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Al este del Palacio, la plaza de Oriente

“Esta plaza fue creada por orden de José I, el rey Plazuelas, en 1809, tras la demolición de varios edificios del Palacio Real. Narciso Pascual y Colomer fue su arquitecto”. Con esta inscripción grabada en el suelo de la entrada a la plaza de Oriente por la calle Lepanto, nace la historia de uno de los rincones con más encanto de Madrid, donde la vida parece detenerse y las esculturas susurran la historia del país.

El propio arquitecto del Palacio Real, Sacchetti, ya había proyectado en el siglo XVIII una plaza ajardinada en este espacio, pero no fue hasta el reinado de Bonaparte cuando se produjeron las primeras demoliciones. Rey Plazuelas fue uno de los apelativos que recibió el hermano de Napoleón (un mote quizá no tan popular como Pepe Botella) por su afición a derribar edificios para construir plazas al estilo parisino.

La plaza de Oriente, enmarcada por el Teatro Real

Pocos años después, el rey Fernando VII modificó el proyecto dándole forma semicircular y tomando como eje el nuevo teatro de la ópera (sustituyendo al teatro de los Caños del Peral). Corría el año 1817 e Isidro González Velázquez diseñó una plaza que quedaría enmarcada por el Palacio Real y por el nuevo Teatro Real de Antonio López Aguado. Pero todavía sería necesario esperar unos cuantos años más para disfrutar del diseño del arquitecto Narciso Pascual y Colomer, como reza la inscripción.

La plaza de Oriente de Madrid de Pascual y Colomer fue diseñada en 1844 durante el reinado de Isabel II. Las seis manzanas simétricas se redujeron a dos, una a cada lado del teatro, convirtiendo en jardines el espacio que iban a ocupar las otras cuatro manzanas. Así, hoy podemos disfrutar de los Jardines de Oriente (en el centro) y de los Jardines de Lepanto y Cabo Noval (a ambos lados), separados por veinte estatuas en piedra caliza que representan a antiguos reyes españoles.

Teatro Real en la Plaza de Oriente

Teatro Real en la Plaza de Oriente

La primera estatua ecuestre en corbeta

Tres años más tarde se proyectó la fuente monumental que preside los Jardines de Oriente, diseñados en forma de cuadrícula según el modelo decimonónico, con la estatua ecuestre de Felipe IV. Los cálculos de Galileo Galilei ayudaron al artista Pietro Tacca a poder fundir en bronce la primera estatua ecuestre del mundo en corbeta, que se sostiene únicamente por las patas traseras, y que esculpió basándose en dos retratos del rey pintados por Velázquez. Tacca terminó la obra en 1640 y, aunque forma parte de la plaza de Oriente de Madrid desde el siglo XIX, anteriormente estaba ubicada en el parque del Retiro.

Las obras concluyeron a mediados del XIX con la configuración actual de calles y con el diseño de siete parterres y estatuas laterales de 1941. La última remodelación del arquitecto Miguel de Oriol sirvió para soterrar en 1997 el tráfico de la calle Bailén, dejó libre el paseo entre la plaza y el Palacio Real y creó un aparcamiento subterráneo para coches y autobuses turísticos.

El Palacio de Oriente de Madrid

Precisamente en el subsuelo descansa otro de los tesoros de la plaza de Oriente de Madrid: los restos de la atalaya árabe del siglo XI (pueden verse accediendo al aparcamiento subterráneo), que en su día se levantó fuera de los muros de la ciudad para vigilar y proteger la zona. Aunque sin duda el gran tesoro de la plaza está en la superficie y en los edificios que la rodean; no en vano, José Bonaparte se propuso hacer espacio para disfrutar de la grandiosidad del Palacio Real, también llamado Palacio de Oriente.

Palacio Real desde la plaza de Oriente

Un incendio declarado en la Nochebuena de 1734 arrasó el antiguo Alcázar de Madrid que Felipe II había convertido en residencia oficial de los Reyes de España en 1561. Felipe V decidió levantar el nuevo Palacio Real y contrató a Filippo Juvara, que murió antes de poner la primera piedra. Su discípulo Giambattista Sacchetti se encargó de adaptar el proyecto y comenzar las obras en 1738. Trece años después el Palacio estaba terminado, pero el primer monarca no se mudó a las nuevas dependencias hasta 1764. Fue Carlos III, pero tanto él como Carlos IV, solo vivían en el Palacio de Oriente ocho semanas al año: en diciembre, Semana Santa y parte de julio.

Todo el edificio está formado por bóvedas sin madera en la estructura y con muchas plantas. Destacan especialmente los frescos pintados por el veneciano Giambattista Tiepolo, el alemán Antonio Rafael Mengs y sus discípulos españoles.

Puertas y ventanas de caoba maciza, ricos mármoles españoles en embocaduras y frisos, estucos y frescos en las bóvedas… son la seña de identidad de la decoración elegida por Sabatini, arquitecto de Carlos III. A Carlos IV se deben importantes conjuntos neoclásicos y piezas de mobiliario francés, y a Fernando VII, la colección de arañas francesas en bronce y cristal. La última renovación decorativa la encargó Alfonso XII en 1879. Sus salones y la Real Armería forman parte de las estancias que pueden visitarse.

Estatuas en la plaza de Oriente

Relevo Solemne de la Guardia

El Palacio Real de Madrid continúa siendo la residencia oficial del Rey de España, quien utiliza varias salas para sus audiencias. Si no se celebra ningún acto oficial y las condiciones meteorológicas no lo impiden, todos los primeros miércoles de cada mes al mediodía (excepto enero, agosto y septiembre) tiene lugar el Relevo Solemne de la Guardia Real en la plaza de la Armería, una escenificación de una hora que se representa tal y como se hacía durante los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII. Por otro lado, los miércoles y sábados desde las 11.00 y hasta las 14.00 (excepto los meses de verano que se reduce de 10.00 a 12.00) realizan un relevo cada 30 minutos en la puerta del Príncipe.

Guardia Real en el Palacio Real

Relevo Solemne de la Guardia

Un alto en el Café de Oriente

Solo por sentarse bajo uno de los magnolios de la plaza y dejarse llevar por el ir y venir de madrileños y turistas merece la pena acercarse hasta este grandioso enclave de Madrid. Y contemplar los balcones del Palacio donde no hace mucho tiempo se escuchaban sonoros discursos de otra época o España se emocionaba por el tímido beso de los entonces príncipes. La Catedral de la Almudena, el Teatro Real, el Monasterio de la Encarnación y los Jardines de Sabatini son cuatro excusas más para perderse por la plaza de Oriente y descubrir detalles como: “En torno a este lugar estuvo la Casa del Tesoro, donde vivió y murió en 1784 Juan Bautista Sacchetti, principal arquitecto del Palacio Real de Madrid”. La inscripción figura en el número dos de la plaza, junto al actual Café de Oriente.

Ubicado sobre el solar del antiguo convento de Franciscanos Descalzos, el edificio fue proyectado por el mismo arquitecto de la plaza de Oriente a mediados del XIX y renovado en 1983. Con una decoración años 30, el Café de Oriente cuenta con una de las mejores vistas de la ciudad y propone una gastronomía que juega con la tradición y la vanguardia a cualquier hora del día: desde un romántico desayuno, hasta una cena con música en directo, pasando por un almuerzo de bistró. Todo sin moverse de Oriente, aunque en esta ocasión solo sea el Oriente del Palacio.

Información de interés

Llegar a la Plaza de Oriente:

  • Metro: Ópera (líneas 2 y 5)
  • Autobús: líneas 25 y 39

Entradas Palacio Real:

  • Tarifa básica + exposición: 11 euros
  • Horario: de octubre a marzo (de 10 a 18) y de abril a septiembre (de 10 a 20).
  • Las taquillas y el acceso cierra una hora antes.

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