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Qué ver en Avilés, más allá del Centro Cultural Niemeyer

Cuando uno se plantea qué ver en Avilés lo normal es que la respuesta inmediata sea el Centro Cultural Niemeyer. De hecho, este innovador espacio arquitectónico se ha convertido en un faro de arte y cultura no solo para esta ciudad industrial, también para el resto de Asturias.

Pero hay bastante más que ver en Avilés. Para empezar, su casco histórico. Así, para muchos, Avilés es la auténtica “villa medieval de Asturias”, por su autenticidad y por lo bien que ha sabido conservar la fisonomía histórica de sus calles, plazas y casas de piedra.

Qué hacer en Avilés

Como ciudad industrial que ha sido y es, la localidad ha atesorado una gran riqueza, lo que se traduce en un patrimonio muy destacable. Así pues, algunas lugares que ver en Avilés son:

  • Casco antiguo: declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1955, supone uno de los centros urbanos más bonitos de todo el Principado. Se articula a partir de la plaza de Pedro Menéndez de Avilés.
  • Ría de Avilés: se trata de un estuario natural que comunica la ciudad con el mar, junto a la localidad de San Juan de Nieva y su bonita playa de arena.

 

 

  • Parque de Ferrera: no solo es el de mayor tamaño de Avilés, también uno de los más bonitos y escenográficos de toda Asturias. Está concebido al estilo de un parque público británico. Mucho antes de que abriera sus puertas a todos los avilenses, fue la finca de caza del palacio de los Ferrera.
  • Palacio de Valdecarzana: es el edificio civil más antiguo de Avilés (siglo XIV). También conocido como casa de las Baragañas y construido en estilo gótico, se supone que fue la residencia de un rico comerciante local.
  • Parque del Muelle: hasta la apertura al público del parque de Ferrera, éste del Muelle fue el gran espacio verde de Avilés. Es uno de los símbolos del enriquecimiento de la ciudad, como consecuencia de la industrialización, desde el siglo XIX
  • Iglesia de los Padres Franciscanos: este pequeño templo de estilo románico (siglo XII) es la joya del patrimonio religioso en la ciudad. Está profusamente decorada con motivos escultóricos tanto en capiteles como en relieves y bajorrelieves sobre los muros.
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Avilés. Asturias.

El Centro Cultural Niemeyer

Un apartado especial merece el magnífico Centro Cultural Niemeyer. Este complejo de arquitectura rompedora nació de la mente del genial arquitecto brasileño, que le da nombre, tras haber sido reconocida su obra con el (en aquel momento) Premio Príncipe de Asturias, en el año 1989.

De hecho, el proyecto de este gran centro cultural fue una donación del propio Oscar Niemeyer al Principado de Asturias, como forma de agradecer la relación que se estableció con esta comunidad autónoma, a raíz de la concesión de tan prestigioso galardón.

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Centro Cultural Niemeyer

El resultado de la colaboración entre el arquitecto y la comunidad autónoma asturiana es un conjunto de edificios de formas geométricas cuya blancura destaca en el casco histórico de Avilés. También entre la típica arquitectura industrial de finales del siglo XIX y siglo XX que ocupa buena parte de la ría junto a la que se asienta la localidad.

El complejo está formado por los siguientes elementos:

  • La Plaza: concebida como un espacio integrado en la ciudad, abierta al público. Es el escenario de las grandes manifestaciones culturales, como los conciertos.
  • El edificio polivalente: entre otras funciones, este edificio alberga el Film Centre, salas de reuniones y oficinas, una tienda, un espacio educativo y también un gastrobar.
  • La Cúpula: se trata de una enorme sala de exposiciones para todo tipo de artes y disciplinas.
  • El auditorio: una de las singularidades de este edificio es que el escenario puede dirigirse tanto al patio de butacas interior como hacia la Plaza, facilitando así la celebración de espectáculos o presentaciones con una afluencia grande de público.
  • La torre: se trata de un mirador de 18 metros de altura sobre la ría. En su interior albergaba un restaurante.

Restaurantes donde comer en Avilés

Avilés es uno de los principales puertos de la costa asturiana, situado prácticamente en su centro geográfico. Eso explica la importancia que tienen los pescados y mariscos en la gastronomía de la zona.

Por tanto, bucear entre los productos que llegan del mar es, sin duda, la mejor idea para disfrutar de los restaurantes de Avilés. Algunos de los más recomendables son:

  • Casa Tataguyo (plaza Carbayedo, 4): es uno de los clásicos de Avilés (desde 1845), tanto en decoración como en concepto culinario. Pescados aparte, esta casa destaca por sus guisos. Entre ellos, callos, pote o longaniza casera con patatas.
  • Ronda 14 (Alfonso VII, 20): sin duda, es uno de los restaurantes más sorprendentes de las ciudad. Uno de esos lugares a los que hay que acudir en Avilés y, de esta forma, disfrutar de la cocina fusión peruano-asturiana que practica el chef limeño Mario Céspedes.
  • Sidrería Yumay (Rafael Suárez, 7): el mundo de la sidra asturiana tiene en Avilés algunos templos fundamentales. Uno de ellos es éste, lugar ideal donde no solo probar esa deliciosa bebida, también los mejores ejemplos de la gastronomía local, incluidos arroces y mariscos.
  • Real Balneario (Avenida Juan Sitges, 3, Salinas): a las afueras de Avilés se encuentra el Real Balneario de Salinas y en él este restaurante que apuesta por la alta gastronomía. Detrás de los fogones está Isaac Loya del Río, parte de una familia que lo fía todo a la calidad del producto y a la naturalidad en la forma de cocinarlo.
  • Yume (Estación, 27): una carta cambiante e influencias asiáticas; este restaurante ha insuflado aires (e ideas) nuevos en el panorama de la restauración avilesina. Y se agradece, la verdad.

Información de interés

Cómo llegar

  • Con vehículo propio: Avilés está a 35 kilómetros de Oviedo, unos 30 minutos por las autovías A-66 y A-8.
  • En autobús: la línea Oviedo-Avilés conecta ambas ciudades en unos 30 minutos, partiendo y llegando a las estaciones de autobuses correspondientes.
  • En tren: desde Gijón, aparte de en bus, también se puede ir en tren (Feve), en un trayecto de unos 40 minutos de duración con varias frecuencias diarias.

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