Mozart sentía tanto afecto por Praga que aseguraba que su orquesta estaba en esta ciudad. Y aquí se alojó, en este edificio conocido como la Casa del Ángel Dorado, que hoy es el Barceló Old Town Praha (segundo establecimiento del grupo Barceló en la capital checa). Este acogedor hotel boutique, en pleno corazón histórico de la ciudad, puede presumir de ilustres huéspedes. Mozart durmió aquí, así como las reinas de Dinamarca y Grecia. Nada más traspasar el recio portón sobre el que cuelga el ángel dorado que daba nombre a la casa, cada detalle está afinado en esta orquestada rehabilitación arquitectónica, premiada por el esmero con que se ha hecho. El Old Town Praha es un elegante palacete del siglo XVII de fachada neoclásica (se rehizo en el XIX). En la época medieval, los templarios se reunían en su laberíntico sótano, que hoy, lleno de encanto y misterio, como la ciudad misma, está a punto de estrenarse como local de copas.
El primer lujo de este hotel, de categoría Premium, es su ubicación privilegiada: está situado en la céntrica calle Celetná, enfrente del edificio cubista de la Madonna Negra, al lado de la medieval Torre de la Pólvora y a escasos cinco minutos andando de la Plaza de la Ciudad Vieja. En sus 62 habitaciones cala el espíritu de esta ciudad hechicera. A la mayoría se accede desde el patio, circunvalado por corredores acristalados desde los que se aprecia el lobby, moderno y acogedor, con cerramientos de cristal, junto a The South Lounge, un bar muy 'chic'. Las habitaciones, de cinco categorías, son de estructura diferente por las exigencias del edificio. Los muebles modernos y la última tecnología conviven con los suelos originales de madera o cerámica y con los altos techos y ventanales. Todo resulta armonioso y relajante. Si se buscan habitaciones tan románticas como Praga misma, las abuhardilladas con vigas a la vista son un sueño; alguna, como la 508, tiene una terraza sobre el mar de torres y campanarios. Otras resultan espectaculares, como la Gran Suite Zlaty Andêl, de 110 m2, concebida como un loft. Barceló también ha mimado la gastronomía.
El restaurante Zlaty Andêl Fusion, abierto desde la calle, presenta una cocina de fusión internacional, de influencia francesa, con platos como la terrina de foie con mermelada de higos, reducción de Oporto y brioche de almendras. Para bajar calorías, un paseo nocturno por la ciudad iluminada para volver luego al Barceló Old Town, con esa sensación única que produce saber que se amanecerá rodeado de comodidades pero transportado unos siglos atrás.