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Granada, una ciudad sensual: seis planes para disfrutar en pareja

Granada es una ciudad voluptuosa, un lugar ante cuya existencia milenaria se han rendido los sentidos del visitante que ha cruzado sus puertas. El sensual mestizaje de las diversas culturas que la han habitado durante siglos, aún perdura en forma de imponentes conjuntos arquitectónicos como el Palacio de la Alhambra o la Catedral; aún resuena en el flamenco que acogen las cuevas horadadas en la piedra del barrio del Sacromonte; aún se degusta en la suculencia de su cocina tradicional o en la generosidad de sus tapas; aún se proyecta en la pasión que destilan sus leyendas populares. Se cuenta que la luna de miel en Granada de Carlos I e Isabel de Portugal fue decisiva para la feliz consolidación del matrimonio real, que había tenido lugar solo dos horas después de que la pareja se conociera en persona. ¿Embrujo granadino? Esta ciudad se puede vivir de modos infinitos, desde tantas perspectivas como viajeros la recorren, pero lo cierto es que en pareja la experiencia se amolda a la perfección a la esencia romántica que desprende. Incluso el incansable canto de la cigarra, banda sonora por excelencia, imprime ardor al carácter de sus calles, por las cuales los enamorados se cogen, sin ser muy conscientes, un poco más fuerte de la mano. Os proponemos, a continuación, un surtido de planes pensados para disfrutar en pareja.

Perderse y encontrarse comiendo tapas en el Albaicín

Para entrar en contacto con la verdadera esencia granadina, no hay mejor plan que el de pasear sin rumbo fijo por las calles del barrio que vio nacer a la actual ciudad. Hablamos del barrio árabe del Albaicín, un intrincado laberinto de callecitas en las que además de fácil, puede resultar divertido perderse con tu pareja. Ubicado en la ladera de una colina, sus subidas y sus bajadas terminan por agotar hasta al más deportista. Por ello es aconsejable para la salud (y para el paladar) ojear con mimo durante la travesía los muchos bares y tabernas que alberga la zona, y dejarse seducir por los que más nos gusten.

 

 

En el interior de cualquiera de ellos, descubriremos la competición invisible que estos negocios libran cada día entre sí, para sorprender al cliente con las tapas más suculentas y generosas, simplemente pidiendo una caña o un vino. Aquí van tres recomendaciones rápidas: Bodegas Castañeda (Almireceros, esquina con calle Elvira), La Bella y La Bestia II (Cárcel Vieja, 1) y Aliatar (Plaza Aliatar).

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Pareja en un bar de Albaicín.

Baños árabes: una relajante lección de historia

Precisamente porque la ortodoxia cristiana prohibió los baños árabes en 1567, por ver en ellos innecesarios deleites carnales, hoy nosotros, orgullosos ciudadanos del siglo XXI, queremos animaros a visitar en pareja estos “templos” donde, permitiéndonos la grandilocuencia, se rinde diariamente culto a los sentidos.

Reproducción de los originarios hammams (o baños árabes del siglo XI), levantados durante el mandato de la dinastía zirí, los actuales ofrecen al visitante un relajante retorno al pasado andalusí de Granada. Cogidos de la mano, como quien dice, podréis atravesar un itinerario de piscinas frías, templadas y calientes bajo la luz cenital que las bóvedas mudéjares dejan pasar a través de sus lucernas. Sheik, Al-Hákam, Harén o Boabdil son sólo algunos de los sugerentes nombres que reciben los diferentes packs de tratamiento disponibles a nuestra llegada. Quiromasajes de la mano de profesionales y aromaterapias para buscar la relajación a través del olor que despiden los aceites esenciales completan la oferta de descanso, cuyos precios pueden oscilar entre los 25 y los 100 euros, dependiendo del producto que elijamos.

El Hammam Al Andalus Granada o el Aljibe de San Miguel son sólo algunas de las propuestas que encontramos en Granada, pero si queréis de verdad vivir una experiencia diseñada al milímetro para vosotros dos, os recomendamos visitar los Baños de Elvira, con una sesión privada en la que el recinto al completo será solo vuestro durante una hora.

Mesa y mantel en Granada

Una cosa es el tapeo y otra cenar en un restaurante de mesa, mantel y servicio. Si os apetece decantaros por la segunda modalidad, más íntima y refinada que la primera, Granada guarda unas cuantas sugerencias que haceros en su repertorio. Una de ellas es el Restaurante Carmen Aben Humeya. Ubicado en el Albaicín y con unas vistas espectaculares de la Alhambra, en 2014 logró la quinta posición dentro del ranking mundial que la Guía Zagat elabora cada año a partir de las opiniones de más de 250.000 encuestados de todo el mundo. Otra opción la encontramos en el Mirador de Morayma. Situado en el mismísimo corazón del Sacromonte, los muros de este restaurante son los de un antiguo Carmen nazarí que, según cuenta la leyenda, acogió a la princesa Morayma durante el cautiverio de su esposo Boabdil, el último rey de Granada. En él se puede degustar cocina tradicional granadina elaborada con productos autóctonos y de temporada y acompañados por una carta de vinos bien seleccionada.

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Pareja cenando en Granada.

Embrujo gitano en las zambras del Sacromonte

Al llegar la noche, las calles del Sacromonte comienzan a vibrar ante la expresión desconcertada del foráneo. Y no es esta tierra de terremotos precisamente. Son las conocidas zambras o danzas flamencas de tradición gitana, que arrancan, acompañadas del cante y los rasgueos de guitarra, en el interior de las cuevas de este barrio tan emblemático de Granada. Si queréis presenciar una verdadera comunión humana de arte y jolgorio sólo tenéis que acercaros a una de las numerosas cuevas excavadas en la colina de Valparaíso y tomar asiento alrededor del improvisado escenario. Allí encontraréis también la posibilidad de cenar y dormir, viviendo por una noche la pasión gitana como nunca antes lo imaginasteis. Aunque la Zambra de María la Canastera (Camino del Sacromonte, 89) es la más conocida, conviene no perder de vista otras opciones interesantes como la Cueva La Rocío (Camino del Sacromonte, 70) o la Venta El Gallo (Barranco de los Negros, 5).

A caballo por Granada siguiendo la luna llena

Otro plan nocturno, que nos hará vivir los tiempos antiguos de Granada en carnes propias, lo hallamos en las rutas a caballo que en las noches de luna llena varias empresas de ocio organizan a precios económicos. Junto a nuestra pareja podremos sentirnos durante dos horas verdaderos aventureros románticos, expuestos al peligro imaginario de los bandoleros que habitaron estas tierras, sin dejar por ello de disfrutar de los animales y de la naturaleza en su estado más salvaje. El club de equitación El Club de los Caballos, a tan sólo quince minutos en coche del centro de Granada, es una de esas empresas que nos invita a disfrutar de una noche tan hípica como épica.

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Pareja montando a caballo en Granada.

Granada a vista de pájaro

Granada se puede visitar de muchas maneras y desde muchos puntos de vista, pero qué tal si ascendemos unos cientos de metros en el cielo y nos asomamos a echar un vistazo. El vuelo en globo aerostático, es una de esas actividades multiaventura que en las últimas décadas, han ido ganando popularidad entre los turistas por permitirnos apreciar la ciudad de un modo inimaginable hasta hace relativamente poco. Comenzando muy cerca de la hora del amanecer, cuando las condiciones meteorológicas son más favorables, el vuelo dura aproximadamente una hora y la actividad al completo cerca de cuatro. Nosotros os sugerimos Glovento Sur, un grupo cuyo punto de despegue se encuentra en el mirador de San Miguel Alto, en el barrio del Albaicín, y cuya oferta nos invita a desayunar y tomar parte en la preparación del globo.

 

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