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La Casa de Pilatos, el palacio nobiliario más emblemático de Sevilla

La iglesia de San Esteban y el convento de San Leandro custodian la hermosa Casa de Pilatos, un sorprendente conjunto arquitectónico emplazado en la zona este del centro histórico sevillano. Quienes no sepan nada de ella difícilmente podrán imaginar, mientras pasean por las calles colindantes —Caballerizas e Imperial—, que tras sus tapias se esconde un elegante palacio resultado de múltiples influjos estilísticos, así como unos jardines concebidos como auténticos vergeles.

La Casa de Pilatos, un pedacito de Italia en el centro histórico de Sevilla

El proyecto de la Casa de Pilatos fue impulsado por Pedro Enríquez de Quiñones, IV Adelantado Mayor de Andalucía, y su segunda esposa, Catalina de Ribera, tras su matrimonio en 1483. La unión de ambos linajes dio origen a la Casa de Alcalá, una estirpe que acumuló una fortuna notable para la época, entre otros motivos, por su participación en las almonas sevillanas, donde se producía un excelente jabón elaborado con aceite de oliva de primera calidad.

La Casa de Pilatos fue erigida entre finales del siglo XV e inicios del XVI en unos terrenos confiscados por la Inquisición. Estilísticamente, es evidente el gusto de los miembros de la estirpe por el Renacimiento italiano. No obstante, se trata de una construcción sincrética, pues encontramos asimismo elementos góticos y un peso muy importante del mudéjar español, sobre todo en lo referente a los motivos ornamentales. Por otro lado, en el siglo XIX se produjeron varias reformas en el palacio, las cuales le imprimieron unas pinceladas del romanticismo imperante en la centuria. Así pues, no podemos ser categóricos al adscribir la Casa de Pilatos en un único estilo, ya que en realidad constituye un auténtico muestrario de influencias diversas.

 

 

En cuanto a su nombre, procede al parecer del viacrucis que estableció Fadrique Enríquez de Ribera, hijo del matrimonio entre don Pedro y doña Catalina, quien descubrió en un viaje a Jerusalén que la distancia existente entre las ruinas del Pretorio y el monte Gólgota era la misma que había entre el palacio familiar sevillano y el templete medieval de la Cruz del Campo, en el barrio de Nervión. A raíz de este hallazgo, don Fadrique instauró una ruta procesional con 12 estaciones, la cual es considerada por los historiadores locales un precedente claro de la Semana Santa sevillana.

casa de pilatos

Patio de La Casa de Pilatos

Por otra parte, el que haya sido escenario de hasta cuatro producciones de Hollywood (El reino de los cielos, 1942: La conquista del paraíso, Lawrence de Arabia y Noche y Día) y de la película española El caballero Don Quijote, es una gran carta de presentación de lo que hallaremos en sus dependencias internas. Ha sido también residencia de los duques de Medinaceli y, de hecho, en la actualidad alberga la sede de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, entidad privada que se encarga de la investigación, conservación y divulgación del patrimonio histórico de dicha casa nobiliaria y de sus agregadas.

Motivos para visitar la Casa de Pilatos

casa de pilatos

Patio de La Casa de Pilatos

Tratándose del palacio nobiliario más importante de Sevilla, merece la pena alejarse por un rato de la zona más turística de la capital andaluza (donde se concentran la catedral, el Real Alcázar, la Torre del Oro o la Maestranza) y dar un paseo de unos diez minutos hacia la plaza de Pilatos.

Es allí donde, empotrada en una austera fachada de ladrillo, encontramos su elegante portada, la cual nos traslada directamente al clasicismo del Renacimiento italiano, con sus pilastras corintias, sus relieves ornando las enjutas del arco de medio punto y su cartela superior, embebida entre los dos escudos del friso. El primer anuncio sobre el sincretismo estético que hallaremos en su interior lo encontramos en la crestería que culmina la fachada, resuelta en forma de balaustrada gótica y presidida por tres cruces de Jerusalén.

Tras cruzar el umbral de la puerta, se accede al primer patio del edificio. Es un espacio austero y agradable que posee la estética habitual de los patios andaluces. Sin embargo, se trata tan solo de un aperitivo, pues la verdadera explosión ornamental aparece al girar a la derecha e ingresar en el patio principal. Frente a la austeridad del primero, este patio sorprende al visitante con un derroche decorativo espectacular en el que se dan cita esculturas clásicas, preciosistas yeserías e hipnotizantes zócalos de azulejos con motivos geométricos, los cuales visten por completo sus paredes, salvo en los espacios reservados para abrir puertas o ventanas geminadas.

Entre el patrimonio escultórico del patio principal destacan dos imágenes de la diosa Palas que pertenecen a la colección formada por el nieto de Pedro Enríquez de Quiñones, quien decidió invertir parte de la fortuna heredada en una de sus grandes pasiones: la escultura clásica. Por su parte, los 24 bustos ubicados sobre los zócalos de azulejos provienen del conjunto arqueológico de Itálica, cuyas ruinas se encuentran a escasos diez kilómetros del centro de la localidad sevillana.

Las dependencias palaciegas presentan asimismo una bella ornamentación que no escatima en recursos. A los azulejos y yeserías que veíamos en el exterior del edificio, se suman ahora las techumbres ejecutadas con excelentes artesonados de madera, algunos de los cuales cuentan con delicadas piñas de mocárabes que parecieran flotar ingrávidas.

Antes de abandonar la Casa de Pilatos, conviene guardar unos minutos para descender a sus dos jardines —el grande y el pequeño— y pasear entre sus cuidados setos y parterres. En ellos, arquitectura y paisajismo se dan la mano para crear un escenario mágico.

 

Información de interés

Precio

  • Casa completa: 12 €
  • Solo la planta baja: 10 €
  • Los lunes por la tarde la entrada es gratuita, a partir de las 15:00 h.
  • Los visitantes tienen a su disposición un servicio gratuito de audioguías en los siguientes idiomas: español, inglés, francés, italiano, portugués, japonés y alemán.

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