Las playas de la Comunidad Valenciana son de las más deseadas por el turismo nacional, a juzgar por las estadísticas. Hay kilómetros y kilómetros de arena fina y dorada que hacen la delicia de los que aman las playas y los mares tranquilos. Además, el sol luce en el territorio durante más de 300 días al año y hay una temperatura media de unos 15 grados centígrados. Así que dispongámonos a meter el bañador en la maleta. Nos vamos a descansar y a darnos unos buenos chapuzones en alguna de los centenares de playas que ofrece la costa de Valencia. Y es que las playas son el gran tesoro natural que brinda la geografía levantina.
¿Qué tipo de playas hay en la Comunidad Valenciana? 470 kilómetros de litoral mediterráneo donde más de la mitad es apto para el baño
La costa de la Comunidad Valenciana reúne playas urbanas ligadas a ciudades históricas, calas escondidas entre acantilados, extensos arenales abiertos al Mediterráneo y espacios casi vírgenes junto a humedales y sistemas dunares. Desde Castellón hasta Alicante, el litoral cambia constantemente de paisaje y de carácter, alternando zonas muy turísticas con otras donde todavía sobreviven rincones tranquilos ligados a la pesca, las salinas o los antiguos caminos costeros.
Este recorrido propone una selección de algunas de las playas más singulares de la costa valenciana, ordenadas según el tipo de experiencia que ofrecen. No se trata solo de lugares para bañarse: muchas están asociadas a parques naturales, deportes náuticos, patrimonio histórico o paisajes que explican la relación histórica de esta costa con el mar Mediterráneo.
Playa de la Malvarrosa (Valencia): la playa urbana que entró en la literatura valenciana
La Playa de la Malvarrosa es probablemente la playa urbana más conocida de la Comunidad Valenciana. Situada al norte del puerto de Valencia, forma un amplio arenal abierto al Mediterráneo que históricamente estuvo vinculado a las antiguas casas marineras del Cabanyal. Su nombre procede de unos cultivos de “malva rosa” impulsados en el siglo XIX por el jardinero Félix Robillard en una finca cercana.
Además de su importancia como espacio de ocio, la Malvarrosa tiene un fuerte peso cultural. Escritores como Vicente Blasco Ibáñez la incorporaron a sus novelas y Joaquín Sorolla inmortalizó sus escenas de baño y pesca en algunos de sus cuadros más conocidos. Hoy sigue siendo una playa muy viva, con paseo marítimo, restaurantes tradicionales y una conexión directa con la vida cotidiana de Valencia.

Playa del Albir (L’Alfàs del Pi): una playa de cantos rodados junto a la Serra Gelada
La Playa del Albir rompe con la imagen habitual de los grandes arenales valencianos. Aquí la orilla está formada por cantos rodados claros y el agua adquiere tonos transparentes gracias a la profundidad relativamente rápida del fondo marino. Se encuentra junto al Parque Natural de la Serra Gelada, uno de los espacios litorales más singulares de Alicante.
La playa tiene unos 500 metros de longitud y cuenta con bandera azul. Su entorno está rodeado de pequeñas calas y rutas costeras que permiten caminar hacia el faro del Albir, uno de los paseos más conocidos de esta parte de la Costa Blanca. Es también una playa muy frecuentada para practicar snorkel y pequeñas inmersiones.

Playa de Tamarit (Santa Pola): arena y salinas frente a la Torre Tamarit
La Playa de Tamarit, en Santa Pola, se encuentra integrada en el paisaje del Parque Natural de las Salinas. Su gran particularidad es la convivencia entre playa, humedal y patrimonio histórico: desde la arena se divisa claramente la Torre Tamarit, una antigua construcción defensiva ligada al sistema costero valenciano.
Las aguas suelen ser tranquilas y poco profundas, mientras que el entorno natural convierte la zona en uno de los mejores lugares para observar aves acuáticas, especialmente flamencos y cormoranes. El paisaje cambia según la luz y la evaporación de las salinas, creando reflejos rosados muy característicos al atardecer.

Cala Granadella y Cala Ambolo (Xàbia): las calas más espectaculares de la Costa Blanca
La Cala Granadella es una pequeña cala de grava y roca rodeada de pinares y acantilados bajos. Sus aguas transparentes la han convertido en uno de los lugares más conocidos de la Costa Blanca para practicar snorkel, submarinismo y kayak. El acceso desciende por una carretera estrecha entre urbanizaciones y vegetación mediterránea.
Muy cerca se encuentra Cala Ambolo, más aislada y de acceso complicado, lo que ha ayudado a conservar un paisaje mucho más salvaje. Las paredes rocosas caen casi directamente sobre el mar y el color turquesa del agua explica por qué suele ser incluida en el “ranking” de las 50 mejores playas de Europa. Ambas representan el perfil más abrupto y mineral del litoral valenciano.

Playa del Portet (Moraira): una bahía en forma de concha
La Playa del Portet, en Moraira, tiene una forma semicircular muy cerrada que protege la bahía del oleaje. Esa disposición crea aguas especialmente calmadas, ideales para bañarse o realizar pequeñas rutas en paddle surf y kayak bordeando la costa.
El entorno conserva todavía una escala relativamente tranquila comparada con otras zonas de la Costa Blanca. Desde la orilla se observa el Cap d’Or y la antigua torre vigía que controlaba históricamente este tramo del Mediterráneo frente a incursiones piratas.

Playa Racó de Mar (Canet d’en Berenguer): una de las playas más accesibles de Valencia
La Playa Racó de Mar destaca por su gran amplitud y por la calidad de sus servicios. Situada junto a Sagunto, combina arena fina y aguas poco profundas con infraestructuras adaptadas que la han situado entre las playas valencianas más valoradas por accesibilidad.
Durante el verano es frecuente encontrar escuelas de vela ligera y windsurf. El paseo marítimo y la continuidad del arenal permiten largas caminatas junto al mar, especialmente al atardecer, cuando la luz cae sobre toda la línea de costa del Camp de Morvedre.
Playa Terranova (Oliva) y Playa de l’Auir (Gandía): dunas y espacios menos urbanizados
La Playa Terranova, en Oliva, conserva uno de los sistemas dunares más interesantes de la costa valenciana. A diferencia de otras playas muy transformadas urbanísticamente, aquí todavía sobreviven tramos prácticamente vírgenes, con vegetación adaptada a la arena y largas extensiones abiertas.
Algo similar ocurre en la Playa de l’Auir, en Gandía, situada en el extremo más alejado de la zona urbana. Tiene más de cien metros de anchura media y un ambiente mucho más tranquilo que otras playas cercanas. Algunas zonas están habilitadas para nudismo debido precisamente a ese carácter más aislado.
Playa de Muchavista (El Campello): un gran arenal abierto al Mediterráneo
La Playa de Muchavista prolonga hacia el norte el frente litoral de San Juan, formando uno de los mayores arenales continuos de Alicante. Su 3 kilómetros de longitud y extensa amplitud permiten distribuir bien la afluencia incluso en verano.
Es una playa muy orientada al turismo familiar y a los deportes de playa. El tranvía metropolitano conecta directamente la zona con Alicante y Benidorm, lo que la convierte en uno de los tramos costeros más accesibles de toda la provincia.
Las playas de Benicàssim: mar y festivales junto al Desert de les Palmes
Benicàssim lleva más de un siglo ligada al turismo de playa. Sus arenales se hicieron populares mucho antes de la aparición de festivales como el FIB, aunque hoy ambos elementos forman parte inseparable de la identidad de la localidad.
Las playas se extienden junto a antiguas villas de veraneo y tienen detrás el perfil montañoso del Parque Natural del Desert de les Palmes. Esa combinación entre mar y relieve montañoso da lugar a uno de los paisajes más reconocibles de la costa de Castellón.

Las playas de Santa Pola y Tabarca: entre fortalezas, salinas e isla mediterránea
Santa Pola combina playas urbanas, pequeñas calas y un importante entorno natural ligado a las salinas. Desde su puerto parten los barcos hacia Tabarca, la única isla habitada de la Comunidad Valenciana, conocida por sus aguas transparentes y su reserva marina.
La presencia del castillo-fortaleza del siglo XVI, el faro y los humedales cercanos hace que este tramo costero tenga un fuerte componente histórico y paisajístico más allá del baño.
Las playas de Alcossebre: arena fina entre torres vigía y ermitas
Alcossebre conserva una costa menos masificada que otras zonas del Mediterráneo valenciano. Sus playas de arena fina alternan con pequeñas calas y miradores naturales abiertos al mar.
Muy cerca aparecen elementos patrimoniales como la Ermita de Santa Lucía, situada en altura sobre la costa, o la Torre de Capicorb, del siglo XV, construida para vigilar antiguas incursiones piratas. El resultado es un litoral donde paisaje y arquitectura histórica siguen estrechamente unidos.
La Costa Valenciana y sus pueblos
Pero no sólo de playas vive Valencia, porque son muchos los núcleos urbanos que merecerían figurar en ese catálogo de los pueblos más bonitos de España. De hecho, algunos están incluidos en esa lista, como Peñíscola, una ciudad medieval en la que su castillo templario, que se cuela literalmente en el mar, cobra especial protagonismo. Te sorprenderá su casco histórico por el caprichoso trazado de sus calles.
Altea también merecería figurar en un lugar de honor por su encanto y belleza. Su nombre va asociado a unas playas de ensueño, pero lo cierto es que tiene un casco antiguo espectacular, cuya singularidad enamoró a los escritores Vicente Blasco Ibáñez y Rafael Alberti. Tiene seis kilómetros de costa, en la que caben playas de fina arena, calas y acantilados.
¿Y qué decir de los mil y uno atractivos de Dénia? La oferta turística de esta localidad de la costa de Valencia es amplia, pero no debes perderte bajo ningún concepto la subida al castillo y la visita al Museo Arqueológico, que dan fe de la larga historia que atesora el municipio. Como curiosidad, acércate hasta el Museo del Juguete, donde descubrirás la importancia que tuvo en la ciudad la industria juguetera.
Enumeramos algunos de los pueblos más bonitos de la costa de Valencia:
Peñíscola
Peñíscola se trata de una ciudad medieval en la que su castillo templario, morada del Papa Benedicto XIII, se cuela literalmente en el mar. Te sorprenderá su casco histórico por el caprichoso trazado de sus calles y porque está unido al continente por un cordón de arena que antes, durante las tormentas, era barrido por las olas y la ciudad parecía ser temporalmente una isla. Es una localidad con mucho encanto y por eso está en la lista de los pueblos más bonitos de España.

Altea
Altea también merecería figurar en un lugar de honor en la lista de pueblos bonitos por su tranquilidad y belleza. Su nombre va asociado a unas playas de ensueño, pero lo cierto es que tiene un casco antiguo espectacular, cuya singularidad enamoró a los escritores Vicente Blasco Ibáñez y Rafael Alberti. Muchas de sus calles están empedradas, si bien el corazón del centro histórico se halla en la plaza de la Iglesia. Fíjate en los edificios de interés histórico de la calle de Salamanca. Además, Altea tiene seis kilómetros de costa, en la que caben playas de fina arena, calas y acantilados.

Cullera
Esta bonita localidad de la costa valenciana se encuentra en un enclave privilegiado y es que, además de una inmensa playa de arena dorada, cuenta con el privilegio de estar bordeada por montañas y atravesada por el río Júcar. Un paseo por el casco antiguo te permitirá descubrir algunos de los más de 100 edificios catalogados y protegidos por su valor arquitectónico, como la Casa de la Enseñanza y la Casa Consistorial, ambas de finales del siglo XVIII, o la Casa de Palomes y el Mercado Municipal, de principios del siglo XX. Su castillo alberga un Museo Municipal con piezas arqueológicas de todas las épocas.

Gandía
Ubicada en el corazón de la comarca de La Safor, Gandía cuenta con una rica herencia histórica de la que dan fe sus monumentos y edificios. Tiene una espectacular playa que hace las delicias de miles de visitantes en verano y un casco antiguo que en su día estuvo ligado a la familia valenciana más universal: los Borgia. Gandía ofrece mil y una posibilidades para disfrutar del ocio, la naturaleza, la gastronomía, el deporte y la historia. Y con el Mediterráneo siempre de fondo.

Dénia
¿Y qué decir de los atractivos de Dénia? La oferta turística de esta bonita localidad de la costa es amplia, pero no debes perderte bajo ningún concepto la subida al castillo y la visita al Museo Arqueológico, que dan fe de la larga historia que atesora el municipio. Son muchos los encantos que atesora su casco histórico de origen medieval. Pasea por las murallas y fíjate en los edificios señoriales del siglo XIX. Como curiosidad, acércate hasta el Museo del Juguete, donde descubrirás la importancia que tuvo en la ciudad la industria juguetera, o hasta el Museo del Mar, ubicado en la antigua lonja de pescado, que presenta piezas arqueológicas, objetos etnológicos y fotografías antiguas.

Benicàssim
Si te gusta la música, no lo dudes, dirígete a Benicàssim, cuyo nombre va ligado indiscutiblemente al de sus festivales veraniegos, especialmente el FIB, que reúne cada año a centenares de jóvenes llegados de toda Europa. La ciudad vive del turismo desde hace más de un siglo, seguramente por sus espectaculares playas y una gran oferta de ocio, además de la cercanía del Parque Natural del Desert de Les Palmes, con una gran cantidad de parajes magníficos. No te pierdas la ruta de las villas que transcurre en el Paseo Marítimo, y que va del Hotel Voramar hasta la Torre de San Vicente y que nos traslada hasta los tiempos de la “Belle Époque” de la villa.

Santa Pola
Esta localidad costera tiene numerosos atractivos para el visitante. Además de sus playas y calas, cuenta con la vecina Tabarca, la única isla habitada de la Comunidad Valenciana, a la que se llega en barco-taxi; su castillo-fortaleza del siglo XVI con su Museo del Mar; los humedales conocidos como Las Salinas, o el Faro, una antigua torre vigía del siglo XVI denominada Atalayola que ofrece unas vistas privilegiadas sobre la bahía. Si tienes tiempo, date un paseo por El Calvario, un emblemático barrio situado en una de las zonas más altas de la localidad y que está presidido por una bonita ermita de inspiración árabe.

Moraira
Cuenta con un monumental centro histórico, que en su día estuvo rodeado de murallas, y un peculiar castillo, dos atractivos a los que se suman sus afamados vinos y su singular subasta de pescado. Es uno de los municipios más visitados de la costa por su gran oferta cultural, de ocio y gastronómica, hasta el punto de que en verano triplica su población. En realidad, está formada por dos núcleos urbanos distintos, uno situado en el interior (Teulada) y otro en la costa (Moraira).

Alcossebre
Tiene espectaculares playas de arena fina y edificaciones de tanto interés como la Ermita de Santa Lucía, el almacén de la sal del siglo XVIII, hoy convertido en discoteca, o la torre de Capicorb, del siglo XV. Es uno de los lugares más acogedores de la costa por la belleza de su entorno, bordeado de parajes naturales protegidos, playas y calas, lo que convierte e Alcossebre en un codiciado destino de vacaciones.

Jávea
Javea, deliciosa localidad costera, aún conserva su viejo trazado medieval de calles estrechas salpicado de casitas blancas, ventanales góticos y enrejados de forja. En el centro histórico, se levanta la iglesia de San Bartolomé, del siglo XIV al XVI, como emblema del gótico isabelino, y edificios tan singulares como el Palau dels Sapena (siglo XV) o la Casa dels Bolufer (siglo XVIII). Si subimos por la avenida del Princep d’Asturies, divisaremos un tramo de las antiguas murallas medievales, desde donde podemos acceder al Parque Montaner. En el paseo por el casco histórico, descubriremos toda clase de tiendas tradicionales y bares donde podemos parar a tomar una de sus deliciosas tapas locales.

Calpe
En Calpe podrás descubrir la huella que han dejado a su paso numerosas civilizaciones mientras recorres su típicas calles de ambiente marinero y te topas con los monumentos que se hallan diseminados por la localidad, como la ermita de San Juan, los “Baños de la Reina”, la “Villa de Ifach” o sus tres museos: el de Historia y Arqueología, el de Coleccionismo y la Galería de Arte Contemporáneo. Eso sin contar sus 13 kilómetros de costa con 14 playas y calas, para que tengas dónde elegir.

Villajoyosa
Villajoyosa, lindo pueblo de pescadores, situado entre las localidades de Campello y Benidorm, es célebre por sus edificios de vivos colores. Tiene uno de los cascos históricos mejor conservados de la costa valenciana, lo cual hace que aparezca en muchas de las postales que promocionan la Costa Blanca. Su amplio paseo marítimo está salpicado de terrazas, bares y restaurantes que cobran una intensa vida durante la temporada estival y su encantador casco histórico está bañado por las aguas del río Amadorio, también conocido como río de la Vila. Ni que decir tiene que uno de sus principales atractivos son sus magníficas playas, distribuidas a lo largo de más de 15 kilómetros de costa.

En resumen, la Costa Valenciana esconde tesoros con muchos atractivos, tanto los vinculados a sus playas como a sus pequeños pueblos de belleza singular.
