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Sidra asturiana: tipos y dónde probarla

Imposible entender el Principado si no es con una botella de sidra asturiana en la mano. Esta refrescante bebida, realizada mediante la maceración del zumo de las manzanas, no puede faltar en cualquier acontecimiento que se precie.

Cada año se elaboran en Asturias más de 45 millones de litros de sidra. Es decir, el 80 por ciento de la producción de toda España. De esa cantidad, además, en torno al 75 por ciento se consume en la propia comunidad autónoma.

Aunque la sidra asturiana se elabora en toda la región, la llamada comarca de la Sidra es la zona donde, de forma tradicional, se ha concentrado la producción de esa bebida. Esta comarca está formada por las poblaciones de Bimenes, Cabranes, Colunga, Nava, Sariego y Villaviciosa.

Es una comarca muy próxima a Gijón, la ciudad que alberga la mayor cantidad de sidrerías en las que degustar esta deliciosa bebida.

La sidra natural

Quizás no todo el mundo lo sepa, pero la sidra de Asturias tiene su propia denominación de origen. Esta figura oficial vela por la calidad del producto y también por preservar sus características organolépticas y la forma ancestral de producción.

La D.O. Sidra de Asturias admite tres variedades de sidra avaladas por el sello de calidad:

  • Sidra natural (tradicional).
  • Sidra natural filtrada.
  • Sidra natural espumosa.

De todas ellas, sin duda, la más popular y característica en todos los bares y restaurantes de la región es la sidra asturiana natural tradicional.

 

 

Elaborada de forma ancestral, se produce a partir del zumo de alguna (o algunas) de las 22 variedades de manzanas admitidas por la denominación de origen. Conviene decir, al respecto, que solo en Asturias se cultivan hasta 500 variedades de manzanas.

Parte importante del proceso de elaboración de la sidra natural tradicional es el periodo de fermentación en toneles de madera. El tiempo en que el zumo de manzana permanece en esos inmensos contenedores depende de la época del año en que hayan sido prensadas las manzanas. Pero, en general, conlleva varios meses.

Al final de ese periodo, la sidra natural es sometida al trasiego (evitando el contacto con el aire) con el fin de eliminar al máximo posible los posos que deja durante el proceso. Pero también, y sobre todo, para unificar los mostos procedentes de diferentes prensados.

sidra asturiana

Botella de sidra natural asturiana.

Pasado el tiempo de fermentación, cuando la sidra ha alcanzado entre 5-6º de alcohol, se embotella, fin filtrar. A partir de ese momento, el consumo recomendado es de, como mucho un año, para disfrutar al máximo de las cualidades organolépticas.

Escanciar la sidra: por qué

Para sacar el máximo partido a esas características organolépticas, la sidra asturiana natural debe ser escanciada. De hecho, la sidra asturiana es una de las pocas en todo el mundo (si no la única) que requiere de esta operación para disfrutarla plenamente.

Lo que se consigue con el escanciado es que, al chocar el líquido con el vaso se produzcan unas burbujas de gas carbónico, que consiguen arrastrar los aromas naturales de la bebida.

escanciar sidra

Escanciar sidra.

Así pues, al escanciar la sidra asturiana natural se consigue no solo potenciar las características olfativas de este producto. Al mismo tiempo se produce una agradable sensación táctil en la lengua, que mejora, sin duda, la experiencia.

Sidra Trabanco

Una de las principales empresas productoras de sidra asturiana es Trabanco, un proyecto familiar que lleva produciendo esta bebida desde el año 1925. El fundador fue Emilio Trabanco y, con los años, se hicieron cargo de la producción, distribución y promoción sus hijos y, más tarde, sus nietos.

Aunque, en principio, las sidras de Trabanco se producían solo en la localidad de Lavandera, muy próxima a Gijón, desde 2010 la empresa cuenta con otro llagar (o lagar). Éste, situado en Sariego (en plena comarca de la Sidra) tiene 11.000 metros cuadrados.

Las visitas para público, que tienen lugar en el llagar de Lavandera, permiten conocer las principales características del sistema de producción de la bebida. También es posible combinar la visita básica con experiencias gastronómicas en el propio restaurante de la empresa: Casa Trabanco.

Un detalle interesante es que esta empresa ya no elabora únicamente sidra asturiana natural sino que ha diversificado la producción con sidras espumosas, vinagre de sidra y hasta un vermut blanco, que también se realiza a partir del mosto de la manzana.

Sidrerías de Asturias

La sidra asturiana merece la pena tomarla en un local específico para ello. Es decir, en una sidrería, que en Asturias también se conocen como chigres.

En esos locales, la sidra se suele acompañar de tortillas, quesos, bacalao, chorizos o callos y, en general, todo tipo de platos de la comida típica de Asturias. La combinación entre la sidra asturiana y estas delicias culinarias convierte la visita a las sidrerías en algo imprescindible para quien quiera experimentar las esencias de la región.

Casi en cada pueblo de cierta importancia de esta comunidad autónoma hay una sidrería. Algunas de las más destacables son:

  • El Cartero (Cienfuegos, 30, Gijón): es uno de los emblemas de la ciudad y lugar de encuentro habitual para muchos gijoneses. Junto a la sidra asturiana, aquí se degustan magníficos platos de pescado.
  • Lagar Casa Gervasio (Fuente de la Plata, 68, Oviedo): algo alejado del centro, pero muy conocido por todos los ovetenses que dicen saber de sidra. No hay que perderse sus fritos de pixín (mero), ni sus patatas fritas a la inglesa.
  • Casa Lin (Avenida Telares, 3, Avilés): aquí el escanciado de la sidra se convierte en auténtico arte. Y merece la pena acompañar la bebida con los mariscos de la casa y su magnífica selección de quesos. Asturianos, por supuesto.
  • Lena (Cervantes, 2, Villaviciosa): no puede faltar una buena sidrería en Villaviciosa, la capital de la sidra asturiana. Esta casa supone un proyecto culinario bastante innovador, teniendo en cuenta lo tradicional que es el mundo de la sidra. En su carta hay más de 20 sidras con denominación de origen.
  • El Chaflán (Manuel Llaneza, 63, Gijón): en 2018 ganó el certamen anual Gijón de Sidra, por la calidad de su oferta gastronómica aplicada al mundo de la sidra asturiana. Tras eso, su propuesta sigue sin desmerecer el galardón y es una de las sidrerías más recomendables de la ciudad.

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