La isla de Mallorca es un universo en sí misma. En 3.640 kilómetros cuadrados, con una distancia máxima de punta a punta de solo 100 kilómetros, logra crear al viajero la sensación de haber recorrido un territorio mucho más extenso, debido a su gran variedad de paisajes y entornos. De la ajetreada capital, Palma, a las calas salvajes del norte. De los complejos turísticos de la costa este a los pueblecitos perdidos en las montañas de la Sierra de Tramuntana o las villas agrícolas del Pla de Mallorca.

Mallorca es una isla con muchas caras, y eso también se refleja en sus pueblos. Desde enclaves de montaña con vistas espectaculares hasta pequeñas localidades costeras rodeadas de calas, cada zona ofrece una experiencia diferente. Por eso, antes de empezar tu ruta, lo mejor es tener claro qué tipo de viaje te apetece hacer.

  • En la Serra de Tramuntana (los más espectaculares y fotogénicos): Valldemossa, Deià, Sóller o Fornalutx concentran algunos de los paisajes más impresionantes de la isla. Aquí encontrarás pueblos de piedra, carreteras de curvas infinitas y miradores sobre el Mediterráneo. Son perfectos si buscas naturaleza, senderismo y ese aire bohemio tan característico del norte de Mallorca.
  • En el norte (historia, mar y grandes paisajes): Alcudia y Pollensa combinan el encanto medieval con la cercanía a algunas de las mejores playas de la isla. Son una excelente opción si quieres mezclar cultura, paseos por cascos históricos y escapadas al mar en un mismo día.
  • En el este y sureste (calas y tradición mediterránea): Manacor, Portocolom o Santanyí te llevan a una Mallorca más relajada, con antiguos pueblos marineros, mercados locales y acceso a algunas de las calas más bonitas de la isla. Ideal para quienes priorizan playa, gastronomía y ambiente tranquilo.
  • En el interior (la Mallorca más auténtica): Aunque menos conocida, la zona interior es perfecta para descubrir la esencia rural de la isla. Pueblos tranquilos, arquitectura tradicional y un ritmo de vida pausado que contrasta con la costa.

Si piensas salir de Palma o dejar de tomar el sol en la playa del hotel para salir a explorar, apunta: repasamos ahora en profundidad los pueblos con más encanto de Mallorca.

    1. Manarcor
    2. Portocolom
    3. Santanyi
    4. Alcudia
    5. Artà
    6. Capdepera
    7. Valldemossa
    8. Deià
    9. Sóller
    10. Pollensa
    11. Andraxt
    12. Estellenchs
    13. Banyalbufar
    14. Fornalutx
    15. Escorca
    16. Algunos pueblos menos turísticos
    17. Cómo plantear un itinerario en 3 o 4 días

    DESCUBRE LOS PUEBLOS MÁS BONITOS DE MALLORCA

    Manacor

    La costa sureste de Mallorca está repleta de antiguos pueblecitos y puertos pesqueros que se han transformando en auténticos centros turísticos de la isla. Merece la pena la capital de la comarca de Llevant, Manacor, segunda ciudad más poblada tras Palma y famosa por sus perlas y por ser el lugar de nacimiento del famoso tenista Rafael Nadal.

    En sus alrededores podemos visitar el poblado prehistórico talayótico de s’Hospitalet Vell y las impresionantes cuevas del Drach y dels Hams. Porto Cristo, a 12 kilómetros, es el puerto natural de la ciudad, con playa, un encantador paseo marítimo y su torre defensiva dels Falcons, del siglo XVI.

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    Portocolom

    Más hacia el sur, Portocolom –perteneciente al municipio de Felanitx- es un antiguo pueblo pesquero que debe su nombre a Cristóbal Colón, ya que hay una teoría que asegura que nació aquí. Los principales atractivos son su largo muelle y Cala Marçal, una playa de arena blanca que de 150 metros de longitud.

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    Santanyi

    Siguiendo nuestra ruta por la costa hacia el sur, llegaremos a Santanyi, un pueblo costero tradicional que se ha convertido en reclamo de numerosos artistas internacionales: su centro está lleno de pequeñas galerías y talleres de quienes se han afincado aquí. Sus dos grandes atractivos son el cercano Parque Natural de la isla de Cabrera (a una excursión en barco), y sus 48 kilómetros de costa llenos de encantadoras calas.

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    Alcudia

    Situada en una pequeña península al norte de la isla, la localidad de Alcudia es uno de los rincones más mágicos de Mallorca. Asomada a la bahía de Alcudia desde que fuera fundada por los fenicios, posee la única muralla conservada en su totalidad de toda Mallorca, y es que Alcudia fue azotada durante siglos por los ataques piratas. Merece la pena pasear por su centro para ver las antiguas Casas Señoriales de nobles y su mercado al aire libre. Y en las afueras, hay que visitar su anfiteatro de época romana –el más pequeño de España- y el Puerto de Alcudia.

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    Artà

    Bordeando la inmensa bahía de Alcudia hasta su otro extremo llegaremos hasta Artà, un histórico pueblo mallorquín en un valle de la Serra de Llevant. Entre sus atractivos está la fortaleza del siglo XVI del Santuari de Sant Salvador, con un hermoso jardín con vistas al pueblo; la ermita de Betlem, habitada por ermitaños hasta 2010, y el poblado talayótico de Ses Païsses. Los amantes del senderismo pueden elegir entre las rutas que ofrece el Parque natural de Llevant y la Vía Verde Manacor-Artà, un recorrido de 30 kilómetros que sigue la antigua vía del ferrocarril que unía ambas ciudades.

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    Capdepera

    Y en la punta noreste de la isla, no podemos perdernos Capdepera, un pueblecito medieval en torno a una colina dominada por un castillo. En su centro histórico destacan varias casas señoriales del siglo XIX, mientras que en los alrededores hay preciosas calas salvajes (Cala Mesquida), impresionantes cuevas (cuevas de Artà), una torre defensiva del siglo XIII (Torre de Canyamel) y hasta 40 yacimientos de la cultura talayot (Claper des Gegants). Y, por supuesto, el antiguo puerto pesquero de Cala Ratjada, con un faro del siglo XIX situado en la Punta de Capdepera, el extremo nororiental de la isla.

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    JOYAS PERDIDAS EN LA SIERRA DE TRAMUNTANA

    De entre todos los paisajes de Mallorca, el más sorprendente es sin duda el de la Sierra de Tramuntana, una cadena montañosa que extiende a lo largo de 90 kilómetros por toda la costa noroccidental de la isla con varios picos por encima de los 1.000 metros, con el Puig Major (1.445 metros) como techo. Hasta 20 pueblos se esconden, en perfecta armonía con la naturaleza, en esta región declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

    Valldemossa

    La encantadora Valldemossa, una villa con mucha historia que siempre ha atraído a pintores y artistas por su belleza. De ella dijo el compositor Chopin, tras pasar un invierno con su esposa, la escritora Georges Sand, que era el lugar más hermoso del mundo. Es obligatorio visitar la Cartuja de Valldemossa, monasterio construido sobre el antiguo palacio del rey Sancho I de Mallorca donde se alojó Chopin en 1838.

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    Valldemossa

    Deià

    Un poco más al norte encontramos Deià, otro lugar de cuento de hadas que ha sido un imán para todo tipo de artistas extranjeros, entre ellos el escritor inglés Robert Graves, quien vivió aquí hasta su muerte en 1985 (puede visitarse su casa-museo, Can Alluny). Otro personaje ligado al pueblo es el archiduque Lluís Salvador de Austria, un excéntrico noble enamorado de la isla que comenzaría a comprar terrenos y se establecería en la finca de Son Marroig, donde podemos visitar su casa-museo. En la possessió de Miramar, que el archiduque también compró y rehabilitó, encontramos un antiguo monasterio fundado por el filósofo y escritor Ramon Llull en 1276.

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    Deià

    Sóller

    La siguiente parada es Sóller, adonde es posible llegar desde Palma a través de túneles e impresionantes paisajes en un tren de 1912. Ubicado en el valle de las naranjas, así llamado por la abundancia de estos cítricos, en este bello municipio podemos coger el antiguo tranvía para llegar al Port de Sóller. Este se ha convertido en uno de los lugares de veraneo de moda por su combinación de playas y paseo marítimo con múltiples rutas de senderismo. Otra opción es ir en mini-crucero al cercano Torrent de Pareis o pasar el día en el cercano pueblo de Fortnalutx, considerado como uno de los pueblos más bonitos de España por el encanto rústico que aportan sus antiguas casas de piedra y estrechas calles adoquinadas.

    Soller
    Sóller

    Pollensa

    En el extremo norte de la sierra, no puede faltar una visita a Pollensa, el municipio más septentrional de la isla. Se trata de un pueblo medieval donde sin duda hay que subir a El Calvario –tras subir 360 escalones- y conocer la Plaza Mayor y su mercado tradicional. Y en los alrededores, hacer una visita a Puerto Pollensa, su mayor centro turístico, y a Cabo Formentor, la punta norte donde la Sierra de Tramuntana muere en el Mediterráneo.

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    Pollensa

    Andraxt

    Esta población, de la que siempre leerás que es la entrada a la Sierra de la Tramuntana, ofrece un casco histórico tranquilo a pesar de ser el centro cultural y administrativo de todo el municipio. Tiene poco más de siete mil habitantes por lo que aún ofrece calma en sus calles.

    No es necesario caminar mucho para visitar algunos de sus hitos monumentales. Entre ellos el magnífico castillo de Son Mas, actual sede del Ayuntamiento; y la iglesia de Santa María, del siglo XIII, que guarda joyas únicas en su interior como varios retablos barrocos y el cuadro ‘Quadre des Moros’, que representa el desembarco turco de 1578.

    Para palpar la historia a nivel de calle es recomendable recorrer el barrio des Pantaleu donde se ubica el edificio de la Curia, los molinos de sa Planeta y la torre defensiva de So na Gaiana. Si, además, tu visita coincide con el jueves, aprovecha para hacer la compra en el mercado.

    Andratx
    Andratx

    Estellenchs

    Situado en la Serra de Tramuntana, es el pueblo con menos habitantes de Mallorca, pues apenas tiene censadas 300 personas. Durante el invierno, y debido a su difícil acceso, suele ser el primero de los municipios de la isla en quedarse incomunicado si se desatan tormentas, porque son muy frecuentes las caídas de piedras y rocas a la carretera que obstaculizan el paso. Además de ser uno de esos pueblos bonitos de Mallorca que conservan la magia de antaño, tiene una bonita cala de aguas traslúcidas resguardada por un promontorio rocoso.

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    Estellenchs

    Además, tan importante como el patrimonio monumental es el natural, ya que Estellencs está rodeada de numerosas rutas senderistas. Algunas de ellas son el Camí Real, el Puig de Galatzó, la Bajada al Mar, la subida a la Mola d s’Esclop, la ruta de enlace (muy sencilla e idónea para hacerla en familia) y el GR21 o Ruta de la Piedra Seca. Todas te encantarán.

    Banyalbufar

    En la costa oeste de Mallorca, muy cerca de Estellencs, se alza esta coqueta localidad que cuenta con una ubicación privilegiada: la sierra de Tramuntana al fondo y, de frente, el mar Mediterráneo. Su nombre la define bien, ya que Banyalbufar es una mezcla de una palabra árabe y otra catalana que significa “enclavado en el mar”.

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    Banyalbufar

    Su escasa población, apenas sobrepasa los 500 habitantes, también invita al visitante a relajarse mientras deambula por sus calles y disfruta de las vistas desde cada rincón. Algunas visitas que debes apuntar en tu agenda son la posesión de La Baronia, el Café Bellavista (que ofrece unas preciosas panorámicas) y la torre de ses Ánimes erigida en el pasado con fines defensivos.

    El paseo por el pueblo hay que combinarlo con una visita a la playa, por ejemplo a la cala de Banyalbufar, a la que se accede bajando una escalera; al pintoresco puerto pesquero de Es Port des Canonge; y, por último, con una bodega para conocer el cultivo de Malvasía, una variedad que los viticultores están recuperando.

    OTROS PUEBLOS CON ENCANTO EN MALLORCA

    Todavía quedan otros muchos pueblos de Mallorca por descubrir y que tienen muchísimo encanto. A continuación, enumeramos algunos que no te debes perder en tu escapada turística a la isla balear:

    Fornalutx

    Fornalutx se encuentra muy cerca de Sóller, y hay quien asegura que es uno de los pueblos más bonitos de Mallorca. Desde luego, es una localidad con una larga historia que cuenta con una magnífica iglesia de estilo gótico construida en 1639. Es una delicia pasear por sus estrechas y adoquinadas calles y descubrir sus fachadas centenarias de piedra, pues no en vano es uno de los municipios mejor conservados de la isla. Su plaza principal está rodeada de algunos cafés y comercios tradicionales.

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    Fornalutx

    Escorca

    Esta pequeña localidad costera de Mallorca de poco más de 300 habitantes alberga, sin embargo, las cimas más elevadas de la Serra de Tramuntana, encabezadas por el Puig Major (1.445 metros). Además de registrar las temperaturas más extremas de Mallorca, con nieve en invierno, es el punto de partida de numerosas excursiones. En sus inmediaciones, se hallan el Santuario de Lluc, centro espiritual de la isla balear, y rincones tan impresionantes como la Cala Tuent, el Torrente de Pareis o La Calobra. Así que no olvides apuntar este nombre en la lista de los pueblos con encanto en Mallorca.

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    Cala Tuent en Escora

    Algunos pueblos menos turísticos: la Mallorca de los hornos de leña, los bancales y las plazas silenciosas

    Más allá de nombres ampliamente conocidos como Valldemossa o Sóller, Mallorca conserva pueblos donde el ritmo sigue marcado por los mercados semanales, los bares de plaza y la agricultura tradicional. Uno de ellos es Petra, en el interior de la isla, conocido por ser el lugar de nacimiento de fray Junípero Serra, fundador de varias misiones en California durante el siglo XVIII. Sus calles tranquilas, sus casas de piedra clara y sus bodegas tradicionales muestran una Mallorca rural alejada de las rutas más concurridas.

    Otro caso interesante es Maria de la Salut, en el Pla de Mallorca, rodeado de campos de cereal y molinos antiguos. Aquí el paisaje cambia por completo respecto a la costa: carreteras estrechas entre almendros, antiguas possessions mallorquinas y plazas donde todavía sobreviven hornos y cafés históricos. También merece una parada Sineu, cuyo mercado semanal —documentado desde el siglo XIV— sigue reuniendo productores agrícolas, artesanos y ganaderos en torno al antiguo núcleo medieval.

    En la Serra de Tramuntana, pueblos como Puigpunyent o Esporles conservan una atmósfera mucho más discreta que Deià o Valldemossa. En Esporles todavía se aprecia la huella de la antigua industria textil ligada a la lana y el agua de montaña, mientras que Puigpunyent aparece rodeado de pinares, antiguas fincas señoriales y caminos que ascienden hacia Galatzó, una de las posesiones históricas más importantes de Mallorca. Son lugares donde la isla muestra todavía una dimensión cotidiana y menos turística, especialmente fuera del verano.

    Cómo plantear un itinerario en 3 o 4 días: rutas entre puertos pesqueros, monasterios y carreteras de la Serra

    Mallorca permite organizar rutas muy distintas en pocos días gracias a una red de carreteras panorámicas que conecta pueblos de montaña, antiguos núcleos agrícolas y pequeños puertos mediterráneos en trayectos relativamente cortos. Para una escapada de tres o cuatro días, una buena opción es dividir la isla en zonas y evitar cambios constantes de alojamiento. La Serra de Tramuntana concentra algunos de los pueblos más espectaculares del artículo, como Valldemossa, Deià, Banyalbufar, Estellencs, Sóller o Fornalutx, unidos por la sinuosa MA-10, una carretera que atraviesa bancales de piedra seca, miradores sobre acantilados y bosques de encinas.

    El primer tramo puede dedicarse al oeste montañoso. Valldemossa permite recorrer la Cartuja donde pasaron el invierno Chopin y George Sand en 1838, mientras que Deià mantiene ese aire artístico ligado a Robert Graves y a las casas de piedra colgadas sobre el valle. Desde Sóller, el histórico tranvía conecta el centro modernista con el Port de Sóller, y en Fornalutx las callejuelas empedradas ascienden entre limoneros y fachadas cubiertas de buganvillas. Escorca, por su parte, funciona como puerta de acceso al monasterio de Lluc y a algunas de las rutas senderistas más conocidas de la isla.

    Otra jornada puede centrarse en el levante mallorquín, donde Artà, Capdepera y Portocolom muestran una Mallorca menos monumental y más vinculada al mar y a las antiguas torres defensivas. En Capdepera, el castillo medieval domina una llanura de almendros y antiguas rutas marítimas hacia Menorca, mientras que Portocolom conserva uno de los puertos naturales más amplios de la isla, todavía marcado por las tradicionales casetas de pescadores. Santanyí y sus alrededores permiten combinar mercado, arquitectura de marés dorado y calas como Cala Figuera o Cala Santanyí.

    Si se dispone de un cuarto día, el norte ofrece una ruta muy completa entre Alcúdia, Pollença y el cabo de Formentor. Alcúdia conserva el recinto amurallado medieval más completo de Mallorca, mientras que Pollença mezcla escalinatas barrocas, galerías de arte y plazas porticadas con ambiente pausado. Desde allí, la carretera hacia Formentor atraviesa algunos de los paisajes más reconocibles de la isla, entre pinares, curvas cerradas y miradores abiertos sobre el Mediterráneo.