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Qué ver en el Valle de Tena, entre el río y las nieves perpetuas

Para hacerse a la idea de todo lo que hay que ver en el Valle de Tena baste el dato de que se trata de una las comarcas más extensas del Pirineo oscense, con una superficie cercana a los 400 kilómetros cuadrados.

Una zona con una riquísima diversidad, también climática, como consecuencia de que el fondo del valle se encuentra a unos 600 metros de altitud, mientras que las cumbres que lo culminan alcanzan los 3.000 metros.

Así pues, hay mucho que ver en el Valle del Tena. Desde sus magníficos parajes naturales hasta localidades con mucha historia y un valioso patrimonio cultural. En todas ellas se puede disfrutar de numerosas opciones de ocio y entretenimiento para toda la familia, con un especial protagonismo de actividades para niños.

Destacamos a continuación algunos de los lugares más interesantes que ver en el Valle de Tena, junto con algunas de las ideas para disfrutar al máximo de sus posibilidades.

Tirolina en el Valle de Tena, lo más parecido a volar

En el Valle de Tena hay que acercarse hasta la localidad de Hoz de Jaca y allí, sin pensárselo demasiado, lanzarse en una de las tirolinas más trepidantes, no ya solo del Pirineo oscense, sino de todo el país.

En concreto, se trata de casi un kilómetro de recorrido a decenas de metros de altura, pasando sobre el embalse de la localidad, junto a montañas y bosques de coníferas de una gran belleza. Durante el descenso (con dos líneas de tirolina paralelas) se pueden alcanzar los 90 kilómetros por hora.

 

 

Parque Faunístico Lacuniacha, ideal para ir con niños

Las familias que busquen qué ver en el Valle de Tena, aquí tienen una opción muy educativa. El Parque Faunístico Lacuniacha pretende mostrar algunos de los ejemplares más llamativos de la fauna europea de montaña, al tiempo que concienciar a niños y mayores sobre la importancia de su conservación.

El parque está distribuido en varios recintos, separados unos de otros, donde habitan osos pardos, lobos ibéricos, zorros rojos, ciervos, gamos, corzos, muflones jabalíes, linces boreales, cabras monteses, renos y aves necrófagas (como buitres), entre otros animales.

Lince en el Parque Faunistico de Lacuchiana

Lince en el Parque Faunístico de Lacuchiana

Esquí en Formigal-Panticosa, con 180 kilómetros de nieve

Los amantes de los deportes de nieve, desde luego, tienen mucho que ver (y que disfrutar) en el Valle de Tena. Porque aquí están el estaciones de Formigal y Panticosa, englobadas en la red de centros invernales de Aramón.

En total, 180 kilómetros de pistas para todos los niveles, con cinco itinerarios diferentes y 37 remontes. Las cotas van desde los 1.145 hasta 2.250 metros de altitud.

Panticosa

Estación de esquí de Panticosa

El tren del Valle de Tena, una opción de visita muy cómoda

Subirse a este tren supone una de las mejores opciones para ver el Valle de Tena de una forma cómoda y con explicaciones de lo más completas, gracias a la audioguía.

El recorrido, de unas dos horas y media de duración, parte de Tramacastilla de Tena. Durante el mismo, aparte adentrarse en algunos de los parajes más bonitos del valle, también se realiza una introducción a las tradiciones, la historia, la economía y la flora y fauna de esta zona.

Los pueblos del Valle de Tena

En total son 14 los pueblos que se pueden ver en el Valle de Tena. Estos son algunos de los más recomendables, tanto desde el punto de vista de su patrimonio histórico-artístico, como por su entorno natural:

Formigal

Más que un pueblo, se trata de una urbanización, crecida para proveer de servicios y alojamientos a la estación de esquí de Formigal, de cuyas pistas está muy próxima. Del núcleo originario de población destaca su iglesia prerrománica, del siglo XI.

Panticosa

Sin duda es una de las localidades más escenográficas que ver en el Valle de Tena, a más de 1.000 metros de altitud y rodeada de picos que superan los 3.000 metros. Sus casas solariegas se arraciman en torno al núcleo principal de población (la propia Panticosa), con la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVI), que atesora un valioso retablo de su altar mayor.

Lanuza

Esta localidad es una de las más conocidas del Valle de Tena gracias al Festival de las Culturas Pirineos Sur, que tiene lugar aquí durante el mes de julio. Lanuza está junto al embalse al que da nombre.

Lanuza

Lanuza

Sallent de Gállego

Este pueblo, cabeza administrativa del Valle de Tena, se sitúa en la cola del embalse de Lanuza. Aquí hay que ver, aparte del conjunto urbano como tal, la iglesia parroquial (siglo XVI), de estilo gótico, con su retablo renacentista. También su puente medieval.

Sallent Gallego

Sallent Gallego

El Pueyo de Jaca

En la confluencia de los ríos Gállego y Caldarés, uno de sus principales puntos de interés es el puente del Concellar, parte del Camino Real, y que se construyó en 1550.

Sandiniés

Se trata de una pequeña aldea que mantiene, en sus casonas y chalés, el encanto de las poblaciones pirenaicas, con sus techos de pizarra y las fachadas decoradas con escudos heráldicos.

Biescas

Es uno de los principales puntos turísticos del Valle de Tena y aquí hay numerosas empresas que organizan actividades al aire libre. Biescas tiene también un interesante conjunto de iglesias, así como varias mansiones históricas.

Sabiñánigo

Es la capital de la comarca del Alto Gállego y una de las localidades más “bajas” del Valle de Tena, pues está a 700 metros de altitud. De obligada visita en Sabiñánigo es su fortaleza medieval, hoy sede del Museo de Dibujo Julio Galvín-Castillo de Larrés, con obras de Dalí, Zuloaga, Pablo Serrano y José Guerrero, entre otros artistas.

Rutas en el Valle de Tena

Teniendo en cuenta los apabullantes espacios naturales que salpican esta zona de los Pirineos, es fácil deducir que una de las mejores cosas que hacer en el Valle de Tena es recorrerlo a pie o en bicicleta. Son muchas las rutas senderistas establecidas y señalizadas. Estas son algunas de las más recomendables:

  • De Formigal a Collado de Foratata: se trata de un recorrido de unas tres horas, con una dificultad media. El collado es un auténtico balcón natural desde el que se domina buena parte del Valle de Tena.
  • Sallent de Gállego-Collado Pazino: se trata de una ruta muy indicada para familias con niños, de apenas dos horas de recorrido, ida y vuelta. En buena parte discurre junto al río Gállego y entre hayedos.
  • Camino natural de Lanuza: son necesarias algo más de dos horas para circunvalar el embalse de Lanuza desde Sallent de Gállego (unos 6 kilómetros), sin duda uno de los entornos paisajísticos más fotografiables del Valle de Tena.
  • Hoz de Jaca-Biescas: para hacer esta ruta, de dificultad media, lo ideal es contar con transporte hasta y desde los puntos de partida y recogida. Se puede realizar en una hora y media de caminata y parte del trazado está junto al embalse de Búbal, cuyas aguas se caracterizan por su color verde azulado.

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