Esta parroquia del concejo de Siero en Asturias ha sido históricamente tierra de nobles que se asentaron en el valle construyendo algunos de los palacios y capillas más bonitos de la zona. En 2025, Valdesoto ha sido elegido pueblo ejemplar por la Fundación Princesa de Asturias como ejemplo de tejido social vecinal y en reconocimiento al trabajo de protección de su patrimonio cultural y sus tradiciones.
- Historia de la localidad
- Reconocimiento como pueblo ejemplar
- Qué ver en el pueblo
- Fiestas y tradiciones
- Visitas cercanas y naturaleza
- Comer en Valdesoto con sidra asturiana
Historia de la localidad, a caballo entre la nobleza y la minería
Los orígenes de Valdesoto se remontan a la Edad Media, cuando ya hay constancia de varios núcleos con actividad agrícola y ganadera que van a ir conformando esta parroquia. Situado en el concejo de Siero, dentro del valle central asturiano, muchas de estas haciendas y quintanas estaban vinculados a hidalgos o familias nobles que empezaron a levantar su casas señoriales en estas tierras.
De esta forma, familias como los Carreño controlaban la gestión de varias explotaciones agrícolas y ganaderas y ayudaron a construir no solo algunos de los palacios más bonitos que ahora se conservan, sino también capillas.
La mayor transformación de Valdesoto se produjo entre los siglos XIX y XX con la llegada de la minería y la industrialización de esta región. Este cambio socioeconómico acabó en un crecimiento demográfico y con el desarrollo de infraestructuras modernas que hoy jalonan los alrededores del pueblo.
Pero lo que le ha hecho merecedor de este premio es, sin duda, el fuerte apego vecinal a su historia y a su tierra y cómo han apostado por la conservación de todo este patrimonio.
Reconocimiento como pueblo ejemplar, un premio a la comunidad
El jurado de la Fundación Princesa de Asturias ha tenido claro que esta parroquia del concejo de Siero tenía que ser Pueblo Ejemplar en 2025, sobre todo por el espíritu colectivo de Valdesoto y su capacidad para organizarse durante décadas y mantener vivo un modo de vida que refleja el espíritu asturiano.
Este galardón premia el tejido asociativo de los casi 1.800 vecinos que se reparten entre las 14 aldeas que conforman Valdesoto y donde han mantenido vivo trabajos dedicados al campo y la minería protegiendo su entorno natural y su vida comunal.
De hecho, durante años se han encargado de rehabilitar hórreos y paneras, ayudaron con sus propias manos a construir el centro de salud y han recuperado sendas y parajes que estaban abandonados.
Qué ver en el pueblo: las tradiciones más vivas
En esta parroquia todavía quedan en pie algunas de las casas solariegas y palacios de las familias más representativas del valle con antiguos linajes como el palacio de los Carreño, la casona de Leceñes, el del Marqués de Canillejas, el de los Cobián, el palacio del Valle o la Casa de las Justicias.
También podemos visitar algunas capillas centenarias como la de San Juan Evangelista y de los Santos Reyes y, sobre todo, más de 100 hórreos y 50 paneras que han vuelto a la vida gracias al trabajo de la comunidad. Uno de estos hórreos es de 1760.
Antes de abandonar el pueblo hay que recorrer la Iglesia de San Félix, cuyos orígenes son del siglo XIII y que se encuentra en un paraje único.

Fiestas y tradiciones: mascaradas y carroces
Uno de los momentos de máxima comunión vecinal es, precisamente, con la celebración de Les Carroces de San Félix, que llevan celebrándose más de 50 años y que han sido declaradas Fiesta de Interés Turístico Regional. Las distintas peñas del pueblo se pasan todo el año creando carrozas increíbles que representan teatralmente alguna tradición de la zona, para desfilar el lunes siguiente al segundo domingo de agosto. La fiesta acaba con merienda y fuegos artificiales.
Otra de las citas más populares son las mascaradas de invierno, Sidros y Comedies, que también están protegidas como Bien de Interés Cultural Inmaterial ya que incluyen rituales ancestrales y teatro popular.
Visitas cercanas y naturaleza: las antiguas sendas
Esta parroquia está ubicada en uno de los entornos más increíbles del centro de Asturias por lo que las visitas a espacios naturales y el senderismo son las principales actividades que no podemos perdernos.
Antes de echarnos al monte hay que recorrer Noreña, un concejo vecino con una gran tradición e historia y un embutido único; el Museo de la Siderurgia de Asturias, ubicado en un antiguo molino en el Siero; o Pola de Siero, capital del concejo con arquitectura indiana y unos mercados muy animados.
Después… verde y más verde. Uno de los caminos más populares es precisamente la senda verde de Valdesoto, que es una ruta circular que atraviesa campos, bosques, antiguos hórreos, fuentes naturales y zonas de pastos. También se puede hacer con bicicleta.
Entre los espacios más impactantes está el río Nora, con recorridos junto al cauce y puntos de observación de aves, y también un área recreativa de Leceñes, perfecto para un picnic en mitad de la naturaleza.

Comer en Valdesoto con sidra asturiana
Valdesoto es perfecto para hacer un repaso por toda la cocina tradicional asturiana gracias a los restaurantes que apuestan por cocina casera y dentro del ambiente rural de la parroquia.
Una de las mejores opciones para saborear una fabada o un guiso es El Llagarón, un restaurante valorado por sus platos tradicionales, buenas carnes y el ambiente acogedor. Además de los platos que ya hemos comentado cuenta con opciones de pescado y sobre todo una selección de postres artesanales y una muy buena sidra asturiana.
También podemos acudir a otros bares y sidrerías en partes del pueblo menos conocidas y apostar por un cachopo, embutidos o quesos.
