: toda Ávila de un vistazo
- Convento de Santa Teresa, en casa de la mística
- Basílica de San Vicente, modelo para otros templos
- Plaza del Mercado Chico, para comprar y disfrutar
- Iglesia de San Pedro, donde juraban los reyes
- Monasterio de Santo Tomás, la sombra de la Inquisición
- Puerta de Alcazar
- Monasterio de la Encarnación
- Judería de Ávila
- Palacio de los Velada
- Museos de Ávila, de lo oriental a lo policial
- Dónde comer en Ávila rico y abundante
- Cómo llegar desde Madrid
Ruta por Ávila en un día
Recorrer Ávila en un solo día supone organizarse bien y aprovechar el tiempo, pues es muy rico y diverso el patrimonio de esta ciudad. La jornada puede comenzar extramuros, en el mirador de Los Cuatro Postes, desde donde comprender las dimensiones de esta urbe histórica, a la que se puede entrar a través de la Puerta del Alcázar.
Una vez en el centro histórico, el itinerario natural invita a caminar sobre la muralla y a descender en la plaza de la Catedral, junto al Palacio de los Velada. Ambos monumentos merecen una vista detallada. Desde aquí, el callejeo debe conducir hasta la antigua Judería, desembocando en la plaza del Mercado Chico, punto estratégico para hacer una pausa y degustar la rica cocina castellana.
La tarde se puede reservar para conocer el legado de Santa Teresa, partiendo del convento que ocupa la que fue su casa natal y llegando hasta el fundamental Monasterio de la Encarnación. Si aún quedara tiempo, se pueden visitar las joyas románicas y góticas extramuros, como la basílica de San Vicente, la iglesia de San Pedro y el Monasterio de Santo Tomás.
Muralla de Ávila, el cinturón perfecto
Entre los lugares que ver en Ávila en un día, sin duda la muralla es la estrella. Sin ser la más antigua del país, sí es la más conocida, sin duda. Aparte de por la fisonomía y perfección con que fueron levantados sus lienzos pétreos en el siglo XII, por la autenticidad que aporta a todo el casco histórico de la ciudad. A éste se puede acceder a través de las nueve puertas practicadas en ella.
Todo ello, muralla y ciudad, junto con varios templos extramuros, fueron reconocidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en el año 1985.
Una de las cosas más interesantes que se pueden hacer en Ávila es, sin duda, subir por las escaleras de la muralla y acceder al camino de ronda, lo que permite observar la ciudad a varios metros de altura.

Catedral de Ávila, la primera de estilo gótico en España
Sin ninguna duda, entre todo lo que hay que ver en Ávila en un día, la Catedral es de lo más relevante. Construida entre los siglos XI-XV, en estilos románico y gótico, llama la atención su aspecto monolítico.
No en vano, está adosada a la muralla y, como tal, cumplió una función defensiva durante todo el periodo medieval. Por su antigüedad se la considera como la primera Catedral gótica de España.
Aparte de la visita al interior, con obras de Pedro Berruguete, Lucas Giraldo y Juan Rodríguez y otros muchos artistas, merece la pena subir hasta la torre-campanario. Desde allí se disfruta de una soberbia vista del resto de la ciudad, de los campos cercanos y también de la Sierra de Guadarrama.

Los Cuatro Postes: toda Ávila de un vistazo
Este lugar, situado extramuros, regala la mejor panorámica de conjunto de la ciudad y es, desde luego, una de las mejores recomendaciones adonde ir en una visita de un día a Ávila.
El monumento, como tal, conmemora el lugar en el que Teresa de Ávila se despidió de su ciudad, al ser expulsada de la misma por sus divergencias con la Iglesia oficial en cuanto a la forma de vivir y expresar su religiosidad.
Convento de Santa Teresa, en casa de la mística
Este convento e iglesia se levantó en el siglo XVII, supuestamente sobre lo que fue la residencia de los Cepeda, es decir, la familia de la propia santa. Está realizada en el característico estilo barroco carmelitano. En su interior alberga un historiado conjunto escultórico de Gregorio Fernández y su taller.
Basílica de San Vicente, modelo para otros templos
Entre los templos que ver en Ávila en un día, la basílica de los Hermanos Mártires, Vicente, Sabina y Cristeta es el segundo en relevancia (después de la Catedral), sobre todo por su uniformidad arquitectónica y porque supone un paradigma, un modelo seguido por otras iglesias románicas de Castilla.
Se construyó a mediados del siglo XII, a excepción de la galería porticada de la fachada Sur, que se adosó en el siglo XV.
Plaza del Mercado Chico, para comprar y disfrutar
De todo lo que hay que ver en Ávila en un día, esta plaza porticada es, con seguridad, uno de los lugares más agradables de la ciudad y un relevante punto de encuentro para abulenses y visitantes.
El Mercado Chico fue durante siglos eso: uno de los principales mercados de la localidad. Hoy sigue albergando ocasionales ferias (de artesanos, medievales, de antigüedades, coleccionismo…) y, además, todos los viernes se celebra aquí un mercadillo de frutas y verduras.
Además, desde el año 1845 aquí está el edificio del Consistorio, que hoy supone la construcción más representativa de la plaza.

Iglesia de San Pedro, donde juraban los reyes
Esta iglesia (siglos XII-XIII), a caballo entre el románico y el gótico, está en la plaza del Mercado Grande y, sin duda, su fachada es una de las más espectaculares que se pueden ver en Ávila en una visita de un día.
En el atrio de este templo es donde los reyes de Castilla juraban respetar los fueros.

Monasterio de Santo Tomás, la sombra de la Inquisición
Los tres claustros de este edificio de estilo gótico (finales del siglo XV) conforman un conjunto de singular importancia, que merece la pena visitar durante una visita de un día a Ávila. Aquí estuvo la sede del tribunal de la Inquisición y también de la Universidad de Santo Tomás, hasta el siglo XIX.
Puerta del Alcázar, en el origen de la muralla
Junto a la de San Vicente, la puerta del Alcázar es uno de los primeros accesos que se construyeron en la muralla de Ávila. Como ésta, data de finales del siglo XI. Pertenecía al conjunto del desaparecido alcázar, del que apenas quedan restos y que se derribó en 1927 para la construcción el edifico de los Reyes Católicos. Pese a que la abertura resulte bastante modesta en tamaño, se compensa con las dos monumentales torres gemelas que la flanquean.
Monasterio de la Encarnación, 40 años en la vida de Santa Teresa
Situado extramuros y a una cierta distancia de la muralla y el casco histórico, este monumento tuvo una importancia fundamental en la vida y obra de Santa Teresa. Fue aquí donde inició su vida religiosa, donde vivió casi 40 años y donde ideó la reforma de la orden del Carmelo. El monasterio se construyó a principios del siglo XVI sobre lo que había sido el cementerio judío. La celda que ocupó Santa Teresa se transformó en el siglo XVII en la capilla de la Transverberación.
Judería de Ávila, en la ciudad intramuros
Hasta la expulsión de los judíos y la prohibición de sus prácticas religiosas, a finales del siglo XV, Ávila contó con una relevante población hebraica. Se estima que su llegada tuvo lugar en el siglo XI y a lo largo del tiempo se concentró en diferentes zonas intramuros. La última, lo que hoy se conoce como la Judería de Ávila, estuvo en torno a la puerta del Adaja, la calle Reyes Católicos y la plaza del Pocillo. En esta aún se levantan los muros de una de las sinagogas, hoy una vivienda particular.
Palacio de los Velada, arquitectura civil en un lugar estratégico
El Palacio de los Velada es uno de los principales ejemplos de arquitectura civil en Ávila. Se construyó entre finales del siglo XV y principios del XVI en el lugar más estratégico e importante de la ciudad: la plaza de la Catedral. Muestra un heterogéneo estilo entre lo gótico y lo renacentista y destaca por su elevado torreón, su historiada portada decorada con dovelas y su patio porticado. Fue propiedad de la poderosa familia Gómez Dávila y en él se alojaron tanto Carlos V como su hijo Felipe II y la mujer de éste, la emperatriz Isabel. Hoy es un hotel.
Museos de Ávila, de lo oriental a lo policial
Estos son algunos de los museos más interesantes que se pueden ver en Ávila en un día:
- Museo de Ávila (Plaza Navillos, 3): situado en la Casa de los Deanes, alberga valiosas colecciones de Arqueología, Bellas Artes y Etnografía.
- Arte Oriental (Plaza de Granada, 1): ocupa uno de los claustros del Monasterio de Santo Tomás y buena parte de las obras expuestas las trajeron hasta aquí misioneros dominicos.
- Centro de Interpretación de la Mística (Paseo Rastro, s/n): la mística, como fenómeno espiritual y literario, tiene una especial vinculación con la ciudad de Ávila. Así que tiene sentido que esté aquí este moderno centro de interpretación.
- Museo Policial de Ávila (Ctra. Villacastín, s/n): este museo realiza un completo recorrido por la historia de la policía en España a través de numerosos objetos, documentos y fotografías.
Dónde comer en Ávila rico y abundante
Son muchos y muy buenos los restaurantes para comer en Ávila. Y no solo el célebre chuletón de ternera avileña. Estos son algunos ejemplos:
En el entorno de la Catedral están:
- Siglo XII (Pl. Catedral): situado precisamente en un edificio de esa época, con sus muros de ladrillo visto y abundancia de la madera. La especialidad es la carne de ternera avileña, pero también hay abundancia de pescados, muy bien tratados, y se puede comer “de raciones”.
- Bococo (Estrada, 11): especializado en carnes de calidad, pero también suculentos platos de pescado, como el bacalao Club Ranero o la caldereta de rape.
- Los Candiles (Pedro de Lagasca, 5): todo un clásico, que sigue triunfando con platos como las patatas revolconas, las judías del Barco, el chuletón, el cochifrito o el bacalao en pisto.
- El Viejo Marqués (Tostado, 10): su carta es tan tradicional y auténtica como el propio local. Aquí, sin duda, hay que pedir alguna de las carnes a la brasa.
En el entorno de la Plaza Mercado Chico hay negocios tan recomendables como:
- Origen Ávila (Pl. Zurraquín, 1): este restaurante apuesta mayoritariamente por los productos de kilómetro 0. Ahí entra, por supuesto, el chuletón de ternera avileña, incluido en el menú para dos.
- El Atrio (Pl. Mercado Chico, 3): se trata de una vermutería donde también se pueden degustar pinchos, raciones y un menú a un precio razonable y variado en platos.
Fuera de las murallas se puede comer muy bien en:
- La Bruja (Paseo del Rastro, 1): lo más interesante de este negocio es que, partiendo de la carne local, las preparaciones pueden ser a la abulense y española o al estilo argentino.
- Vereda (Ctra. Salamanca, 3): cocina basada en el producto, la temporada y en una cocina sin artificios. Tan interesante como lo que se come es la carta de vinos, donde tienen protagonismo las etiquetas de Gredos.
Cómo llegar desde Madrid
Si se dispone de un vehículo propio o de alquiler, se puede llegar a Ávila, separada de Madrid por unos 112 kilómetros, en algo más de una hora por las vías rápidas A-6-AP-6 y continuando en Villacastín por la AP-51.
En caso de preferir el transporte público hay dos opciones principales. Por un lado, está el tren de Media Distancia (MD) de Renfe, que parte de la estación de Príncipe Pío y que pasa por las de Atocha, Nuevos Ministerios y Chamartín. El trayecto total es de entre una hora y media y una hora y tres cuartos y hay varias frecuencias diarias.
La otra opción es ir en bus, con los coches de la empresa Jiménez Dorado, que parten de la estación de autobuses de Méndez Álvaro. El viaje dura algo menos de hora y media, en función de las condiciones del tráfico.
