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Qué ver en Marruecos, ciudades y lugares imprescindibles

Marruecos es ese país mágico y sorprendente que nunca deja indiferente a quien lo visita. El país de África más cercano a Europa, unión entre el Mediterráneo y el Atlántico, capaz de pasar de las montañas de la cordillera del Atlas al desierto del Sahara. Marruecos esconde ciudades con medinas que atrapan al visitante, naturaleza sorprendente y un rico patrimonio. Descubre en este artículo, a modo de introducción, qué ver en Marruecos y comienza a preparar tu próximo viaje.

Qué visitar en Marruecos: las Ciudades imperiales

Marruecos es un reino milenario que cuenta con importantes ciudades y una indudable huella histórica. Cuatro de ellas son las llamadas Ciudades imperiales, que no son más que las diferentes capitales que ha tenido el país en algún momento de su historia. Recorrerlas es entrar de lleno en la trayectoria de este reino a lo largo de los últimos siglos. Por supuesto, todas ellas constituyen las ciudades más bonitas de Marruecos.

Marrakech,  la ciudad más animada

Marrakech es una ciudad indispensable en todo viaje a Marruecos. Fundada en 1062 por los almorávides, fue capital entre 1071 y 1244, así como entre 1511 y 1554, durante las dinastías almorávide, almohade y saadí. Marrakech, la Ciudad Roja, es la más meridional de las grandes ciudades marroquíes. Alejada de Europa, interior y cercana al Sahara, un privilegiado lugar de paso de caravanas bereberes y campamento militar que terminó siendo capital.

 

 

Pero si por algo se conoce Marrakech es por su Medina. El corazón de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad, es un sinfín de laberínticas y bulliciosas calles donde se concentran comerciantes, artesanos, mezquitas, palacios y murallas. Perderse por sus callejuelas es la mejor manera de conocer este increíble lugar.

Marrakech tiene otros muchos atractivos, como el Palacio de la Bahía, la Mezquita Koutoubia o los Jardines de la Menara. En definitiva, visitando Marrakech entenderás por qué para mucha gente es la ciudad más bonita de Marruecos.

Marrakech

Marrakech

Fez, la capital cultural

En el corazón de Marruecos, en la ruta que une Rabat y Argel, se encuentra Fez, la denominada capital cultural del país. Fez fue capital de Marruecos en varias ocasiones, entre los siglos IX y X, entre los 1244 y 1554, en varias ocasiones en el siglo XVII y entre 1727 y 1912, cuando Rabat tomó el testigo.

Para visitar Fez necesitarás dos o tres días, ya que cuenta con un importante legado declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sin duda, su principal referente es la medina Fez-el-Bali, un gran barrio medieval del siglo IX que cuenta con un entramado de 9.000 calles donde perderse es lo más habitual. Está considerada el área peatonal más grande del mundo.

Los atractivos de Fez son innumerables: la mezquita Al Karaouine, la madrasa Attarine, el Palacio Real, los diferentes zocos, las puertas de la ciudad, las fuentes… Además, desde Fez podrás adentrarte en el desierto de Merzouga para pasar una noche en una jaima.

Fez Marruecos

Fez

Meknès, la bella desconocida

Meknès, o Mequinez, está a 60 kilómetros al oeste de Fez, camino de Rabat. Fue capital entre 1672 y 1727, lo que dejó un legado arquitectónico y urbanístico que le ha valido la declaración de Patrimonio de la Humanidad. El responsable del auge de la ciudad fue el sultán Mulay Ismaíl, quien estableció la capitalidad en Meknès y ordenó diseñar una ciudad a su antojo. 40 kilómetros de muralla, palacetes, puertas… El mausoleo con la tumba de Ismaíl está aquí.

A diferencia del resto de ciudades imperiales, Meknès es más tranquila. Su medina es mucho más digerible para el visitante que las de Marrakech o Fez. Pero si hay algo que impacta, eso es la Puerta Bab el-Mansour, de 1732 y considerada una de las más bonitas del mundo. Meknès te sorprenderá.

Meknès

Meknès

Rabat, la capital de Marruecos

Rabat es la capital de Marruecos desde 1912, cuando comenzó el Protectorado francés de Marruecos. Aun siendo la capital del país y teniendo el atractivo del océano Atlántico, Rabat es menos turística que las demás ciudades imperiales.

Rabat combina antigüedad y modernidad. Su principal monumento es la Torre Hassan, un minarete del siglo XII que estaba destinado a ser la torre más alta. A su lado, el mausoleo de Mohammed V, panteón real de mármol blanco donde reposan los restos de éste y de Hassan II, padre del actual rey. La Kasbah de los Udayas y la medina, con sus famosas murallas, son también dos lugares de especial interés en la capital marroquí.

Rabat

Rabat

La Mezquita de Casablanca

Seguramente sea la mezquita más majestuosa de Marruecos. La Mezquita de Hassan II de Casablanca impacta por su tamaño, siendo la segunda más grande del mundo tras la de La Meca. Tiene un minarete de 200 metros con un rayo láser que apunta hacia la ciudad santa. En el interior del templo, una sala con capacidad para 20.000 fieles y un techo retráctil que permite ver el cielo.

La Mezquita de Casablanca (1993) es la única de Marruecos que permite la entrada a los no musulmanes, una oportunidad magnífica para adentrarse en un lugar tan insigne para el islam. Llama la atención su ubicación, pegada al mar.

Mezquita de Casablanca

Mezquita de Casablanca

Tánger, en el estrecho de Gibraltar

Tánger es la ciudad más septentrional de Marruecos y, por ende, la más cercana a Europa. En pleno estrecho de Gibraltar, Tánger fue una ciudad codiciada a lo largo de la historia y ha estado en manos de diferentes imperios y países europeos.

Su cercanía a España, con puerto y aeropuerto internacionales, y su larga costa, hacen de Tánger una ciudad turística con toques multiculturales, gracias a su pasado europeo. Entre sus hitos imprescindibles destacan la Gran Mezquita, la medina, la plaza 9 de abril, el cabo Espartel y las Grutas de Hércules.

Playa del Tanger

Tanger

Ksar de Ait Ben Haddou

Uno de los lugares más mágicos de Marruecos es el ksar de Ait Ben Haddou. Un ksar es una ciudad fortificada, habitual en la zona sur del país. En su interior, Ait Ben Haddou esconde laberínticas calles y edificios de materiales tradicionales como el adobe, la madera o la paja. Es, además, un icono del cine. Allí se rodaron escenas de innumerables películas y series, como Lawrence de Arabia, Gladiator o Juego de tronos.

Pasar por el ksar de Ait Ben Haddou es además una genial idea para hacer algunas de las rutas más conocidas, como la Ruta de las Mil Kasbahs, la tradicional construcción marroquí de adobe tan común por esta zona.

Vista general de Ait Ben Haddou

Ksar de Ait Ben Haddou

Desiertos de Zagora y Merzouga

Hacer una excursión al desierto, o incluso dormir en el desierto, son dos planes que cualquiera que explora Marruecos debe incluir en su lista de deseos. Sin tener que acercarse hasta el lejano Sahara, desde Marrakech hay dos posibilidades más sencillas para vivir la sensación de las arenas: los desiertos de Zagora y de Merzouga.

El desierto de Zagora está a unos 360 kilómetros de Marrakech y tiene un carácter más bien rocoso. El desierto de Merzouga se encuentra a 560 kilómetros de Marrakech y cuenta con grandes dunas, algunas de más de 150 metros de altura. Al estar más alejado, ir a Merzouga es una excursión de tres días, entre trayectos y noche allí. Además de dormir, en ambos podrás hacer recorridos en camello o en quad.

Casa abandonada en el Desierto de Merzouga

Desierto de Merzouga

Chefchaouen, el pueblo azul de Marruecos

Situada en el interior de la zona norte de Marruecos, en las estribaciones del Rif, la pequeña ciudad de Chefchaouen o Chauen conserva la fisonomía medieval de sus calles al pie de las montañas. Esta población perteneció al Protectorado español de Marruecos y parte de su población sabe hablar castellano.

Chefchaouen se ha ganado el sobrenombre del pueblo azul de Marruecos, gracias a sus casas azuladas, que dan un aire pintoresco a la ciudad, y a su encantadora medina.

Chefchaouen

Chefchaouen

Essaouira (Esauira), meca del surf

Essaouira o Esauira es un histórico puerto atlántico convertido hoy en meca del windsurf gracias a sus majestuosas playas. Sin embargo, la ciudad conserva su legado histórico y su encanto portuario, con una hermosa medina mucho más relajada que la de las grandes ciudades.

Disfruta del mar en Essaouria

Essaouria

Cascadas de Ouzoud

No muy lejos de Marrakech se esconde un lugar mágico. Unas espectaculares cascadas de más de 100 metros de caída traen auténtica vida a esta zona del Alto Atlas. Las cascadas del Ouzoud son las más altas del norte de África, un espectáculo de agua y sonido que deja absorto al visitante que se acerca hasta aquí. Además, es posible bañarse en el río, algo muy de agradecer en los meses de verano.

Una vista general de las Cascadas de Ouzoud

Cascadas de Ouzoud

Volubilis, la antigua ciudad romana

El legado histórico de Marruecos es de tal calibre que incluso es posible encontrarse con importantes restos romanos. El yacimiento más famoso es el de Volubilis, una antigua ciudad romana situada 20 kilómetros al norte de Meknès, incluida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997.

Aunque la mitad del emplazamiento continúa sin excavarse, las ruinas de Volubilis permiten admirar restos del foro, las termas, el templo de Júpiter, el espectacular Arco de Caracalla o los impresionantes mosaicos, sin duda la joya de la antigua ciudad.

Volubilis

Volubilis

Gargantas del Todra y del Dadès

Otro de los lugares mágicos que se puede visitar desde Marrakech son las Gargantas del Todra y del Dadès. Ambas están entre los paisajes más espectaculares de Marruecos. Dos brechas que parten el Alto Atlas creando dos impactantes valles con paredes verticales de decenas de metros. De hecho, en la Garganta del Dadès está una de esas carreteras de vértigo, cuyas serpenteantes curvas son sinónimo de atracción para amanes de la conducción.

Si esta introducción con lo mejor de Marruecos te ha abierto el apetito, continúa consultando nuestros artículos de viajes sobre el maravilloso país alauita: consejos para viajar a Marruecos, qué comprar, qué comer y muchas otras ideas.

Garganta del Dades

Gargantas del Todra y del Dadès

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