Pals está considerado uno de los pueblos más bonitos de la Costa Brava por la conservación de su trazado medieval, pero también por su ambiente y las playas cercanas. Su centro histórico es uno de los mejor conservados dentro de unas murallas del siglo XII.

  1. Historia de la localidad de Pals
  2. Qué podrás ver en tu visita
  3. Gastronomía típica y dónde comer
  4. Playas cercanas, grandes arenales con las Medes al fondo
  5. Otras visitas en los alrededores

Historia de la localidad de Pals: el castillo que surgió del pantano

La primera mención en un documento histórico de Pals ya habla de una villa fortificada con un castillo, en el siglo IX, pero su nombre se refiere a su origen como un lugar pantanoso debido a las marismas y los manglares que había alrededor.

De hecho, Pals se eleva sobre una colina, el Puig Aspre, donde se ha desarrollado el pueblo medieval fortificado desde hace más de mil años.

Durante la Edad Media, esta villa de la Costa Brava creció como un centro agrícola, sobre todo con el cultivo del arroz que en el siglo XV fue un motor económico y social para el pueblo y los alrededores. Hoy en día todavía es famoso este producto en Pals por su alta calidad.

Todo su conjunto gótico-románico, donde destaca la Torre de les Hores, fue abandonado tras la Guerra Civil, puesto que sufrió muchos destrozos por las escaramuzas registradas a su alrededor.

Costó casi 30 años volver a reconstruirlo y no fue hasta los 60, con el boom del turismo, cuando Pals se convirtió en el importante centro que es hoy en día.

Que-ver-en-Pals
Pals, Girona

Qué podrás ver en tu visita: una torre, la iglesia y sus tumbas

Pals está considerado Conjunto Histórico-Artístico Nacional con sus calles empedradas, arcos y casas de piedras y sus monumentos medievales bien preservados.

Destacan sobre todo los restos del castillo y la Torre de les Hores, el vestigio más antiguo y que era la Torre del Homenaje del recinto medieval entre los siglos XI y XIII. Después funcionó como campanario y hoy en día se ha convertido en el símbolo de la ciudad.

Todavía se conservan restos de las murallas de los siglos XII al XIV, construidas principalmente para defenderse del ataque de los piratas por el mar. Hay que destacar sus torres rectangulares y parte de los lienzos.

Fuera de esta zona está Ca Pruna, una increíble casa fortificada de estilo renacentista que ahora acoge un museo y varias exposiciones, además de las oficinas de Turismo.

La iglesia del pueblo es la de Sant Pere, un edificio con mezcla de estilos del románico al barroco y que fue levantado en parte con piedras del castillo.

En la calle Mayor se han encontrado unas tumbas visigodas, del siglo VI al XI, que se pueden visitar como un vestigio altomedieval de lo más antiguo. Están excavadas en la roca y son de tipo antropomorfo.

Si queremos admirar los alrededores de Pals, tenemos que llegar al Mirador Josep Pla, que ofrece unas vistas increíbles sobre los arrozales pero también sobre las Islas Medes y el Canigó.

Gastronomía típica y dónde comer: arroz, butifarra y la gamba de Palamós

El producto más famoso de Pals es, sin duda, el arroz, por lo que la mayoría de los restaurantes ofrecen varias recetas de paella o de cazuela con este ingrediente.

Además, la zona cuenta con muchos productos de mar, huerta y montaña, lo que hace que la cocina de esta región tenga una identidad muy particular.

Otros de los ingredientes más sabrosos en Pals son la gamba de Palamós, la butifarra dulce y la cebolla de Figueres. En el apartado de dulces encontramos los buñuelos del Empordà o la cuajada, entre otros.

Uno de los restaurantes más conocidos es el de El Pedró, donde comer platos tradicionales con un toque de modernidad y donde el arroz es el rey de la carta. También podemos reservar en Vicus Restaurant, recomendado por la Guía Michelin, y donde se puede disfrutar de una experiencia gastronómica única con productos de la tierra.

Si estamos en las playas de Pals, uno de los locales más solicitados es Solimar, ubicado frente al mar y con una carta muy completa de arroces a la cazuela y paellas de marisco.

Playas cercanas, grandes arenales con las Medes al fondo

Pals cuenta con un playa amplia y arenosa con unas vistas increíbles frente a las Islas Medes, por lo que es perfecta tanto para disfrutar del sol y el mar como para hacer deportes acuáticos.

Una parte es Playa Gran, de casi dos kilómetros y medio de largo, entre Playa del Grau, el otro arenal de Pals, y la del Racó, que pertenece a Begur.

Tiene una fuerte pendiente en el agua por lo que es perfecta para deportes acuáticos. Como curiosidad, hay una parte que sigue prácticamente virgen ya que acogió, hace años, las antenas de Radio Liberty, usadas por EEUU para emitir propaganda en los países del bloque soviético. Ahora no están estas infraestructuras pero el espacio está libre de construcción.

La Playa de Grau es una continuación del anterior arenal y se ubica frente al camping Playa Brava. Es una zona completamente accesible y cuenta con un aparcamiento justo enfrente.

Otras visitas en los alrededores: de Peratallada a Begur

Pals se encuentra en una de las zonas de la Costa Brava más bonitas y cerca de algunos de los pueblos con más encanto como Peratallada, Palafrugell, Monells o Begur.

A 10 minutos en coche está Peratallada, un pueblo medieval amurallado con una Torre del Homenaje y unas plazas llenas de casas de piedra y terrazas.

Justo al lado está Begur, con su castillo en lo alto del pueblo y unas vistas increíbles. A su alrededor se ubican algunas calas bellísimas como Sa Tuna, Aiguablava o Sa Riera.

A pocos minutos en coche está Palafrugell y el núcleo marinero de Calella de Palafrugell, con unas playas mágicas y el jardín botánico de Cap Roig.

Más al interior está Monells, con la gran plaza porticada Jaume I que ha sido escenario de varias películas y sus callejuelas empedradas. Se trata de otro pueblo anclado en la Edad Media.