Este pequeño pueblo tiene en su puerto el epicentro de lo humano y lo divino. La imagen de las barcas ancladas en el agua, meciéndose como si el tiempo no pasara por ellas, es una de las más buscadas en un rincón costero por su romanticismo y porque está rodeado de una belleza natural increíble y de coloridas casonas indianas que cuentan la historia de resiliencia y triunfo de muchos de sus vecinos.
- Historia de la localidad de Puerto de Vega
- Qué podrás ver en tu visita
- Dónde comer el marisco más fresco de la zona
- Rutas de senderismo y visitas cercanas
Historia de la localidad de Puerto de Vega: el mar y su refugio
Puerto de Vega empezó a desarrollarse como un punto pesquero y comercial durante la Edad Media, época de la que se tienen las primeras noticias. Su situación geográfica, con un acceso fácil al mar pero resguardado de las tormentas y de los piratas, facilitó que, poco a poco, fuera convirtiéndose en un lugar estratégico para los barcos que llevaban y traían productos entre Asturias y Galicia.
Fue entre los siglos XVII y XVIII cuando el pueblo empezó a crecer para convertirse en un centro pesquero muy conocido. Un siglo más tarde, en el XIX, también se erigió en un puerto importante para quienes querían emigrar a América.
De hecho, el regreso de muchos indianos con la fortuna que habían hecho allí propició la construcción de bonitas casonas y palacios como la Casa de las Artes, que hoy constituyen parte de su patrimonio artístico.
Pero si algo hizo famoso a Puerto de Vega fue una muerte, la del ilustrado asturiano Gaspar Melchor de Jovellanos, en el año 1811 y cuando huía de los franceses. Este hecho sigue marcando la historia del pueblo y su desarrollo cultural.
A pesar de la crisis del sector pesquero y de todos los cambios tecnológicos, Puerto de Vega sigue siendo orgullosamente marinero y eso se nota en todos los rincones.
Qué podrás ver en tu visita: el puerto y la cultura indiana
Puerto y paseo
El alma del pueblo es, sin duda, su puerto pesquero tanto por su tradición como por sus bonitas barcas de colores varadas pero llenas de aparejos para pescar. El Paseo del Baluarte es perfecto para tomar algunas de las fotos más increíbles y entender, mirando al mar, la historia de Puerto de Vega y la idiosincrasia de sus vecinos.
En esta zona está la Lonja, donde se subasta el pescado que llega en esas barcas, y también el Mirador de la Riva, desde donde las vistas sobre el Cantábrico son espectaculares, sobre todo al atardecer.
Monumentos y edificios destacados
Uno de los monumentos que no podemos perdernos es la Casa de la Cultura ‘Prendía’ que recoge, a modo de museo local, la historia marítima de Puerto de Vega y la de sus tradiciones. Además, en el paseo nos toparemos con una de las esculturas más importantes del pueblo que es, sin duda, la que homenajea a Gaspar Melchor de Jovellanos, el ilustrado que murió en este puerto en el año 1811.
La visita nos llevará a la Iglesia de Santa Marina, de estilo barroco asturiano, que muestra en su interior algunos retablos de gran valor.

Dónde comer el marisco más fresco de la zona
Puerto de Vega es famoso por su marisco fresco pero también por cómo preparan algunos de los platos típicos asturianos como la fabada o la caldereta de pescado.
Además podemos probar pulpo a la vinagreta y, de postre, su famoso arroz con leche.
Entre los lugares más tradicionales de Puerto de Vega está el Mesón El Centro, que cuenta con un Sol Repsol y que es uno de los mejores locales para captar la esencia de la cocina asturiana entre fogones, pero también podemos optar por el restaurante La Cofradía, con un producto fresquísimo, o algunas tapas en el bar La Gaviota.
Rutas de senderismo y visitas cercanas: miradores y la senda de la costa
A unos ocho kilómetros encontramos la villa de Navia, que es la capital del concejo y otro de los pueblos más bonitos de esta zona asturiana. Si nos gusta el senderismo, desde aquí se puede seguir la Senda Costa Naviega, una ruta sencilla y apta para todos los participantes pero que atraviesa algunos de los lugares más bonitos como la Playa de Frexulfe, considerada de las más salvajes y naturales de Asturias.
Otro de los caminos que podemos experimentar en este viaje es la ruta de los Miradores, una senda que conecta algunos de los puntos panorámicos más hermosos.

