Chefchaouen, nadie lo duda, tiene un nombre complicado de reproducir, pero su estampa, sin embargo, es muy fácil de reconocer. Por algo se llama “la ciudad azul”. Recibe esta denominación porque las fachadas de sus casas, además de las escalinatas y los patios interiores, están pintadas de añil y blanco. Pasear por sus laberínticas calles, ubicadas en una de las laderas de la cordillera del Rif, es una invitación a soñar con los colores del cielo y el mar.
Sin embargo, el encanto y atractivo de Chefchaouen va más allá de su cautivadora silueta, porque cuenta con un patrimonio cultural muy rico. El punto de partida en una visita turística a esta ciudad de 42.000 habitantes tiene que ser la Medina, donde el viajero puede convivir con los locales y disfrutar del animado bullicio que se percibe mientras se detectan aromas a especias o a productos culinarios de la zona recién preparados.
En Marruecos, Chefchaouen también está considerado un destino privilegiado para los que aman la naturaleza, porque abundan los senderos que invitan a caminar por las montañas circundantes. Todo un descubrimiento que pervivirá, por su belleza y encanto, en el corazón del viajero.
- Historia y curiosidades de Chefchaouen
- Qué ver y hacer en Chefchaouen
- Qué visitar cerca de Chefchaouen
- Chefchaouen: cómo llegar desde Fez y Tánger
- Dónde comer en Chefchaouen
- Cómo planificar tu viaje a Chefchaouen
Historia y curiosidades de Chefchaouen
Chefchaouen, o Chaouen como se llamaba originalmente y hasta la independencia de Marruecos en 1956, fue fundada en el siglo XV, exactamente en 1471, por los bereberes. Eligieron un impresionante territorio rodeado por las montañas del Rif, donde se refugiaron los moriscos y judíos expulsados de España por los Reyes Católicos. Ésta es la razón, posiblemente, por la que la parte antigua de la ciudad se parece a un pueblo andaluz. Hay que recordar que fue considerada ciudad santa y hasta el año 1920 fue un destino prohibido para los extranjeros que no profesaban la religión musulmana. Hoy, sin embargo, es uno de los grandes centros turísticos de Marruecos.
¿Por qué las casas de Chaouen (Marruecos) están pintadas de azul? Hay dos teorías. La primera, porque el color azul espanta a los mosquitos. Y la otra, porque con este color los judíos se distinguían del color verde que representa la cultura musulmana y que vemos en numerosas puertas y ventanas de otras poblaciones de Marruecos. Sean o no argumentos válidos, lo cierto es que Chefchaouen es uno de los pueblos más bonitos del noroeste de Marruecos.
Como curiosidad, hay que decir que gran parte de los habitantes de Chefchaouen saben hablar español, como los de otras ciudades que pertenecieron a España.
Qué ver y hacer en Chefchaouen
Chefchaouen es mucho más que una ciudad pintada de azul. Entre callejuelas llenas de color, miradores sobre las montañas del Rif y pequeñas plazas llenas de vida, esta localidad marroquí ofrece una de las experiencias más fotogénicas y auténticas del país.
- Perderse por la medina azul.
- Visitar la Kasbah.
- Descubrir la Plaza Uta al-Hamman.
- Fotografiar los rincones más famosos de la ciudad.
- Subir a la mezquita española para contemplar el atardecer.
- Excursionar a las cascadas de Akchour.
Kasbah
Una de las primeras cosas que tienes que ver en Chaouen es la Kasbah, que se encuentra en el centro del casco antiguo y cuenta con unos jardines exuberantes que permiten descansar del ajetreo y del ir y venir de la intensa actividad comercial de las vías urbanas que la rodean. Tiene un museo que también merece la pena visitar, porque tiene una importante colección de armas antiguas, fotografías históricas de la ciudad y valiosos textiles.

Medina de Chefchaouen
La encantadora medina de esta pequeña ciudad está atravesada por calles estrechas y sinuosas que invitan al viajero a perderse entre sus pequeños comercios de vistosos colores. Se halla en la ladera de la montaña y ofrece la posibilidad de conocer y descubrir a los hombres y mujeres que trabajan y viven aquí. Por ella se distribuyen los artesanos de la madera, la lana y el curtido, que te ofrecerán, seguro, su valiosa mercancía.
Plaza Uta al-Hamman
Presidida por una bonita fuente, esta encantadora y animada plaza se halla en el corazón de la medina de Chefchaouen. Siempre está llena de gente y en ella se encuentran la Gran Mezquita y la Kasbah, una fortaleza de muros rojizos que ha sido recientemente restaurada. En sus inmediaciones hay numerosas terrazas y encantadores cafés y restaurantes.
Gran Mezquita
La Gran Mezquita data del siglo XV y en ella sobresale una torre o alminar octogonal que es muy poco común en las mezquitas de Marruecos.
Zoco
Desde la plaza Uta al-Hamman, se accede al Zoco de Chefchaouen, donde encontrarás una interminable sucesión de tiendas con los más variopintos artículos. Desde el zoco, llegarás hasta la célebre “calle comercial”, que desemboca en la parte trasera de la alcazaba y en la plaza principal de Chefchaouen.

La Mezquita Española y el mejor mirador de Chefchaouen
Uno de los mejores planes que hacer en Chefchaouen es alejarse durante unos minutos del bullicio de la medina para subir hasta la Mezquita Española, uno de los miradores más espectaculares de la ciudad. Aunque su nombre pueda llevar a engaño, no se trata de una mezquita en activo, sino de un pequeño templo construido en la década de 1920 durante el periodo del Protectorado español y abandonado poco después. Su ubicación, en una colina situada al este de la ciudad, es lo que la ha convertido en uno de los lugares más fotografiados de Chaouen.
El camino hasta allí comienza junto a la puerta de Bab al-Ain y supone una caminata sencilla de unos 20-30 minutos, con un tramo final de subida. El esfuerzo merece la pena: desde la explanada situada junto a la mezquita se obtiene una de las imágenes más reconocibles de Chefchaouen, con la medina azul extendiéndose por la ladera del Rif y las montañas como telón de fondo.
Aunque cualquier momento del día ofrece buenas vistas, el atardecer es la hora más recomendable para acercarse. La luz dorada ilumina las fachadas encaladas y transforma los tonos azulados de la ciudad, creando una de las panorámicas más memorables de cualquier viaje por el norte de Marruecos.
Qué visitar cerca de Chefchaouen
En los alrededores de Chefchaouen (Marruecos) existen numerosos destinos, tanto de naturaleza como urbanos, que son irresistibles y merece la pena visitar si el viajero tiene tiempo.
- Uno de ellos es la ciudad de Tetuán, ubicada a 63 kilómetros de distancia.
- Pero también hay lugares al aire libre tan singulares como las refrescantes cascadas de Akchour, dentro del Parque Nacional de Talassemtane;
- El Puente de Dios, una pasarela rocosa desde la que se divisan bonitos paisajes.
- O la cueva de Knadel, una misteriosa gruta que podráss explorar si tienes alma de aventurero. Eso sí, mejor con un guía que hable español.
Chefchaouen: cómo llegar desde Fez y Tánger
¿Quieres saber cómo llegar hasta la ciudad azul de Marruecos?
- Desde Fez hasta Chefchaouen, hay una distancia de 210 kilómetros que hay que recorrer, en coche, por la N13. También hay autobuses de la compañía CTM con seis salidas al día que tardan unas 4 horas en realizar el trayecto. Otra opción es ir en taxi o contratar una excursión y despreocuparse del viaje a Chaouen.
- Desde Tánger hasta “la ciudad azul” hay que recorrer 110 kilómetros, en coche, por la N2 y la N13. Hay autobuses que realizan este trayecto dos veces al día y es posible también ir en taxi o contratar una excursión de un día con guía.
- Si quieres saber cómo llegar desde Marrakech a Chefchaouen, recuerda que tienes que recorrer 575 kilómetros por la A7 o Autopista del Sur. No hay conexiones directas entre ambas ciudades ni en autobús ni en avión ni en tren.
Dónde comer en Chefchaouen
En la “ciudad azul” de Marruecos existen numerosos restaurantes donde se puede degustar, por poco dinero, la deliciosa cocina tradicional marroquí. Muchos de ellos se encuentran en torno a la Plaza Uta al-Hamman, la plaza principal de la ciudad, como los célebres restaurantes Hamsa, Sofía o Casa Aladdin de Chefchaouen. Esta plaza es un lugar ideal para descansar y disfrutar de los platos típicos de la zona. Otros establecimientos que gozan de buena reputación son Sindibad (Rue Ibn Asskar) o Beldi Bab Ssour (Rue El Kharazine, 5).
Cómo planificar tu viaje a Chefchaouen
Chefchaouen es una ciudad para recorrer sin prisas. Aunque es posible conocer sus principales atractivos en una excursión de un día desde Tánger o Fez, dormir al menos una noche permite disfrutar de su verdadera esencia cuando desaparece la mayor parte de los visitantes y la medina recupera su ritmo cotidiano.
Para una primera visita conviene reservar tiempo para pasear por la medina, descubrir sus calles azules sin un rumbo fijo, visitar la Kasbah y la plaza Uta al-Hamman, y acercarse al mirador de la Mezquita Española al final del día. También merece la pena dejar espacio para probar la gastronomía local y visitar los pequeños talleres donde todavía se elaboran productos artesanales de lana, madera o cuero.
Los viajeros que dispongan de más tiempo pueden utilizar Chefchaouen como base para descubrir algunos de los paisajes naturales del Rif. Las cascadas de Akchour y el Parque Nacional de Talassemtane ofrecen rutas de senderismo entre bosques, ríos y formaciones rocosas, una faceta de la región que complementa perfectamente la visita cultural a la ciudad azul.
