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La Rambla, el paseo más emblemático de Barcelona

Si quieres tomar el pulso a una ciudad tan cosmopolita como Barcelona debes dirigirte al paseo de La Rambla, que discurre entre la Plaza de Catalunya y el Port Vell (o puerto Viejo). En poco más de un kilómetro recorrerás una amplia calle peatonal donde comparten espacio los vecinos y los visitantes, donde los artistas callejeros animan con su música y que está jalonada por unos puestos de prensa y flores que hacen que te detengas a curiosear de vez en cuando. Se encuentra dividida en seis tramos y ése es el motivo por el que muchos la conocen como Las Ramblas. De este modo, puedes recorrer las ramblas de Canaletas, de los Estudios, de Sant Josep (o de las Flores), de los Capuchinos (conocida también como del Centro) y de Santa Mónica, hasta desembocar en la Rambla del Mar.

Partes en las que se divide la Rambla

La Rambla recibe, en sus diferentes tramos, una nomenclatura distinta. Si tomamos como punto de partida la plaza de Cataluña y vamos en dirección al mar, nos encontraremos, por orden de aparición, con los siguientes espacios, cada uno con su particularidad:

  • Rambla de Canaletas. Es el tramo más alto de Las Ramblas y recibe esta denominación por su célebre fuente. Es en este espacio donde el Barça celebra sus victorias y, claro, existe la leyenda de que quien bebe de esta fuente regresa de nuevo a Barcelona. Si bajamos este tramo, nos encontraremos en el lado derecho con la calle Bonsuccés, que nos conduce directamente al Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) y al Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Por el lado contrario, llegaremos a la calle de Santa Anna, que desemboca en una zona de compras en torno a la avenida del Portal del Ángel.
  • Rambla de los Estudios. También conocida como Rambla de los Pájaros, estuvo ocupada, en el siglo XIV, por unas murallas que cerraban esta parte de las Ramblas. En el siglo XVI, se levantó el edificio de Estudio General o Universidad que perdió sus usos y acabó siendo un cuartel, hasta acabar derruido en 1843. Aquí se encuentra la iglesia de Belén, que en su origen era de los jesuitas, y que, tras un aparatoso incendio en el año 1671, fue reconstruida tal como la vemos hoy. En el lado izquierdo, se halla el Palau Moja, que en su día fue residencia del poeta Jacint Verdaguer y que ahora está ocupado por un centro de información de la ciudad.
  • Rambla de Sant Josep. Denominada así por su cercanía con la plaza de Sant Josep, también es conocida con el nombre de Rambla de las Flores, porque era el único lugar de Barcelona donde se podían comprar flores. En ella se encuentran edificios tan emblemáticos como el Palacio de la Virreina, el mercado de la Boquería, el Palau Nou de la Rambla y el Museo de la Erótica.
  • Rambla de los Capuchinos. También este tramo, que alude a un desaparecido convento de capuchinos, tiene un segundo nombre: Rambla del Centro. Aquí se halla el Liceo, por lo que esta franja siempre ha sido un espacio de reunión nocturno de la burguesía catalana. En sus inmediaciones se halla el mosaico de Miró, el memorial por las víctimas del atentado de 2017, la Plaza Real, el Palacio Güell y el Café de l’Ópera.
  • Rambla de Santa Mónica. Se llama así por la única iglesia que se salvó de la destrucción en 1936. Acoge el Museo de Cera, el Teatro Principal, el Centro de Arte Santa Mónica y las Drassanes, un conjunto de edificaciones que en otro tiempo se dedicaron a la construcción de barcos.
  • Rambla del Mar. Finalmente, y casi tocando con el mar, este tramo es muy pequeño y es el más nuevo de todos. Forma parte de un proyecto que pretende acercar el centro de la ciudad al mar, gracias también a una pasarela que une el Monumento a Colón con el Maremágnum, una de las zonas de ocio más concurridas de Barcelona.

La Rambla de Barcelona: una vida animada desde sus inicios

Para conocer su trayectoria vital hay que remontarse a la época romana cuando la antigua Barcino (que era el nombre que tenía la ciudad condal en aquel momento) se hallaba entre dos rieras o lechos de aguas pluviales: el del Torrent de l’Olla y el de Sant Miquel (actual Rambla). De hecho, el nombre de rambla hace referencia a ese rasgo de senda por la que baja un torrente. Este improvisado camino cuando se secaba era aprovechado por los campesinos y pastores para trasladarse de un lado a otro. En la Edad Media, con la construcción de la murallas del Raval, el agua fue desviada y esas sendas aprovechadas para otros usos, lo que pudo ser el inicio de Las Ramblas como un paseo.

De ser un lugar poco concurrido, se convirtió en el siglo XV en una zona para pasear y con lugares de interés como la Plaza de la Boquería, donde se realizaban las ejecuciones, un acto festivo para la población. Con el transcurso del tiempo y con una ciudad cada vez más saturada, este lugar se convirtió en una opción donde levantar edificios religiosos y mansiones como el Palau de la Virreina y el de Moja. Durante la guerra entre carlistas y liberales, muchos de esos conventos fueron quemados y otros desamortizados posteriormente. Pero no todo fue negativo, ya que esos terrenos expropiados sirvieron para construir espacios tan emblemáticos como La Boquería o el Liceo.

Paseando por la Rambla de Barcelona

Paseando por la Rambla de Barcelona

Otro momento digno de mencionar y que aporta personalidad a La Rambla fue la siembra, en 1836, de los árboles (plátanos) que darían sombra a este bulevar. También comenzó la venta de flores, un elemento que también identificamos con esta monumental vía. En siglos más cercanos, La Rambla acaparó la atención de la bohemia de la ciudad, y muchos personajes ilustres acudían a la misma en busca de inspiración. Algunos de estos artistas, como Antoni Gaudí, incluso puso su granito de arena diseñando las farolas de la Plaza Real y el Palau Güell, y García Lorca inspiró Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores en las floristas de Las Ramblas.

Final de la Rambla en Port Vell

Tramo final de la Rambla en Port Vell

Qué ver en Las Ramblas de Barcelona

Esta avenida llena de vida –y que no para durante las 24 horas– también puede ser una fuente de inspiración para el viajero que se acerca a Barcelona. Además de caminar, comprar unas flores o tomar algo en las cafeterías situadas a ambos lados, también se pueden visitar decenas de atractivos situados junto a la misma. Comienza en la Plaza de Catalunya y detente para observar la fuente de Canaletas, construida en hierro y donde los seguidores del FC Barcelona suelen celebrar las victorias de su equipo.

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El histórico Mercado de la Boquería es una visita obligada por su animado ambiente. Merece la pena llegar temprano para poder disfrutar de su ambiente más auténtico antes de que sea invadido por el turismo. Es un buen lugar para conocer los productos típicos y para tapear a media mañana. Si eres un enamorado de la cultura no debes desaprovechar la oportunidad de asistir a algún espectáculo en el Gran Teatro del Liceu, por donde han pasado los mejores tenores del mundo. Justo enfrente, se sitúa el Café de L’Ópera de Barcelona, un local donde dar un salto en el tiempo y sentir el ambiente de tertulia que reinaba a principios del siglo XX.

Mercado de la Boquería

Mercado de la Boquería

Algunas fachadas que te llamarán la atención en La Rambla y a las que deberías dedicarles algo de tiempo son la de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, cuyos rasgos modernistas se los debe al arquitecto Josep Domènech i Estapà. A pie de calle y haciendo esquina se encuentra uno de los negocios más antiguos, la Farmacia Nadal, que luce en su entrada unos bonitos mosaicos policromados. Otros comercios que atraen por su fachada y simbología son la Casa Beethoven, donde se venden partituras, y Casa Bruno Cuadros, antigua tienda de paraguas, sombrillas y abanicos del comerciante Bruno Cuadros i Vidal y hoy sucursal de un banco. También muy singular es el palacio de la Virreina, llamado así porque lo mandó construir un virrey de Perú al regresar a la península. Actualmente acoge exposiciones temporales, por lo que puedes entrar a curiosear a su patio central.

Aunque no está en la misma rambla, merece la pena acercarse al Palacio Güell, una de las primeras viviendas que diseñó Gaudí en Barcelona. Por supuesto, tampoco podemos obviar el mosaico de Miró y, al final del paseo, el monumento a Colón, que cuenta con un ascensor en el interior de la columna que te lleva a los pies del navegante y desde donde se puede observar una extensa panorámica de la capital.

Palacio Güell

Palacio Güell

Museos desde La Rambla

Si pasear por esta avenida es una lección cultural, no lo es menos visitar algunos de los museos ubicados en sus alrededores. El primero de ellos, el Museo de la Erótica, es uno de los más originales y puede resultar una divertida experiencia por lo inusual del mismo. En el exterior te espera Marilyn Monroe, con su vaporoso vestido blanco, y en el interior una colección formada por más de 800 objetos relacionados con la sensualidad. El otro gran espacio es el Museo de Cera, donde habita el espíritu de decenas de personajes históricos. Te sorprenderá el realismo de las figuras.

Mercados y arte callejero en las Ramblas

El mercado más célebre de Barcelona se encuentra en las Ramblas. Se trata del Mercado de San José, más conocido popularmente como La Boquería, que ya se ha convertido en toda una atracción turística. Existe desde 1836 y cada día más de 200 comerciantes suben las persianas de sus puestos para ofrecer los mejores productos frescos. Es imprescindible entrar en este mercado municipal y disfrutar de su alegre y sabroso ambiente. También se pueden comprar helados, comida vegana, comida fusión y productos típicos.

Otro mercado colorido es el de las Flores, situado en las Ramblas, donde se exhiben todo tipo de flores, plantas y decoraciones florales en una continua sucesión de bonitos quioscos. Está abierto las 24 horas del día, por lo que es ideal para un regalo de última hora.

Si decides darte un paseo tranquilamente por las Ramblas, tendrás la oportunidad de disfrutar del trabajo de los artistas callejeros: estatuas humanas, bailarines, malabaristas, pintores, dibujantes, caricaturistas, etc. Si te apetece llevarte una caricatura en recuerdo de tu paso por las Ramblas, acércate hasta la plaza del Teatre, porque es allí se concentran la mayoría de los dibujantes. En torno a la Rambla de los Capuchinos, se colocan las estatuas humanas que, con su posición congelada, atrapan la mirada de los transeúntes, y si prefieres un espectáculo musical, lo mejor es dirigirte a la Rambla de Santa Mónica. Allí encontrarás grupos de break dance, hip hop o bailarines de tango. Todos los artistas de las Ramblas actúan bajo el amparo del Ayuntamiento, que persigue que las Ramblas sigan siendo la casa del arte callejero de Barcelona. Y es que creatividad no les falta.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se puede llegar a la Rambla de Barcelona en transporte público?

En Metro: Línea 3 (estación Drassanes. Liceu y Catalunya)

¿Entre qué puntos transcurre La Rambla de Barcelona?

Discurre entre la Plaza de Catalunya y el Port Vell en su casi kilómetro y medio de longitud.

¿Qué puedes ver en La Rambla de Barcelona?

La histórica Fuente de Canaletas, el Mercado de la Boquería, el Palacio Güell, la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona o el monumento a Colón son algunos de los puntos más reconocibles.

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