Entre bosques de avellanos, hayas centenarias y hórreos que resisten al viento, el Valle de Ardisana bulle con una calma misteriosa que parece desprenderse del mito que lo rodea. Y es que el Camín Encantáu no es solo un sendero más de Asturias. A lo largo de sus cerca de nueve kilómetros, tallas en madera de seres de la mitología asturiana se esconden junto al camino como guardianes del valle. Recorrerlo es ponerse en marcha hacia otro tiempo: el de los trasgos, xanas y cuélebres que según la tradición habitaban estos montes, al tiempo que se observa un paisaje auténtico del oriente asturiano, con aldeas, hórreos y rincones donde el silencio pesa.

Dónde está el Valle de Ardisana y cómo llegar: el corazón interior del concejo de Llanes

El Valle de Ardisana se encuentra en el concejo de Llanes, al oriente de Asturias, colgado de la vertiente sur de la Sierra del Cuera y vinculado a los caminos que bajan hacia la costa del Cantábrico.

Aunque muchas rutas en Llanes se centran en playas y acantilados, Ardisana ofrece otro contraste: un valle interior, de praderías, bosques y montañas, que mantiene esa atmósfera de recogimiento tan propia del paisaje asturiano.

Para llegar hasta el inicio del Camín Encantáu —la localidad de La Venta de los Probes— se parte desde la villa de Llanes tomando la carretera AS-115 que atraviesa Posada de Llanes, luego la LL-14 en dirección al valle. A unos 15-18 km desde Llanes se llega al aparcamiento junto al bar de La Venta, donde se señala el inicio de la ruta. Aunque la carretera serpentea y es estrecha en algunos tramos, el trayecto permite al viajero ya ir respirando el color del bosque, los prados de la montaña y ese aire que se impregna de humedad y horizonte cerrado.

La ubicación del valle le da al Camín Encantáu una particularidad: no es una ruta de montaña alta ni de abruptas crestas, sino de transición. El relieve cambia poco pero lo suficiente para que el paseo alterne zonas llanas a orillas del río San Miguel con tramos de ligera subida hacia Comezán y luego descenso moderado hasta Riucaliente. Su perfil lo hace accesible y a la vez auténtico, una senda que conecta la vida rural con lo fantástico.

Camín-Encantáu
Camín Encantáu

El Camín Encantáu: historia y recorrido del sendero que encantó al valle

La idea del Camín Encantáu surgió en 2007 como un proyecto de la asociación La Ablanosa en colaboración con el Ayuntamiento de Llanes, con el objetivo de poner en valor el Valle de Ardisana mediante una ruta circular de aproximadamente 9 kilómetros que recorre varias aldeas y se adentra en el bosque.

El camino ha sido diseñado para que cada tramo recoja un matiz del territorio: arranca en La Venta de los Probes, desciende junto al río San Miguel, sube hacia Comezán, cruza La Malatería y Palaciu, alcanza Ardisana, prosigue hasta Riucaliente y regresa hacia La Venta por la carretera LL-14. A lo largo de este trayecto quedan dispersas figuras talladas en madera que representan personajes como el Pataricu, el Nuberu, el Cuélebre o el Busgosu, símbolos de la mitología asturiana.

Estas esculturas no son meros adornos: funcionan como “paradas narrativas” de la ruta. Bajo cada uno de ellos hay paneles explicativos que invitan a conocer ese imaginario que habitaba las leyendas de los montes asturianos. Y al mismo tiempo, el senderista recorre antiguas pistas, bosques densos de avellanos y hayas, praderías entre montañas y hórreos colocados en lugares que parecieran nacidos del cuento.

La ruta, pese a su nombre que evoca lo encantado, no exige gran equipamiento: su desnivel es moderado, su trazado está bien señalizado con placas verdes y flechas, y puede realizarse en unas dos horas y media si se camina sin prisas. Pero su verdadera riqueza es la mezcla: naturaleza, patrimonio rural y un relato mitológico que va más allá del senderismo.

Duración del recorrido y consejos para la visita: un paseo sosegado para todos los públicos

El Camín Encantáu tiene una longitud aproximada de 9 kilómetros y se estima su duración sin paradas en torno a 2 horas y 15 minutos a 3 horas, dependiendo del ritmo. El desnivel es reducido —unos 200-250 metros en total—, lo que lo convierte en una ruta de dificultad baja, apta para familias, niños y personas con hábito de caminar. Sin embargo, hay algunas rampas iniciales y zonas donde el camino puede presentar barro tras lluvias.

Para una visita más provechosa, conviene comenzar temprano por la mañana, ya que la mañana en el valle es fresca, la luz al atravesar el bosque es más rica y hay menor afluencia de caminantes. Llevar calzado de senderismo o zapatillas firmes es importante; las chanclas o sandalias no son recomendables, especialmente tras las lluvias, cuando los senderos se vuelven resbaladizos.

Además, aunque el camino es circular, muchas personas optan por regresar desde Riucaliente hasta La Venta por la carretera LL-14, acortando el tiempo de vuelta y permitiendo un tramo de descanso o parada en el final. También se recomienda contemplar llevar agua y algo de comida ligera, así como un pequeño abrigo si se realiza en días de viento. El camino atraviesa bosques de avellanos, hayas y abedules que crean rincones sombríos y frescos —especialmente en primavera u otoño—.

Otra consideración es el aparcamiento en La Venta: aunque dispone de espacio, en fines de semana puede llenarse, por lo que llegar temprano es una ventaja. Y si viajas con niños, el componente mitológico —las esculturas, los nombres peculiares de las figuras— hace que el camino resulte más divertido y envolvente para pequeñas exploraciones.

Camín-Encantáu
Camín Encantáu

Qué más ver en la zona: aldeas vivas, praderías de montaña y el universo rural del oriente asturiano

Más allá del propio Camín Encantáu, el Valle de Ardisana guarda otros encantos que vale la pena prolongar en la visita. Las aldeas de Comezán, La Malatería y Riucaliente ofrecen arquitectura tradicional asturiana: casas de piedra con tejado de teja, hórreos alineados como guardianes del paisaje y praderías arropadas por bosques que bajan hacia el valle. Caminar por estas aldeas entre el camino y la carretera brinda una visión del mundo rural asturiano que ha sabido mantenerse.

El río San Miguel recorre el valle, y sus bordes, especialmente al paso por La Venta, permiten una parada para refrescarse o contemplar la vegetación de ribera. Las praderas abiertas junto al bosque permiten también hacer una pausa, tal vez una pequeña merienda o simplemente contemplar el vuelo de las aves sobre las copas de los árboles.

Para quienes disponen de más tiempo, una excursión a los miradores de la Sierra del Cuera o visitar la costa de Llanes, a escasos minutos en coche, añade una doble experiencia: montaña y mar, bosque y playa.

Y para quienes gustan de la gastronomía local, los restaurantes de la zona ofrecen platos de la montaña asturiana: fabes, queso de Cabrales, postres de frutos del bosque.

El entorno tranquilo, la combinación de paisaje y tradición y la relativa proximidad a la costa hacen del Valle de Ardisana un destino recomendable para una jornada relajada o una escapada de fin de semana.

 

*Imágenes cedidas por el Ayuntamiento de Llanes.