Si hay una ciudad en la costa española que destaca por la variedad de opciones que ofrece esa es sin duda Benidorm. Está a los pies del Mediterráneo, en la denominada Costa Blanca. Benidorm es una de las ciudades que más plazas hoteleras tiene de España, junto con Madrid y Barcelona, lo que da una idea del empuje turístico de este destino. Un lugar ideal para disfrutar del mar, del sol, de un privilegiado clima y de su gran oferta turística. Es una ciudad que viene bien para programar unas vacaciones familiares o una escapada para disfrutar de su atractiva vida nocturna. Hablamos de Playas, calas, atracciones turísticas y un entorno natural, que harán de Benidorm una opción perfecta para planificar tus vacaciones.
- Balcón del Mediterráneo
- Playa de Levante
- Playa de Poniente
- La Cruz de Benidorm
- Cala de Finestrat
- Cala del tío Ximo
- Terra Mítica
- Aqualandia y Mundomar, ocio familiar
- De compras en Benidorm
- Qué visitar cerca de Benidorm
En el entorno de Benidorm, además, hay poblaciones que bien merecen una visita, porque aún conservan el encanto de las localidades pesqueras de antaño. A continuación, enumeramos algunos de los lugares imprescindibles y algunas de las cosas que ver y hacer en Benidorm para disfrutar de una escapada turística al conocido como ‘Nueva York del Mediterráneo’.
Qué ver en Benidorm: imprescindibles
Benidorm es mucho más que sus dos grandes playas y su famoso skyline. Para descubrir la ciudad hay que acercarse también a su origen marinero, perderse por las calles del casco antiguo y asomarse al Mediterráneo desde sus miradores. Entre los imprescindibles están el Balcón del Mediterráneo, la playa de Levante, la playa de Poniente, la Cala del Tío Ximo y la Cala de Finestrat.
A estos lugares hay que sumar la Cruz de Benidorm, uno de los mejores miradores de la Costa Blanca; el casco histórico, que conserva el trazado de la antigua villa de pescadores; la avenida del Mediterráneo, gran eje de la ciudad moderna; y el paseo marítimo de Poniente, especialmente agradable al atardecer. Si se dispone de más tiempo, la isla de Benidorm y las excursiones a Altea, Guadalest o Villajoyosa completan una panorámica mucho más variada de este rincón de Alicante.
Casco histórico de Benidorm
Entre las playas de Levante y Poniente, sobre el cerro de Canfali, se conserva el núcleo que permite entender cómo era Benidorm antes de convertirse en uno de los grandes destinos turísticos del Mediterráneo. El casco antiguo está formado por un entramado de calles estrechas, escaleras y pequeñas plazas que ascienden hacia la iglesia de San Jaime y Santa Ana, reconocible por sus dos cúpulas azules. El templo, construido en el siglo XVIII sobre los restos de una antigua ermita, guarda en su interior la imagen de la Virgen del Sufragio, patrona de la ciudad.
Desde la iglesia se puede continuar hacia la plaza del Castillo y el Balcón del Mediterráneo, situado en el extremo del promontorio. Allí, en las noches veraniegas, se respira siempre un agradable ambiente, con sus tradicionales pintores y caricaturistas apostados en la plaza. Por el camino aparecen algunos de los rincones más agradables del centro, con fachadas blancas, balcones de hierro, tiendas de artesanía, heladerías y bares donde detenerse a tomar unas tapas. En la parte baja, el Parque de Elche y la pequeña playa del Mal Pas completan este recorrido entre el Benidorm marinero y el turístico.
Lo más interesante es recorrerlo sin prisa y dejar que las calles vayan conduciendo hacia el mar. Desde lo alto del cerro, la panorámica resume perfectamente la transformación de Benidorm: hacia un lado se extiende la playa de Levante rodeada de grandes edificios; hacia el otro, la larga playa de Poniente y, frente a ambas, el Mediterráneo abierto.
Balcón del Mediterráneo
También conocido como el mirador del Castillo, el Balcón del Mediterráneo es uno de los espacios emblemáticos del casco antiguo de la localidad y una de las visitas obligadas en Benidorm. Hace frontera entre las dos playas principales de la localidad, la de Poniente y la de Levante, y permite disfrutar de unas bonitas vistas de la bahía y del skyline de la ciudad. Estamos ante una singular construcción, rematada con una balaustrada de piedra blanca, que se ha convertido en un atractivo turístico inevitable, tanto de día como de noche.

Playa de Levante
Animada y bulliciosa, la playa de Levante es una de las playas más concurridas de Benidorm. Cuenta con más de 2 kilómetros de dorada y fina arena y una anchura media de 55 metros. Tiene todos los servicios imaginables y junto a la playa discurre un animado paseo marítimo jalonado de restaurantes y tiendas. Es un destino muy atractivo para disfrutar del sol y del baño, porque, además, cuenta con el reconocimiento de la bandera azul desde 1987.

Playa de Poniente
Es la playa más extensa de Benidorm, con más de 3 kilómetros de longitud y una anchura media de 74 metros. Y, aunque tiene unas infraestructuras similares a las de la playa de Levante, la de Poniente suele estar más orientada a un turismo familiar. Aquí el mar es tranquilo y el oleaje, moderado. Como su playa hermana, cuenta con un paseo marítimo en el que abundan los restaurantes, los bares y las tiendas de recuerdos y artesanía. También tiene bandera azul desde 1987.

Paseo Marítimo de Poniente
La playa de Poniente no termina en la arena: su verdadero complemento es el largo paseo marítimo que la acompaña y que permite recorrer buena parte del litoral occidental de Benidorm junto al Mediterráneo. Es una zona especialmente agradable para caminar al final de la tarde, cuando el sol cae sobre el mar y las fachadas de los edificios empiezan a teñirse de tonos dorados. A diferencia del ambiente más bullicioso de Levante, aquí predominan una atmósfera algo más relajada y un público familiar.
El paseo está jalonado por terrazas, restaurantes, heladerías y chiringuitos, por lo que resulta fácil convertir una caminata en un plan de varias horas: baño por la mañana, comida frente al mar y paseo al atardecer. Su trazado permite contemplar además la evolución arquitectónica de Benidorm, desde las construcciones más bajas próximas al casco antiguo hasta las grandes torres que dominan la línea de costa.
Una de las mejores opciones es recorrer un tramo sin rumbo fijo y terminar junto al centro histórico, donde el paseo enlaza con el entorno del Parque de Elche y el puerto deportivo. Desde allí se puede subir hasta el Balcón del Mediterráneo o continuar por las calles del casco antiguo para cenar o tomar algo. Es, en definitiva, uno de los lugares donde mejor se percibe la dimensión mediterránea de Benidorm.
La Cruz de Benidorm
Situado en lo alto del Parque Natural de Sierra Helada, el mirador de la célebre Cruz de Benidorm brinda una estampa espectacular sobre el Mediterráneo. Se puede acceder en coche o en una caminata relativamente sencilla de unos 45 minutos. La cruz del mirador se colocó en 1961 “para redimir la ciudad de sus pecados”, ya que aquel año se autorizó el uso del bikini en las playas. La cruz original era de madera y hubo que reemplazarla en 1975 tras ser destruida por un temporal.

Isla de Benidorm
Frente a la bahía aparece una silueta rocosa que forma parte inseparable del paisaje de la ciudad: la isla de Benidorm. Situada a unos 3,5 kilómetros de la costa, este pequeño islote deshabitado se puede visitar mediante excursiones en barco que parten del puerto y de otros puntos del litoral. La travesía dura aproximadamente 20 minutos y permite contemplar desde el mar una perspectiva completamente diferente del skyline de Benidorm.
La isla es especialmente interesante para quienes quieran combinar excursión y naturaleza. Sus aguas transparentes albergan fondos rocosos donde es habitual practicar snorkel y buceo, mientras que las embarcaciones turísticas permiten acercarse a los acantilados y observar la abundante vida marina de la zona. Una vez en tierra, existe un pequeño recorrido por el islote hasta alcanzar sus zonas más elevadas, desde donde se obtiene una panorámica privilegiada de la costa y de las montañas del entorno.
Una de las curiosidades más conocidas es su relación con la isla de Tabarca y con las leyendas locales: tradicionalmente se cuenta que la isla de Benidorm es el fragmento de la cercana Sierra Helada que quedó separado del continente. Sea cual sea la explicación que prefiramos, lo cierto es que constituye uno de los mejores contrapuntos a la imagen urbana de Benidorm: durante unas horas, los rascacielos quedan atrás y el horizonte lo ocupan únicamente el mar, la roca y la costa.
Avenida del Mediterráneo
La avenida del Mediterráneo es una de las grandes arterias de Benidorm y permite comprender mejor la dimensión turística de la ciudad. Se extiende en paralelo a la playa de Levante desde las inmediaciones del casco antiguo hacia la zona de Rincón de Loix, entre hoteles, restaurantes, tiendas, bares y locales de ocio. Es una de las calles que mejor representa esa imagen de Benidorm abierta, internacional y permanentemente animada que le ha valido el sobrenombre de ‘Nueva York del Mediterráneo’.
Aunque no hay monumentos concretos que visitar, la avenida merece recorrerse para experimentar el ambiente internacional y desenfadado de la ciudad. Durante el día concentra buena parte de la actividad comercial y turística; por la noche, sus terrazas, pubs y locales de ocio prolongan la animación de la playa de Levante. También es una referencia práctica para moverse entre el centro y la zona oriental de Benidorm.
Su tramo próximo al mar resulta especialmente agradable para combinar un paseo con una parada en alguna de las numerosas terrazas. Además, desde aquí parten algunas de las calles que conducen hacia la playa y hacia el casco antiguo, por lo que puede incorporarse fácilmente a cualquier recorrido a pie por Benidorm.
Cala de Finestrat
Con 300 metros de longitud y una anchura media de 75 metros, la bonita cala de Finestrat está situada a unos 3 kilómetros del centro de Benidorm. Su arena es fina y dorada y sus aguas, mansas y cristalinas. Presidida por el célebre Xoriguer, una gran cresta rocosa que marca el límite de la playa, esta cala tiene mucho encanto y también cuenta con el distintivo de bandera azul desde 1987. Hay zonas infantiles de juego, comercios y restaurantes en su entorno y ofrece una amplia variedad de actividades náuticas.

Cala del tío Ximo
Escondida entre escarpados acantilados, al pie del P.N. de la Sierra Helada (Serra Gelada, en valenciano), la cala del tío Ximo es un lugar ideal para escabullirse de los lugares más concurridos de Benidorm y disfrutar del mar en plena naturaleza. Apenas tiene 60 metros de longitud y combina su arena fina y su zona de rocas con sus aguas cristalinas. Es un destino muy adecuado para la práctica del esnórquel y disfrutar de un maravilloso fondo marino.

Terra Mítica
Uno de los destinos turísticos más populares es Terra Mítica, un parque temático de atracciones en el que se puede aprender de las grandes civilizaciones (griega, egipcia, romana…) de una forma muy divertida. Si te gustan las emociones fuertes, éste es tu lugar.
Aqualandia y Mundomar, ocio familiar
Si lo que te gusta es disfrutar con el agua, dirige tus pasos a Aqualandia Benidorm, un lugar ideal para refrescarse en los calurosos días de verano. Es uno de los sitios que hay que visitar en Benidorm, porque este parque, que tiene el tobogán más alto de Europa, cuenta con 15 grandes atracciones adaptadas para todas las edades. Benidorm también tiene un cuidado parque de animales, Mundomar, pensado para que los más pequeños –y no tanto–, puedan compartir espacio con numerosas especies de mamíferos, aves y reptiles. También hay espectáculos y, si te atreves, podrás nadar con leones marinos y delfines.
De compras en Benidorm
Benidorm tiene un clima espectacular con escasas precipitaciones, pero este importante destino de vacaciones también tiene un plan B cuando el mal tiempo aparece, porque hay muchas cosas que hacer en Benidorm si llueve. No olvides disfrutar del shopping en el Centro Comercial de Benidorm, de sus cines de estreno, de su divertido “escape room” y hasta de sus museos. Porque aquí nunca para la diversión. Benidorm es así.
Qué visitar cerca de Benidorm
En los alrededores de Benidorm hay destinos muy peculiares e interesantes que bien merecen una excursión. Se puede disfrutar de pueblos encantadores que guardan aún la esencia de su origen marinero, de parques naturales y de playas magníficas. Todo salpicado a lo largo de la Costa Blanca.
Altea
Situado en una pendiente de la costa, entre Benidorm y Calpe, Altea es el típico pueblo del Mediterráneo que invita a transitar por sus calles y contemplar sus cuidadas casas blancas con balcones en hierro forjado. Es una localidad mucho más tranquila que Benidorm. Cuenta con muchas tiendas de artesanía y simpáticas terrazas. Si puedes, no dejes de visitar la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, con sus curiosas cúpulas azules repletas de azulejos levantinos.

Calpe
Custodiado por el impresionante Peñón de Ifach, un monte de roca caliza de 320 metros de altitud, Calpe es un pueblo muy pintoresco con una larga historia por la que han transitado muchas culturas. Todavía conserva ruinas romanas en sus Baños de la Reina y restos de una antigua muralla árabe. Está a 21 kilómetros de Benidorm y es un lugar perfecto para disfrutar de una escapada de arqueología, cultura, historia, playa y gastronomía.

Isla de Tabarca
Es la única isla habitada de la Comunidad Valenciana y forma parte de un pequeño archipiélago junto con los islotes de La Cantera, La Galera y La Nao. Antiguo refugio de piratas berberiscos, el casco urbano de Tabarca está delimitado por unas murallas que mandó levantar Carlos III y que han sido declaradas Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural. Su puerto marinero tiene una gran oferta gastronómica. No olvides probar su tradicional “caldero”.

Guadalest
Incluido dentro de la lista de ‘Los pueblos más bonitos de España’, Guadalest es un enclave de origen medieval de poco más de 200 habitantes. Está asentado sobre un acantilado de piedra caliza a 500 metros sobre el nivel del mar. Para llegar hasta su célebre castillo de San José (Castell de Guadalest), del siglo XI, debes pasar por un túnel tallado en la roca. Desde las murallas de la fortaleza, las vistas son de vértigo.

Villajoyosa
Conocida popularmente como La Vila, cuyo significado es alegría, Villajoyosa rezuma animación en todo su entramado urbano. Las fachadas de sus casas están pintadas de alegres colores, lo que le otorga una estampa peculiar y pintoresca. Es un antiguo pueblo de pescadores célebre por su fiesta de Moros y Cristianos, declaradas de Interés Turístico Internacional, que se celebran desde el siglo XVII en honor de Santa Marta, su patrona.

Fuentes del Algar
A 16 kilómetros de Benidorm, concretamente en Callosa d’en Sarrià (Callosa de Ensarriá, en castellano), se encuentra este conjunto de fabulosas cascadas naturales conectado por canales y ríos. Las Fuentes del Algar están en un paraje natural de ensueño y de gran riqueza ecológica, por lo que es un destino muy recomendable para hacer una escapada turística desde Benidorm y disfrutar de un buen baño. Eso sí, debes ser valiente, porque el agua, al venir directamente de la montaña, está francamente fría.

Faro de Albir
Entre Benidorm y Altea, concretamente en la localidad de L’Alfàs del Pi (Alfaz del Pi , en castellano), se encuentra el faro de Albir, en pleno Parque Natural de la Sierra Helada. Es el único de la Comunidad Valenciana que se sigue usando como señal marítima, y también acoge un centro de interpretación. La ascensión al faro se hace en unos 45 minutos por un camino asfaltado. La recompensa es segura, ya que desde aquí hay unas vistas increíbles sobre el Mediterráneo.

Qué hacer en Benidorm según tu tipo de viaje
Si buscas playa, las opciones más evidentes son Levante y Poniente, dos arenales urbanos muy diferentes entre sí. Levante concentra más ambiente, deportes acuáticos y movimiento, mientras que Poniente ofrece un entorno algo más tranquilo y familiar. Para cambiar completamente de escenario, la cala del Tío Ximo es una pequeña bahía entre acantilados especialmente apropiada para nadar y practicar snorkel.
Si viajas en familia, Benidorm permite combinar jornadas de playa con parques de ocio como Terra Mítica, Aqualandia y Mundomar, además de excursiones en barco a la isla. Para un plan más tranquilo, el casco histórico, el puerto y los paseos marítimos permiten organizar una jornada sin necesidad de grandes desplazamientos. También la cercana Villajoyosa o las Fuentes del Algar son buenas excursiones de medio día.
Si buscas fiesta, el entorno de Levante y la avenida del Mediterráneo concentran buena parte de la oferta nocturna, desde pubs y bares musicales hasta discotecas y grandes salas de espectáculos frecuentadas por locales y turistas desenfrenados. En cambio, si lo que quieres es desconectar, conviene alejarse del centro turístico: la cala del Tío Ximo, la Sierra Helada, la Cruz de Benidorm o incluso una escapada a Altea ofrecen una versión mucho más pausada de la Costa Blanca.
Para un viaje cultural, el casco antiguo es el mejor punto de partida: la iglesia de San Jaime y Santa Ana, el Balcón del Mediterráneo, el puerto y los restos del antiguo Benidorm marinero permiten descubrir la historia de la ciudad antes del gran desarrollo turístico que comenzó en los años 60. Y para completar la experiencia, localidades como Altea, Guadalest y Villajoyosa ofrecen patrimonio interesante, arquitectura de pueblo marinero y tradiciones, como la fiesta anual de Moros y Cristianos de Villajoyosa, a la escapada.
