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La Geria, ruta de los vinos canarios

El Valle de La Geria, una inmensa extensión de ceniza volcánica situada al suroeste de la isla, hace suyos cinco de los siete municipios que componen Lanzarote. Su cercanía al Parque Nacional de Timanfaya, visible por el fuerte contraste del color de sus suelos, recuerda las dramáticas erupciones que a principios del siglo XVIII cambiaron para siempre la orografía interior. También pone de relieve la asombrosa capacidad de adaptación de la población conejera, la cual ideó un ingenioso sistema de cultivo basado en hoyos —o gerias— que hoy permite una profusa producción vinícola en la zona. Dan fe de ello las numerosísimas bodegas que pueblan los alrededores de la LZ-30 —la modesta carretera que parte en dos el valle—, las cuales son responsables de que actualmente La Geria sea, ante todo, sinónimo de vino. Como un land art improvisado, los campos de vides, a la manera genuinamente canaria, confieren al espacio un aire onírico. Reconocido en 1987 como Área Protegida, y en 1994 como Espacio Natural, el Valle de La Geria también acoge desde 2011 la celebración del Festival Sonidos Líquidos: una creación local enfocada a la promoción del vino autóctono a través del disfrute de música alternativa al aire libre.

Los orígenes de la Geria vinícola

Durante mucho tiempo el Valle de La Geria fue un lugar dedicado exclusivamente a la cosecha del cereal. No sería sino hasta las erupciones del cercano Timanfaya entre 1730 y 1736 cuando los agricultores conejeros se verían obligados a idear una nueva forma de sembrar aquella tierra repentinamente baldía. De un modo un tanto casual, en 1775 se abrió allí la Bodega El Grifo, todavía hoy en funcionamiento como la más antigua de Lanzarote. Sería sólo cuestión de tiempo que otras tantas hicieran lo mismo.

Todas estas bodegas pusieron en marcha un método de cultivo de la vid único en el mundo, el cual hizo posible que, de una tierra yerma y calcinada, naciese un vino generoso y refinado. La solución se encontró en la geria: un hoyo con forma de embudo que, excavado en las gruesas capas de picón —o cenizas volcánicas—, permite llegar a tierra fértil mientras se retiene la humedad del rocío. Estos profundos hoyos y los muros de piedra seca construidos a su alrededor servirían de cobijo frente a los vientos alisios constantes en la isla.

Hilera tras hilera, estas perfectas oquedades, teñidas de verde, ocre y negro, terminaron por dibujar un patrón único en el suelo. Con el tiempo, tan sólo las bodegas y algunos edificios agrícolas han permanecido en La Geria, desperdigados en perfecta sintonía con un paisaje de conos volcánicos, lagos de lava y misteriosas cuevas.

Una ruta por las bodegas de La Geria

Dicen que una visita a Lanzarote debe incluir, obligatoriamente, un paseo por el Valle de La Geria. Esto se debe a varias razones: una de ellas es su situación vecina con Timanfaya y con el triángulo paisajístico de las Salinas de Janubio, Los Hervideros y el Charco de los Ciclos. La otra, y más importante, es su ruta de vinos canarios, con la posibilidad de visitar los viñedos que hasta casi veinte bodegas de la zona abren de par en par al turista curioso.

Se trata de bodegas prestigiosas que han cosechado desde hace siglos la variedad más preciada del archipiélago canario, la malvasía volcánica: un tipo de uva, originaria de Grecia, que en su día llegó a seducir hasta al mismísimo Shakespeare, tal y como se constata en su conocida obra de teatro Enrique IV. La zona produce mayoritariamente vinos blancos, ya sean secos, semisecos, dulces, semidulces, licores, crianzas o espumosos.

El itinerario se concentra alrededor de la LZ-30, entre los pueblos de Uga y Mozaga, por lo que su recorrido puede realizarse tanto de norte a sur como viceversa. Sin embargo, recomendamos comenzar desde Uga por acoger las mañanas de sábado un fantástico mercadillo agrícola que sirve como perfecta antesala del vino. La Geria (abierta de 09:00 a 18:00) y Rubicón (de 10:30 a 20:30) son las dos primeras bodegas que encontramos a nuestro paso, enfrentadas a ambos lados de la carretera. La primera, construida a finales del siglo XIX por la familia Rijo, es una de las más antiguas de Lanzarote, y desde luego la más visitada de España —300.000 visitas al año—. Además de ofrecer vistas únicas del Parque Nacional de Timanfaya, cada día celebran visitas guiadas por sus viñedos, con un recorrido minucioso por la historia de La Geria, el trabajo diario del viticultor, los espacios de la bodega, y una cata final de sus mejores caldos.

En dirección Masdache, un pequeño pueblo cuyas casas parecen estar incrustadas en la lava, encontramos otras dos bodegas de renombre. Vega de Yuco (de 08:00 a 16:00), con apenas veinte años de vida, pero con un delicadísimo malvasía seco en sus haberes; y en contraste Bodegas El Grifo (10:30 a 18:00), la instalación vitivinícola más antigua de Canarias. Además del paseo tradicional que ofrece por sus bicentenarios viñedos, también acoge un Museo del Vino en donde es posible contemplar antiguos instrumentos vitivinícolas en un entorno de arquitectura tradicional canaria.

Dejando atrás Masdache, la Bodega Los Bermejos aguarda a un lado del camino, muy cerca del pueblito de El Islote. Entre sus vinos, es posible degustar no sólo malvasía, sino también moscatel, Diego seco blanco y tintos de maceración carbónica. La ruta finaliza en el Monumento al Campesino, en el pueblo de Mogaza, que el artista canario César Manrique modeló a fin de rendir homenaje a la labor de siglos realizada por los agricultores de Lanzarote.

Información de interés

  • Cómo llegar: En coche: Carretera LZ-30.
  •  Horario:
    • Mercado Municipal de Uga: Sábados y Domingos, 10:00h a 14:00h.
    • Visitas Bodega La Geria:
      • Lunes a viernes, a las 13:00h ruta guiada en español; y a las 14:00h en inglés.
      • Los martes se organiza una ruta de senderismo en el entorno de La Geria.
    • Visitas Museo del Vino El Grifo: Todos los días, de 10:30h a 18:00h.

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