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La Rambla, el paseo más emblemático de Barcelona

Si quieres tomar el pulso a una ciudad tan cosmopolita como Barcelona debes dirigirte al paseo de La Rambla, que discurre entre la Plaza de Catalunya y el Port Vell (o puerto Viejo). En poco más de un kilómetro recorrerás una amplia calle peatonal donde comparten espacio los vecinos y los visitantes, los artistas callejeros animan con su música y los puestos hacen que te detengas a curiosear de vez en cuando. Se encuentra dividida en varios tramos y ese es el motivo por el que muchos la conocen como Las Ramblas. De este modo, puedes recorrer las ramblas de Canaletas, de los Estudios, de San José (o de las Flores), de los Capuchinos (conocida también como del Centro) y de Santa Mónica.

Una vida animada desde sus inicios

Para conocer su trayectoria vital hay que remontarse a la época romana cuando la antigua Barcino (que era el nombre que tenía la ciudad condal en aquel momento) se hallaba entre dos rieras o lechos de aguas pluviales: el del Torrent de l’Olla y el de Sant Miquel (actual Rambla). De hecho, el nombre de rambla hace referencia a ese rasgo de senda por la que baja un torrente. Este improvisado camino cuando se secaba era aprovechado por los campesinos y pastores para trasladarse de un lado a otro. En la Edad Media, con la construcción de la murallas del Raval, el agua fue desviada y esas sendas aprovechadas para otros usos, lo que pudo ser el inicio de Las Ramblas como un paseo.

De ser un lugar poco concurrido, se convirtió en el siglo XV en una zona para pasear y con lugares de interés como la Plaza de la Boquería, donde se realizaban las ejecuciones, un acto festivo para la población. Con el transcurso del tiempo y con una ciudad cada vez más saturada, este lugar se convirtió en una opción donde levantar edificios religiosos y mansiones como el Palau de la Virreina y el de Moja. Durante la guerra entre carlistas y liberales, muchos de esos conventos fueron quemados y otros desamortizados posteriormente. Pero no todo fue negativo, ya que esos terrenos expropiados sirvieron para construir espacios tan emblemáticos como La Boquería o el Liceo.

Otro momento digno de mencionar y que aporta personalidad a La Rambla fue la siembra, en 1836, de los árboles (plátanos) que darían sombra a este bulevar. También comenzó la venta de flores, un elemento que también identificamos con esta monumental vía. En siglos más cercanos, La Rambla acaparó la atención de la bohemia de la ciudad, y muchos personajes ilustres acudían a la misma en busca de inspiración. Algunos de estos artistas, como Antoni Gaudí, incluso puso su granito de arena diseñando las farolas de la Plaza Real y el Palau Güell, y García Lorca inspiró Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores en las floristas de Las Ramblas.

La fuente de Canaletas y otros elementos de La Rambla

Esta avenida llena de vida –y que no para durante las 24 horas– también puede ser una fuente de inspiración para el viajero que se acerca a Barcelona. Además de caminar, comprar unas flores o tomar algo en las cafeterías situadas a ambos lados, también se pueden visitar decenas de atractivos situados junto a la misma. Comienza en la Plaza de Catalunya y detente para observar la fuente de Canaletas, construida en hierro y donde los seguidores del FC Barcelona suelen celebrar las victorias de su equipo.

El histórico Mercado de la Boquería es una visita obligada por su animado ambiente. Merece la pena llegar temprano para poder disfrutar de su ambiente más auténtico antes de que sea invadido por el turismo. Es un buen lugar para conocer los productos típicos y para tapear a media mañana. Si eres un enamorado de la cultura no debes desaprovechar la oportunidad de asistir a algún espectáculo en el Gran Teatro del Liceu, por donde han pasado los mejores tenores del mundo. Justo enfrente, se sitúa el Café de L’Ópera de Barcelona, un local donde dar un salto en el tiempo y sentir el ambiente de tertulia que reinaba a principios del siglo XX.

Algunas fachadas que te llamarán la atención en La Rambla y a las que deberías dedicarles algo de tiempo son la de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, cuyos rasgos modernistas se los debe al arquitecto Josep Domènech i Estapà. A pie de calle y haciendo esquina se encuentra uno de los negocios más antiguos, la Farmacia Nadal, que luce en su entrada unos bonitos mosaicos policromados. Otros comercios que atraen por su fachada y simbología son la Casa Beethoven, donde se venden partituras, y Casa Bruno Cuadros, antigua tienda de paraguas, sombrillas y abanicos del comerciante Bruno Cuadros i Vidal y hoy sucursal de un banco. También muy singular es el palacio de la Virreina, llamado así porque lo mandó construir un virrey de Perú al regresar a la península. Actualmente acoge exposiciones temporales, por lo que puedes entrar a curiosear a su patio central.

Aunque no está en la misma rambla, merece la pena acercarse al Palacio Güell, una de las primeras viviendas que diseñó Gaudí en Barcelona. Por supuesto, tampoco podemos obviar el mosaico de Miró y, al final del paseo, el monumento a Colón, que cuenta con un ascensor en el interior de la columna que te lleva a los pies del navegante y desde donde se puede observar una extensa panorámica de la capital.

Museos desde La Rambla

Si pasear por esta avenida es una lección cultural, no lo es menos visitar algunos de los museos ubicados en sus alrededores. El primero de ellos, el Museo de la Erótica, es uno de los más originales y puede resultar una divertida experiencia por lo inusual del mismo. En el exterior te espera Marilyn Monroe, con su vaporoso vestido blanco, y en el interior una colección formada por más de 800 objetos relacionados con la sensualidad. El otro gran espacio es el Museo de Cera, donde habita el espíritu de decenas de personajes históricos. Te sorprenderá el realismo de las figuras.

Información de interés

Cómo llegar a La Rambla

  • En Metro: Línea 3 (estación Drassanes. Liceu y Catalunya)

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