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Madrid para los madrileños. ¿Y si lo redescubrimos?

Es época de frío y las circunstancias nos obligan a quedarnos más tiempo del habitual en nuestra propia ciudad. ¿Por qué no sacamos partido a los fines de semana de invierno, nos liamos la manta a la cabeza, es un decir, y redescubrimos el territorio en el que vivimos? Porque Madrid siempre esconde rincones secretos, y ha llegado el momento de desvelarlos. También cuenta con numerosos lugares cuya visita siempre hemos pospuesto para mejor ocasión. Una ocasión que no llegaba nunca. ¿O no es verdad? Así que llegó la hora de quitarnos prejuicios y afrontar la aventura, con el mapa entre los dedos si es necesario, en una ciudad, la nuestra, que en teoría dominamos. Pero, ojo, hay pocos madrileños que pueden decir con rotundidad que conocen la capital como la palma de su mano. Y muchos que se atreven a decirlo mienten.

¿Estás seguro, por ejemplo, de que conoces todos los museos de Madrid? ¿Y todos los parques bonitos? ¿Y qué decir de esos barrios emblemáticos que sólo nos suenan de oídas? Es el momento también de entrar en las iglesias más singulares de la capital, la mayoría con una larga historia dentro de sus muros. O contemplar con detenimiento algunos edificios que en su día fueron muy atrevidos y que hoy están completamente integrados en el tejido urbano de Madrid.

Del Madrid de Galdós al Madrid de Alatriste

También puedes optar por hacer alguna de las muchas rutas temáticas que existen en Madrid. Por ejemplo, se puede recorrer el Madrid de Arturo Soria, centrado fundamentalmente en la zona de Ciudad Lineal, o el Madrid de Benito Pérez Galdós, el escritor canario que vivió la mayor parte de su vida en la capital de España, o el Madrid de Pedro Almodóvar, que permite recorrer los escenarios de sus películas más emblemáticas. ¿Y por qué no el Madrid de Antonio Palacios, el arquitecto y urbanista que diseñó el Palacio de Comunicaciones de Cibeles, el Círculo de Bellas Artes o el antiguo Hospital de la calle de Maudes? También podemos transitar el Madrid de Cervantes, el de Goya, el de Mario Vargas Llosa y hasta el de Ernest Hemingway, así que estas rutas de autor inspirarán seguro a algún madrileño inquieto que quiera seguir las huellas de estos célebres personajes. Ah, y a los seguidores de los libros de Arturo Pérez Reverte les encantará saber que hay un Madrid de Alatriste, donde podrán revivir el Madrid del siglo XVII en el que transcurren las aventuras del famoso capitán creado por el escritor, periodista y académico de la Lengua.

casa de la panaderia

Casa de la panadería en la Plaza Mayor de Madrid

Para los más sibaritas, hay un Madrid con caché que siempre tienen que terminar de descubrir. Es el de los grandes restaurantes gourmet, un club al que se suman constantemente nuevas propuestas gastronómicas que siempre son bienvenidas y que hay que disfrutar para saborear también lo nuevo. Y es que no sólo de Botín, Lhardy, Casa Lucio o Viridiana viven los madrileños “gourmets”, que suelen estar ávidos de nuevos sabores.

Cóctelerías de prestigio internacional

Algo parecido ocurre con algunos bares y coctelerías de prestigio internacional, como el Museo Chicote, el mítico Del Diego o el concurrido José Alfredo. Y ya puestos, hay que disfrutar de las nuevas y numerosas terrazas que se despliegan, también en invierno, junto a los edificios y calles emblemáticos de Madrid.

Por último, la ocasión la pintan calva para acercarnos a esos establecimientos comerciales que son singulares y que siempre han quedado en el capítulo de “pendientes”. ¿Y si nos vamos a la deliciosa tienda de artesanías locales que el Ayuntamiento ha instalado en la Casa de la Panadería de la Plaza Mayor? Seguro que nos encontramos con sorpresas interesantes y acabamos comprando un “souvenir”.

Como las propuestas son infinitas, proponemos, para entrar en harina, algunos planes para que los madrileños disfruten de Madrid de otra manera. Ahí van:

1. Ver Madrid desde el aire en el Teleférico y acabar en la Casa de Campo

Siempre es bonito descubrir tu propia ciudad desde otra perspectiva. Así que dirijamos nuestros pasos hasta el Paseo del Pintor Rosales para tomar el Teleférico y “volar” sobre Madrid en dirección a la Casa de Campo. Cada una de las 80 cabinas del Teleférico tiene una capacidad para seis personas y se tarda unos 11 minutos en realizar un trayecto de 2.500 metros. Y ya que el destino es la Casa de Campo, aprovechemos para dar un paseo por el lago de este inmenso pulmón verde donde también se encuentran el Zoo Aquarium y el Parque de Atracciones.

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Teleférico de Madrid.

2. Buscar los búnkers de la Guerra Civil en el Parque del Oeste

Son el recuerdo de la Guerra Civil, una de las grandes tragedias, posiblemente la mayor, que ha vivido la ciudad durante su historia. De los 20 búnkers que se levantaron durante la contienda, únicamente han quedado tres en pie. Están desperdigados en el bonito y encantador Parque del Oeste, que fue uno de los escenarios más sangrientos de la Guerra Civil. Lo cierto es que el aspecto de los búnkers impresiona por su claustrofóbica silueta.

3. Probar el licor de madroño en un bar castizo

El madroño es un árbol, pero también es un icono de Madrid. Basta recordar que el símbolo de la capital es un oso y un madroño. Pues con el fruto de este árbol se elabora un licor muy singular que se puede degustar en algunos establecimientos de las zonas más castizas de Madrid, como Lavapiés o Embajadores, acompañado de un bizcocho o un dulce. Una de las tabernas más típicas es El Madroño, situada en el número 10 de la calle de los Latoneros. Hubo un tiempo en que este licor estuvo prohibido, porque el madroño como especie comenzó a correr peligro por la sobreexplotación de sus frutos. Tras años de protección y repoblación, el problema ya ha quedado resuelto.

4. Visitar, por fin, la estación fantasma de Chamberí

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Antigua estación de Chamberí

Diseñada por Antonio Palacios, la vieja estación de metro de Chamberí se conserva tal como estaba cuando fue cerrada en 1966. Se la conoce como “estación fantasma” porque se aparece, en medio de la penumbra, en el trayecto de la línea 1 del Metro que va de Ríos Rosas a Bilbao. Gracias al proyecto Andén 0, hoy se puede visitar esta misteriosa estación y retroceder más de 50 años en el tiempo, ya que se pueden ver sus elementos originales, como los paneles publicitarios de cerámica o el mobiliario de la época.

5. Descubrir el único museo del mundo dedicado a un ratón

En Madrid se encuentra el museo dedicado al Ratoncito Pérez. Sí, es cierto. En esta ciudad instaló su casita-museo y en ella puedes conocer la historia del roedor más célebre del mundo. Como habrá alguien que no lo sepa, diremos que el ratoncito es madrileño y vive con su familia en una enorme caja de galletas en la calle del Arenal, muy cerca de la Puerta del Sol. Y así lo corrobora una placa del Ayuntamiento de Madrid. El visitante puede encontrar en este peculiar museo el despacho del Ratón Pérez, un mapamundi para situar los lugares donde trabaja y… muchos dientecitos.

6. Viajar al pasado buscando la Muralla Árabe

Símbolo de la huella árabe en Madrid, la primera muralla árabe de la capital la construyó Mohamed I entre los años 850 y 856, pero fue reforzada en el siglo X por el califa Abd al Rahmman III. Envolvía un territorio de unas cuatro hectáreas de superficie, en el que se encontraban el alcázar y la almudaina. Hoy sólo se pueden contemplar los restos de esta edificación en el parque del Emir Mohamed I, en las inmediaciones de la Cuesta de la Vega, junto a la cripta de la catedral de la Almudena, donde existe un tramo de aquella muralla de unos 120 metros de longitud con varios torreones de planta cuadrangular.

7. Dar un paseo literario por el Barrio de las Letras

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El Barrio de las Letras es un territorio urbano por el que transitaron desde Quevedo a Cervantes, pasando por Calderón y Lope de Vega. A todos ellos y a muchos más se les rinde homenaje con sus versos y textos impresos, con letras doradas, en la calzada de la calle de las Huertas. Podemos aprovechar para visitar, en este barrio, la Casa-Museo Lope de Vega, las estatuas de Calderón de la Barca y García Lorca junto al Teatro Español, la Real Academia de la Historia o el lugar donde estuvo la casa de Quevedo.

8. Programar una excursión a La Hiruelala-hiruela

La Hiruela es un delicioso pueblo de la Comunidad de Madrid situado a 105 kilómetros de la capital, en un entorno natural privilegiado de la Sierra del Rincón. Sus casas son de piedra, adobe y madera de roble de la dehesa, lo que le otorga una identidad arquitectónica muy particular. Desde aquí se pueden hacer bonitas rutas a pie por increíble senderos entre bosques, arroyos y dehesas. Muy cerca se encuentra el Hayedo de Montejo y los espectaculares valles de La Puebla.

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