Benissa es uno de esos pueblos con encanto del norte de Alicante que ha sabido conservar la esencia de su historia en un entorno natural increíble. Destaca por su centro histórico, perfectamente conservado y que se eleva a 275 metros sobre el nivel del mar, pero también por las casas con escudos y blasones, que indican su pasado señorial, y sus pequeñas calas que se han convertido en un atractivo turístico para quienes huyen de las zonas más masificadas.

  1. Historia de la localidad, marcada por la invasión musulmana y los piratas
  2. Conoce el casco antiguo de Benissa, a 275 metros del nivel del mar
  3. Dónde comer en Benissa su famosa coca de mullador
  4. Fiestas y tradiciones: bous al carrer y moros y cristianos
  5. Qué ver en los alrededores: pequeñas calas y pueblos de la costa

Historia de la localidad, marcada por la invasión musulmana y los piratas

Benissa ha estado habitada desde la época del Neolítico. De hecho, en la partida de Los Pinos se han encontrado pinturas rupestres que explican cómo era la vida en aquella época.

Pero si hay una época que ha marcado la forma de ser y sentir de esta población es el periodo musulmán. De hecho, hasta su propio nombre, Benissa, viene del término Banu-Issa, los Hijos de Isa, que hace referencia a la tribu árabe que se asentó en estas tierras y creó una ciudad llena de calles estrechas y en alto para ser bien defendidas.

Benissa
Calles tradicionales del casco antiguo de Benissa, Costa Blanca, España

La presencia de los musulmanes acabó con la entrada en 1248 de las tropas de Jaime I de Aragón, que trajo consigo la repoblación con ciudadanos de Pirineos, Cataluña y Aragón. Las corrientes migratorias fueron más radicales tras la expulsión de los moriscos, en 1609, que cambiaron la población y las costumbres.

Benissa, como el resto de la costa alicantina, no se libró de los ataques de piratas y berberiscos que fueron constantes en el siglo XV y XVI.

Conoce el casco antiguo de Benissa, a 275 metros del nivel del mar

Es uno de los centros mejor conservados de Alicante ya que además del trazado estrecho y empedrado ha conseguido mantener en pie parte de las casonas que se levantaron entre los siglos XV y XVII, con sus escudos nobiliarios y las ventanas renacentistas.

El casco histórico está ubicado en lo alto, a unos 275 metros sobre el nivel del mar, y se ubica alrededor de la Iglesia de la Puríssima Xiqueta, un templo neogótico de principios del siglo XX, con una gran cúpula y dos torres que dominan el corazón del municipio.

Benissa
Iglesia de la Puríssima Xiqueta parroquia, Benissa,

Entre los lugares con más encanto están la placeta de l’Església Vella y las calles de Puríssima y Desamparats, donde se ubican la mayoría de las casas señoriales, como la de Abargues, una casa museo que conserva el mobiliario original que muestra cómo era la vida de la nobleza local.

También podemos visitar la Lonja de Contratación, uno de los pocos ejemplos de gótico civil en Alicante, el antiguo ayuntamiento y el Portal Fosc, un acceso original al recinto amurallado.

Dónde comer en Benissa su famosa coca de mullador

La mejor forma de descubrir la gastronomía local es sentarse en alguna terraza del centro, entre las plazas del Portal y la del Rei Jaume I, y probar algunos de los vinos que se producen en las fincas de alrededor con su famosa uva de moscatel.

Entre los platos que no podemos dejar de probar está la coca de mullador, que es una masa fina con tomate y pimiento, sus embutidos tradicionales o pericana.

Si queremos un local con una cocina más creativa está el +34 de San Nicolás, donde también se pueden pedir arroces y platos de pescado, o La Desficiosa, que presume de tener un ambiente informal perfecto para compartir los platos.

En el centro también encontramos un restaurante más gastronómico, Cuina de Dos, donde la gastronomía local se mezcla con técnicas más elaboradas.

Fiestas y tradiciones: bous al carrer y moros y cristianos

La fiesta más importante de Benissa es la que se realiza el último fin de semana de abril en honor a la Virgen Puríssima Xiqueta, una devoción que se remonta al siglo XVII cuando se atestiguan varios milagros de esta advocación para proteger al pueblo.

Durante cuatro días se organizan bous al carrer dentro del recinto taurino, procesiones, mascletás y conciertos de música en la plaza. El punto de arranque es siempre el pregón y la famosa Entrada de la Murta.

Otro de los momentos estelares de las fiestas de Benissa tiene lugar en julio con los Moros y Cristianos. Las distintas comparsas, de ambos bandos, representan episodios históricos de la Reconquista y se escenifican guerrillas simuladas en los castillos decorativos y con música festera.

Otras fiestas que se celebran son las de San Antonio Abad en enero, con la bendición de los animales, las hogueras y el reparto de mistela y pasas; un mercado medieval en febrero con juglares y música; y las procesiones de Semana Santa, siendo la más destacada la del Viernes Santo.

Qué ver en los alrededores: pequeñas calas y pueblos de la costa

Cerca de Benissa podemos visitar los grandes pueblos costeros del norte de Alicante como Calpe y Altea, que mezclan la naturaleza con unas grandes vistas sobre el mar Mediterráneo y unas zonas de baño muy populares.

También Benissa cuenta con su propia costa, llena de pequeñas calas naturales frente a aguas de un turquesa intenso, ubicadas a unos cinco kilómetros del pueblo.

Benissa
Cala Pinets

Entre las más populares está Cala Baladrar, con uno de los atardeceres más bonitos de la zona por sus vistas sobre el Peñón de Ifach; la Cala Advocat, que cuenta con un restaurante junto al mar; Cala Llobella, la más natural y menos concurrida; y Cala Pinets, que pese a ser pequeña es una de las más solicitadas por las familias.